AvatarDebany Valdes3 de abril de 2021
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Por Juan Pablo Rodríguez Vázquez
Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 03 de abril del 2021

Las misiones de Semana Santa, son una tradición en la Arquidiócesis de Monterrey, año con año, miles de jóvenes salen a diferentes lugares de misión, pero a causa de la pandemia, por segundo año consecutivo se han tenido que suspender.

Sin embargo las misiones en parroquias por seminaristas, en este año se han llevado a cabo con las debidas medidas sanitarias a causa de la pandemia.

Una de las pastorales que está dedicada a la misión permanente, es el grupo de Raza Nueva en Cristo, quienes principalmente en el territorio de la parroquia San Rogelio, en lo alto de la loma de la colonia Independencia, han podido vivir con actos de fe y piedad la Semana Mayor.

Otro de los lugares donde se han hecho presente los misioneros de Raza Nueva en Cristo es en las faldas del cerro del Topo Chico, lugar que hace años fueron tiraderos de basura y donde se concentran muchos retos sociales y ello a fomentado la creación de pandillas.

En este último lugar, es donde el Obispo Auxiliar de Monterrey, Mons. Juan Carlos Arq. Guzmán, (quien fuera durante algún tiempo como sacerdote, director y asesor de la atención pastoral a pandillas), ha realizado misión en esta Semana Santa 2021.

El Obispo, ha recorrido las calles, como ha invitado el Papa Francisco, “llegar a las periferias, a los últimos a los más pobres”.

El Obispo, junto con misioneros laicos y un seminarista han caminado las brechas de este lugar y dialogado con jóvenes integrantes de pandillas, llevando un mensaje de fraternidad, amistad y de fe.

Oremos por nuestros Obispos y misioneros, que cada uno siga con alegría y creativo la misión que les ha sido encomendada.

#IglesiaDeMonterrey

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Estar en pandemia nos ha modificado la manera de vivir, celebrar y contemplar el misterio de Dios entre nosotros y de una manera muy profunda y significativa, prever por esta razón, que la próxima Semana Santa sea una respuesta de fe que manifieste una verdadera y profunda adhesión al Señor, en donde se nos invita a seguir sus huellas, seguir al Maestro.  

Desde  este  matiz muy especial, nuestros templos y más aún, en nuestras celebraciones de fe, han estar  motivados a buscar creativamente dar respuesta a la vivencia del encuentro de Dios con nosotros, por medio de los canales virtuales y medios de comunicación en la Evangelización; ante esta realidad y bajo este contexto,  anhelo implorar a Dios que nos aliente como Iglesia católica a vivir profundamente nuestra fe con un verdadero impulso, para acercarnos al misterio de Dios entre nosotros, y buscar por todos los medios caminar, siguiendo las huellas del Maestro.

Ante la circunstancia de pandemia quiero hacer una noble exhortación, dice San Agustín «En la Cruz… ¿Fue Cristo el que murió o fue la muerte la que murió en Él? ¡Oh qué muerte que mató a la muerte!» Desde esta frase y su reflexión, anhelo que nuestras celebraciones de semana santa sean motivadas e impulsadas por la fuerza del Espíritu Santo, que es luz, esperanza y vida nueva, ya que la muerte del Señor trae como consecuencia la vida, y es ahí donde quiero vivir un  recorrido espiritual y pastoral de la expresión del significado del Misterio Pascual de Nuestro Señor Jesucristo, que se hace presente y palpable en la Historia de la Salvación, que es precisamente vivenciar el significado de la Pasión, Muerte y Resurrección que nos trae la vivencia de la semana santa y por ende, una vida nueva en Jesús,  no como un acto externo – celebrativo – virtual, sino realmente como expresión del anhelo profundo de una vida nueva, una resurrección y porqué no decirlo, una manifestación de que nuestra situación de pandemia se va logrando superar.

Considero importante que al término de una vida y de un camino, nos queda el corazón reflexivo de lo que hemos vivido y lo que hemos hecho, y entonces vemos la muerte como el término o la conclusión de una misión, en este preciso instante, es necesario acudir al sepulcro y dar testimonio de la Resurrección victoriosa, inclusive en el contexto de pandemia, en donde las cadenas del pecado han sido rotas, la piedra ha sido movida y mi Señor ha triunfado porque ha vencido la muerte. Así también en la vida de cada uno de nosotros debemos experimentar esta misma victoria, y más aún decirnos que podemos con su Gracia estar hoy por hoy muertos al pecado, para estar vivos en la Gracia.

Finalmente, si tenemos la dichosa oportunidad de vivir, celebrar y contemplar los misterios de Nuestro Señor en la próxima semana santa de forma presencial, evitemos con todo nuestro ser y voluntad, evitar todo aquello que nos impida tenerlo presente, y poder dar con nuestra vida, un testimonio de que realmente tenemos la confianza y creemos que esta prueba de pandemia, que nos ha cambiado la vida, pronto pasará por la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesús. ¡Bendiciones!


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