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LA BÚSQUEDA DE UN “OASIS” EN MEDIO DEL DESIERTO

Hace poco más dos mil años, una pequeña familia proveniente de Nazaret salió huyendo de Israel para proteger la vida de su pequeño. Así como la sagrada familia tuvo que huir, a través de los años, muchas otras personas y familias han dejado sus hogares en búsqueda de una mejor vida, ya sea porque quieren reunirse con sus familiares, porque están huyendo de alguna situación de violencia o por que buscan superarse a sí mismos en algún otro lugar.

Todas estas personas que migran lo hacen muchas veces sin saber lo que les espera tras la frontera, pero con la esperanza de que, pasando estas líneas imaginarias establecidas por los hombres, podrán tener una mejor vida.

Sin embargo, lamentablemente, muchas veces las personas se encuentran con un camino lleno de obstáculos como lo son la discriminación, las violaciones a derechos humanos, el crimen organizado y situaciones precarias de vida.

Ante estas situaciones tan complejas, Casa Monarca, Ayuda Humanitaria al Migrante, A. B. P. surge como una respuesta a este fenómeno y a las dificultades que pueden vivir nuestros hermanos migrantes. Con la misión de acoger, proteger, promover e integrar a las personas migrantes, Casa Monarca ofrece apoyo jurídico, psicosocial y humanitario a las miles de personas que nos visitan en búsqueda de un “oasis” en medio del desierto. Es decir, dar una respuesta local, a un fenómeno global, una respuesta humana a una situación inhumana, como reza nuestra visión.

Solamente en el 2020, acogimos mediante 4,819 atenciones humanitarias, protegimos mediante 6,130 orientaciones vinculadas a trámites migratorios o de refugio, promovimos el fenómeno migratorio mediante 16 sesiones informativas e integramos a las personas migrantes y refugiadas mediante 78 orientaciones para trámite de la CURP en Nuevo León, entre muchas otras atenciones. No obstante, aún falta mucho trabajo por hacer, mucho amor que dar y muchas vidas que cambiar.

Hace miles de años, Abraham recibió a tres hombres en su tienda, tres hombres que resultaron ser invitados muy especiales. De esta misma manera, todos los días, Casa Monarca recibe a hombres, mujeres, niños y niñas que también resultan ser ángeles (Gn 18,1-16) y que merecen ser recibidos con amor fraternal y con todas las herramientas posibles para brindarles numerosas oportunidades y una gran calidad de vida.

A través de nuestros abogados, psicólogos y trabajadores sociales, buscamos integrar a las personas migrantes y refugiadas, a fin de que tengan acceso a sus derechos básicos y fundamentales, como lo son la educación, la salud, la vivienda y el trabajo, entre otros.

El día de hoy, Casa Monarca se encuentra en un punto crítico en su historia, pues próximamente, esperamos incrementar nuestro impacto en las vidas de las personas a las que servimos por medio de nuestro nuevo albergue que podrá acoger, proteger, promover e integrar en una manera exponencial a nuestros hermanos y hermanas.

Como dijo Martin Luther King hace algunos años, “tengo la audacia de creer que los pueblos de todo el mundo pueden tener tres comidas al día para sus cuerpos, educación y cultura para sus mentes, y dignidad igualdad y libertad para sus espíritus”. Tal como lo expresó Martin, construyamos un mundo inclusivo, donde todos vivan dignamente, un mundo tal como nos enseñó Jesús. 

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Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.

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