VIernes.png
3min57

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 2 de abril 2021. Este viernes se llevó a cabo la celebración de la Pasión del Señor en la Catedral Metropolitana de Monterrey, en la cual Mons. Rogelio Cabrera López, durante la homilía invitó a entender el sufrimiento de los hermanos y hermanas.

“En la Cruz aparece Cristo, verdadero hombre, verdadero Rey y también verdadero Dios, a muchos dice el Apóstol Pablo, escandaliza, avergüenza la Cruz, porque a veces pareciera que la cruz no es del tamaño del ser humano, pero la cruz refleja nuestra anatomía, la cruz es parte de nosotros, por eso Jesús nos dice que para vivir nuestra vocación tenemos que llevar nuestra cruz de cada día, esa cruz que sin en amor de Dios es imposible llevar o se lleva con mucho dolor con lagrimas y gritos”.

“Acerquémonos al trono de la gracia, y aprendamos a ser humanos, a prendamos a compadecer, a entender el sufrimiento de los hermanos y hermanas a no dañar a nadie, a no agregar cruces a la cruz que lleva cada persona, aprendamos este amor que redime, este amor que salva, de este amor que da libertad.

“Que nuestros hermanos que saben del dolor y que son muchos y que, con sus lagrimas, con sus gritos y a veces con su desesperación se unen a la Cruz de Cristo, pidamos por ellos, para que Dios les de la fuerza”.

“La cruz nadie la carga solo, siempre necesitamos de alguien que nos ayude, cuando Cristo estaba en la Cruz, inaugura una familia solidaria, <<ahí esta tu mamá, ahí esta tu hijo>>, nos ha dicho el Señor, no nos quiere solos, no quiere solas a las mamás, no quiere solos a los hijos, porque el amor de la Cruz une a todos”.

#ViernesSanto

LA-ASAMBLEA-QUE-NOS-UNE-A-CRISTO.jpg
4min162

Ante el escenario tan complicado que la pandemia va dejando, es necesario reubicarnos ante la realidad. Hay ideas por todos lados acerca de lo que debe cambiar y de lo que no. En cada ámbito hay voces para avanzar en sus propuestas y otras para defenderse de este avance. Son épocas de oscuridad e incertidumbre en las que será necesario recurrir a la sabiduría divina. Si de verdad queremos ser mejores como Iglesia y sociedad, necesitamos atender las urgencias al mismo tiempo que consideramos las cosas fundamentales que requieren más cuidado. No es la emergencia sanitaria la que nos lleva a cambiar, sino la llamada de Dios la que nos lo propone para vivir lo nuevo en comunidad, con esperanza, paciencia y entusiasmo.

No nos dejemos llevar por la corriente consumista donde se vive para hacer o producir cualquier cosa solo por hacerla, perdiendo el sentido de la vida. Espero que en este tiempo nos acerquemos a las fuentes del agua viva dejando que el Señor nos sacie. Es el momento de experimentar un silencio dialogante con Dios. Un confesor, un director espiritual, un maestro de espiritualidad pueden darnos luces para retomar el camino hacia una vida interior más profunda.

Sé que tenemos muchas preguntas ya que vivimos una emergencia sanitaria que algunos han llamado “des-estructurante” y que ha conmovido las seguridades sobre las que sosteníamos nuestras rutinas diarias. Es un momento donde estamos llamados a reconocer los cimientos de arena de nuestra vida. Espero que no caigamos nosotros en la negación de la pandemia buscando culpables, o peor aún, pensando que todo es un plan orquestado y que los contagios y las muertes son falsos, sin asumir el llamado de conversión que los acontecimientos proponen desde la fe en Cristo.

Quienes buscan culpables, sufren por lo pesado de la situación, pero renuncian a asumir que todos estamos en esta barca y que todos tenemos responsabilidad en la salud y muchos otros ámbitos de la vida común. Entiendo que no es sencillo mantener la fe en alto, por lo que también espero que sigamos creciendo en nuestra oración personal, que a veces, por dar más peso a las actividades y ansias personales o pastorales, puede ser marginada o suplantada en nuestra vida. Espero que este Año Jubilar Sacerdotal sea un tiempo de oración y que los que sigan “primereando” en esto sean mis hermanos sacerdotes.

