VIVENCIA DE SEMANA SANTA EN PANDEMIA…

Estar en pandemia nos ha modificado la manera de vivir, celebrar y contemplar el misterio de Dios entre nosotros y de una manera muy profunda y significativa, prever por esta razón, que la próxima Semana Santa sea una respuesta de fe que manifieste una verdadera y profunda adhesión al Señor, en donde se nos invita a seguir sus huellas, seguir al Maestro.  

Desde  este  matiz muy especial, nuestros templos y más aún, en nuestras celebraciones de fe, han estar  motivados a buscar creativamente dar respuesta a la vivencia del encuentro de Dios con nosotros, por medio de los canales virtuales y medios de comunicación en la Evangelización; ante esta realidad y bajo este contexto,  anhelo implorar a Dios que nos aliente como Iglesia católica a vivir profundamente nuestra fe con un verdadero impulso, para acercarnos al misterio de Dios entre nosotros, y buscar por todos los medios caminar, siguiendo las huellas del Maestro.

Ante la circunstancia de pandemia quiero hacer una noble exhortación, dice San Agustín «En la Cruz… ¿Fue Cristo el que murió o fue la muerte la que murió en Él? ¡Oh qué muerte que mató a la muerte!» Desde esta frase y su reflexión, anhelo que nuestras celebraciones de semana santa sean motivadas e impulsadas por la fuerza del Espíritu Santo, que es luz, esperanza y vida nueva, ya que la muerte del Señor trae como consecuencia la vida, y es ahí donde quiero vivir un  recorrido espiritual y pastoral de la expresión del significado del Misterio Pascual de Nuestro Señor Jesucristo, que se hace presente y palpable en la Historia de la Salvación, que es precisamente vivenciar el significado de la Pasión, Muerte y Resurrección que nos trae la vivencia de la semana santa y por ende, una vida nueva en Jesús,  no como un acto externo – celebrativo – virtual, sino realmente como expresión del anhelo profundo de una vida nueva, una resurrección y porqué no decirlo, una manifestación de que nuestra situación de pandemia se va logrando superar.

Considero importante que al término de una vida y de un camino, nos queda el corazón reflexivo de lo que hemos vivido y lo que hemos hecho, y entonces vemos la muerte como el término o la conclusión de una misión, en este preciso instante, es necesario acudir al sepulcro y dar testimonio de la Resurrección victoriosa, inclusive en el contexto de pandemia, en donde las cadenas del pecado han sido rotas, la piedra ha sido movida y mi Señor ha triunfado porque ha vencido la muerte. Así también en la vida de cada uno de nosotros debemos experimentar esta misma victoria, y más aún decirnos que podemos con su Gracia estar hoy por hoy muertos al pecado, para estar vivos en la Gracia.

Finalmente, si tenemos la dichosa oportunidad de vivir, celebrar y contemplar los misterios de Nuestro Señor en la próxima semana santa de forma presencial, evitemos con todo nuestro ser y voluntad, evitar todo aquello que nos impida tenerlo presente, y poder dar con nuestra vida, un testimonio de que realmente tenemos la confianza y creemos que esta prueba de pandemia, que nos ha cambiado la vida, pronto pasará por la Pasión, Muerte y Resurrección de nuestro Señor Jesús. ¡Bendiciones!


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