Juan Pablo Vázquez RodríguezJuan Pablo Vázquez Rodríguez6 de noviembre de 2020
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Aunque parezca mentira, esto no es un discurso de psicología positiva reciente, o el típico mensaje de autoestima de un coach de hoy en día, sino una máxima de San Agustín, que sigue vigente hoy.

Pareciera increíble pensar que alguien pudiera no conocerse, “si todo el tiempo estoy conmigo mismo”, sin embargo esta es una situación muy común. El no conocernos hace que nos perdamos de la verdad y de la realidad, es decir, percibimos lo que nos rodea de manera equivocada y no como realmente es.

Decía Alejandro Magno que “Conocerse a uno mismo es la tarea más difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que lo rodea”.

Muchos problemas de nuestra vida cotidiana es que confundimos la percepción con la realidad: “es que yo entendí esto”, sin embargo muchas veces la realidad no es lo que nosotros entendemos, sino un reflejo de muchas cosas que tenemos en el interior (heridas, miedos, experiencias, expectativas) que no conocemos.

Aquí es donde viene la segunda parte, la importancia de aceptar: nuestra historia, nuestro proceso.

Para un individuo que se acepte a sí mismo no representará ningún problema relacionarse con las demás personas y mostrarse tal y como es, sin temor o miedo a no ser aceptado. Por el contrario, la persona que no goza de una aceptación hacia sí mismo tendrá serios problemas al momento de entablar relaciones con sus semejantes. Muy probablemente se encierre en sí mismo y vea como negativo lo que hacen los demás. Si no se es capaz de aceptar el proceso personal, menos se comprenderá y aceptara los procesos de los demás. 

Finalmente al hablar de la superación, pudiera abarcar muchos y diversos ámbitos: económico, personal, profesional, etc. Sin embargo, como cristianos, la superación “personal”, siempre incluye a los demás. Me supero yo, pero sin olvidarme de mi prójimo, de mi hermano. La superación no es para cumplir con los estándares del mundo de hoy, sino para lograr asemejarnos más a Cristo, en sus actitudes, en sus intenciones, en su santidad.

Como Iglesia, debemos también de luchar por conocernos mejor, profundizar en el mensaje del Evangelio, aceptarnos en nuestros diferentes carismas, procesos y formas de ser; superarnos y ser mejores en la forma en que vivimos la misericordia, la caridad y trabajar con creatividad en lo pastoral.

Como Iglesia de Monterrey, tenemos mucho que conocernos, aceptarnos y superarnos, y gracias al Espíritu Santo, nos está motivando e inspirando a lograrlo. Es una invitación personal y comunitaria que Dios no hace hoy.

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

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La parroquia de Santa Catarina, en la cabecera municipal del mismo nombre, es una de las parroquias más antiguas e interesantes de la Arquidiócesis. 

SIGLO XVI

El origen de Santa Catarina está íntimamente ligado a la fundación de Monterrey. Los intentos que hubo de fundar una población en este valle, que hoy es la sede de la capital del Estado, llevaban por consecuencia lógica el llegar a esta región desde el centro del país y el camino para lograrlo era llegar por, dónde hoy se encuentra, la cabecera municipal de Santa Catarina.

De igual manera que de Monterrey, de Santa Catarina también se afirma que hubo varios intentos previos de establecer una población de españoles hasta que finalmente lo logró el capitán Lucas García en el mismo año de la fundación de Monterrey pero en el mes de noviembre. El establecer una población de españoles llevaba consigo la necesidad de tener un lugar de culto.

LA PRIMERA CAPILLA

El historiador de Santa Catarina Antonio Guerrero afirma “Al poco tiempo de haberse establecido la hacienda fue erigida una capilla (…) probablemente estuvo situada en el sitio actual del templo parroquial” (GUERRERO, El templo…, p. 10).

Así mismo contamos con una descripción de la capilla en el año de 1656: una capilla de terrado (techo de tierra con vigas de madera); sus dimensiones fueron de 10 mt de largo por 5 mt de ancho y 3.3 mt de alto. Tenía un altar de madera, dos puertas, dos ventanas y un panteón en el atrio. No es difícil imaginar las dimensiones y la sencillez de la construcción. 

A fines del mismo siglo, año de 1685, se ordena su reedificación dadas sus malas condiciones. No tenemos el dato de si se llegó a arreglar el edificio, lo que sí sabemos es que en el año de 1775 no había lugar de culto en Santa Catarina y los habitantes tenían que acudir a la Parroquia de Monterrey, hoy Catedral.