La oración nos llevará del encuentro con Cristo a la solidaridad con todos pues cuando oramos, compartimos con Él nuestras inquietudes y preocupaciones. De ese diálogo con el Señor brotan iniciativas de misericordia que podremos cristalizar en acciones pastorales concretas en favor de todos y especialmente de los más pobres y de aquellos que luchan por la verdad y la justicia.

86876127_2673268389462724_5994825007119728640_o-1.jpg
3min49

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Salvatierra, Guanajuato (www.pastoralsiglo21.org).- 4 de marzo 2020. Este miércoles el Arzobispo de Monterrey, presidió la Eucaristía en la Asamblea Regional de la confraternidad Sacerdotal de los Operarios del Reino de Cristo, en Salvatierra, Guanajuato.

En su mensaje, Mons. Rogelio invitó a no dejar de buscar crear una comunidad y un ambiente que anime al bien, a la sabiduría, al amor.

“Hoy quiero centrarme en la importancia que tiene una comunidad: no basta que tú y yo nos portemos bien”.

“Es necesario que haya un ambiente comunitario que favorezca la virtud y se respire la grandeza de Cristo”.

“Un padre operario no debe estar solo, preocupado por sí mismo y su propio comportamiento. Debe estar preocupado por su comunidad, lo que le pasa a su vecino, a su hermano”.

Mons. Rogelio, invitó a siempre alegrarnos por la conversión del hermano.

“Jonás quería desentenderse de Nínive, quería que fuera destruida. Pero el Señor no la castigó, sino que la perdonó. Dios lo llama a la calma”.

“Debe darnos felicidad que Dios permita la conversión del otro. Sino actuaremos fariseamente viendo lo malo que hace el otro, convirtiéndonos en un cruzado de la moral”.

“Todos somos responsables de la confraternidad, de vivir con el hermano”.

Juan Pablo Vázquez RodríguezJuan Pablo Vázquez Rodríguez18 de febrero de 2020
86281125_2635677819888448_6594950878900256768_o-1-1280x720.jpg
4min47

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

San Pedro Garza García, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).-15 de febrero 2020. La mañana de este sábado el Arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera López confirió el orden del diaconado a siete hermanos de la comunidad franciscana en Monterrey.

Los nuevos diáconos son:

Fr. Hugo Enrique Aguilar Alonso OFM

Fr. Octavio Raúl Brambila Cárdenas OFM

Fr. Juan Pablo Cabrera Rodriguez OFM

Fr. Jorge Carlo Garibaldi Blake OFM

Fr. Julio Alberto Abdel Muñiz Garza OFM

Fr. Rogelio Rodriguez De la Cueva OFM

Fr. Salvador Zamora Vázquez OFM

En su reflexión el Arzobispo de Monterrey, resaltó qué hay que agradecerle a Dios que nunca nos deja solos para la misión del servicio a los hermanos.

“El Señor en esta celebración y siempre derrama el Espíritu Santo, haremos la imposición de manos, haremos la oración con secretoria, para pedir este Espíritu que les acompañe, que les anime, que les empuje como al mismo Jesús empujaba, en su vida, lo empujó en el desierto para que cumpliera la voluntad de Dios”.

“Todo ministerio requiere sabiduría que quiere decir tener el sabor de Dios”.

Mons. Rogelio invitó a los presentes a pedir siempre la sabiduría divina, para saber vivir la caridad.

“Cada momento histórico requiere sabiduría, para saber dónde están las prioridades, para saber dónde están las emergencias, donde tenemos que poner todo nuestro esfuerzo para servir a la comunidad”.

Juan Pablo Vázquez RodríguezJuan Pablo Vázquez Rodríguez10 de febrero de 2020
86264182_2623661101090120_6600382608075390976_o-1-1280x769.jpg
4min35

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 10 de febrero 2020. Este domingo por la mañana, se llevó a cabo la reunión del Consejo Diocesano de Pastoral Familiar, en la cual participó el Arzobispo de Monterrey, Monseñor Rogelio Cabrera López, quien invitó a vivir una pastoral equilibrada, que no solo se enfoque en los problemas, sino también en ser propositivos.

