“ACERQUÉMONOS A LAS FUENTES DEL AGUA VIVA”

Ante el escenario tan complicado que la pandemia va dejando, es necesario reubicarnos ante la realidad. Hay ideas por todos lados acerca de lo que debe cambiar y de lo que no. En cada ámbito hay voces para avanzar en sus propuestas y otras para defenderse de este avance. Son épocas de oscuridad e incertidumbre en las que será necesario recurrir a la sabiduría divina. Si de verdad queremos ser mejores como Iglesia y sociedad, necesitamos atender las urgencias al mismo tiempo que consideramos las cosas fundamentales que requieren más cuidado. No es la emergencia sanitaria la que nos lleva a cambiar, sino la llamada de Dios la que nos lo propone para vivir lo nuevo en comunidad, con esperanza, paciencia y entusiasmo.

No nos dejemos llevar por la corriente consumista donde se vive para hacer o producir cualquier cosa solo por hacerla, perdiendo el sentido de la vida. Espero que en este tiempo nos acerquemos a las fuentes del agua viva dejando que el Señor nos sacie. Es el momento de experimentar un silencio dialogante con Dios. Un confesor, un director espiritual, un maestro de espiritualidad pueden darnos luces para retomar el camino hacia una vida interior más profunda.

Sé que tenemos muchas preguntas ya que vivimos una emergencia sanitaria que algunos han llamado “des-estructurante” y que ha conmovido las seguridades sobre las que sosteníamos nuestras rutinas diarias. Es un momento donde estamos llamados a reconocer los cimientos de arena de nuestra vida. Espero que no caigamos nosotros en la negación de la pandemia buscando culpables, o peor aún, pensando que todo es un plan orquestado y que los contagios y las muertes son falsos, sin asumir el llamado de conversión que los acontecimientos proponen desde la fe en Cristo.

Quienes buscan culpables, sufren por lo pesado de la situación, pero renuncian a asumir que todos estamos en esta barca y que todos tenemos responsabilidad en la salud y muchos otros ámbitos de la vida común. Entiendo que no es sencillo mantener la fe en alto, por lo que también espero que sigamos creciendo en nuestra oración personal, que a veces, por dar más peso a las actividades y ansias personales o pastorales, puede ser marginada o suplantada en nuestra vida. Espero que este Año Jubilar Sacerdotal sea un tiempo de oración y que los que sigan “primereando” en esto sean mis hermanos sacerdotes.

La oración nos llevará del encuentro con Cristo a la solidaridad con todos pues cuando oramos, compartimos con Él nuestras inquietudes y preocupaciones. De ese diálogo con el Señor brotan iniciativas de misericordia que podremos cristalizar en acciones pastorales concretas en favor de todos y especialmente de los más pobres y de aquellos que luchan por la verdad y la justicia.


Sobre nosotros

Somos el periódico católico oficial de la Arquidiócesis de Monterrey; en comunión con la misma y con el resto de los medios de comunicación católicos, enfocamos nuestros esfuerzos a ser la voz de la Iglesia en Monterrey.


CONTÁCTANOS

LLÁMANOS



Últimas publicaciones



Suscríbete a nuestro boletín







    Categorías