CONSTRUCCIÓN DEL TEMPLO ACTUAL

Se da por hecho que el templo actual data esencialmente del año 1810. Esta fecha estaba escrita en relieve en el acceso al bautisterio y ahí se podía apreciar hasta hace cerca de 45 años.

En el año de 1817 se le dio la designación de Ayuda de Parroquia lo cual aseguraba la atención de un sacerdote de la Catedral de Monterrey.

EL CURATO

Dada la lejanía de Monterrey era necesario un curato, o casa parroquial, para que ahí descansara o habitara el sacerdote. En 1826 se le describe como “la mejor de pueblo” (Guerrero, p. 13), incluso nos ha llegado la descripción de que tenía amplias ventanas rectangulares que nacían en el piso de la misma, su fachada estaba ornamentada con remates de “caballeros con sombreros”. La fachada fue modificada en 1959 “pretextando que estaba en mal estado”.

PRESIDENTE JÚAREZ

El Presidente Benito Juárez en su peregrinar por toda la República se dirigía a Monterrey por el camino a Saltillo cuando se vio precisado a pasar la noche en Santa Catarina la noche del 10 de febrero de 1864. En esa ocasión él ocupó el curato y se narra que utilizó los muebles que ahí había e inclusive se hablaba de “la banca en donde se dice que durmió”.

  Este acontecimiento se recuerda con un busto del Presidente que está colocado en el pretil de la casa hacia la plaza y una placa conmemorativa. Más adelante mencionaremos el estado de conservación de este curato en distintos momentos del siglo XX.

LA VIRGEN DE SAN JUAN

Desde el siglo XIX la Parroquia ha guardado una especial devoción a la Virgen de San Juan de Los Lagos, e incluso en algunos documentos se habla de ella como la patrona de la parroquia. La mención más antigua a esta devoción data del año de 1813 (GUERRERO, Blog: “De solares y resolanas”). Años más adelante, en 1897, el pueblo habría sufrido una epidemia de viruela y en acción de gracias por su intercesión se le habría dedicado un retablo que ya es mencionado en 1899. La comunidad agradecería a la Virgen su intercesión por la cual habría conseguido abundantes milagros y favores.

Guerrero afirma que hace algún tiempo la imagen más antigua fue modificada aumentando su volumen. La imagen antigua quedo recubierta por un material nuevo que la oculta.    

RELOJ DE LA TORRE

El reloj más antiguo fue comprado en el año 1872 y el proceso de instalación del mismo tardó algunos años. El reloj fue suplido por unos más recientes en diversas ocasiones, en 1937, 1955 y la más reciente en el año 1964

VISITA DEL OBISPO MONTES DE OCA

El dato más antiguo que tenemos de una “visita” de un obispo a santa Catarina es de tiempos del Obispo Ignacio Montes de Oca (1880-1884). En el acta de la visita pastoral a la Parroquia del Sagrario (Catedral) del 30 de agosto de 1880, en el apartado respectivo se mencionan las capillas y oratorios dependientes de la misma entre las que se encuentra el templo de Santa Catarina y de ella se menciona “se halla en buen estado” (Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey). No necesariamente él la visitó dado que en ese mismo párrafo se engloba un gran número de oratorios.

ERECCIÓN PARROQUIAL

En el año de 1882 el templo había sido ascendido al grado de “Viceparroquia” lo cual significaba una mayor jerarquía y madurez de la comunidad junto con su pastor  propio.

Pocos años más tarde, el 19 de diciembre de 1894 se erigieron tres parroquias, las tres se desmembraban de la del Sagrario (Catedral): la Purísima, el Sagrado Corazón y la de Santa Catarina. Esta última tendría una población estimada en un poco más de 5,500 habitantes y abarcaría lo que hoy es San Pedro Garza García además de todo el municipio de Santa Catarina.

VISITA DEL OBISPO LÓPEZ

Años más tarde visitó el templo el Obispo Jacinto López, la visita se realizó el 6 de junio de 1896, en esta ocasión bendijo la balaustrada que hasta el día de hoy está hacia la plaza y hacia el norte de la parroquia, observó todo en buen estado y fue hospedado en el curato. Él mismo realizó una segunda visita en el año de 1899 y bendijo en esta ocasión una imagen de la Purísima Concepción.

 En la próxima entrega continuaremos la reseña histórica de la Parroquia y de su curato a lo largo del siglo XX y XXI además de subrayar lo más importante de su patrimonio.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert

Centro de Investigación Histórica CIHAM


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