“Es importante tener siempre esa visión de equilibrio, que da la capacidad de ver los contextos, de ver todo lo que hay en la sociedad, sino vamos a tener siempre una visión negativa siempre estar hablando de puros problemas”.

“Una Pastoral Familiar encapsulada en ver solamente los problemas no camina hacia delante, no entusiasma, nosotros siendo conscientes de las grandes dificultades que hay estamos para ser propositivos”.

“Por eso nuestro plan de pastoral es siempre que haya una mirada misericordioso, una mirada entusiasmante”.

“El Evangelio de la familia es descubrir la belleza de la obra y del Plan de Dios”.

Mons. Rogelio, les invitó a los integrantes de la pastoral a ser la sal de la tierra:

“La sal es vida, la sal es equilibrio, la sal es sabor”.

“Ustedes que colaboran con nosotros en la pastoral familiar saben que esta imagen de la sal, se aplica perfectamente a lo que nos toca hacer, esta de por medio la vida de la humanidad, no nos está de por medio cualquier cosa”.
#IglesiaDeMonterrey

83586850_2606385859457182_818816793219956736_n-1-1280x843.jpg
3min51

El pasado sábado 25 de enero se llevó a cabo una rueda de prensa en la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, presidida del Arzobispo de Monterrey y acompañado de sus obispo auxiliares, para compartir el anuncio del nombramiento del Padre Hector Mario Pérez Villarreal, como Obispo Auxiliar de la Arquidiócesis de México.

El Arzobispo de Monterrey compartió al respecto:
“Desde siempre esta Iglesia en Monterrey está dispuesta a colaborar, con las necesidades que tenga la Iglesia, muchos sacerdotes de esta Iglesia en Monterrey están como obispos de otras diócesis de este país, siempre en ese deseo de servir de la mejor manera a todo el pueblo católico”.

Por su parte el recién nombrado Obispo Auxiliar agradeció a los fieles de Monterrey:
“He aprendido a ser cristiano con ustedes, he aprendido a ser pastor para ustedes, he aprendido a colaborar también con mi obispo en las diversas encomiendas que me encargado, y yo estoy seguro que todo es lo que me prepara el día de hoy para poder servir ahora como Obispo, por eso no dejo de estar siempre agradecido”.

Al dirigirse a los fieles de su nueva diócesis señaló:

“A la Arquidiócesis de México, voy a la tierra de nuestra Madre Santísima de Guadalupe, voy a ponerme bajo sus pies para cumplir la misión que su Hijo me ha encomendado”.

“Llevo un corazón dispuesto a escuchar un corazón dispuesto a dar testimonio de la fe en Jesús, un Corazón dispuesto a discernir cuál es el trabajo que tenemos que realizar a ser fieles el Evangelio”.

Finalmente Mons. Rogelio pidió a los fieles de Monterrey pedir por el Padre Hector Mario.

IMG_1026-1-scaled-1-1280x720.jpg
6min38

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 24 de enero 2020. En el día de su cumpleaños, el Arzobispo de Monterrey Mons. Rogelio Cabrera López, celebró la Eucaristía en compañía de los sacerdotes de la Arquidiócesis, familiares y amigos, para darle gracias a todos por su cariño y afecto.

El Arzobispo, resaltó e invitó a los presentes a vivir siempre esta virtud de la amabilidad:

“Agradezco su afecto, agradezco que recen por mí, les conviene que yo este bien, les conviene les conviene que me parezca un poco a San Francisco de Sales a quien hoy recordamos”.

“San Francisco de Sales era extremadamente amable, así lo califican sus biógrafos, con sus palabras y sus acciones, siempre amable, una virtud síntesis de muchas virtudes, nada fácil en un mundo lleno de conflictos en unas situaciones que pone distancia entre nosotros”.

“La amabilidad es sin duda una virtud de Santos, es la cumbre de muchas virtudes, porque las personas tenemos detalles buenos pero también tenemos cosas negativas”.

“Quiero agradecerle a Dios que el me haya llamado primero a la vida, hace muchísimos años, 69, pero también agradecer que Él quiso que yo fuera sacerdote, 41 años de vida sacerdotal y casi 24 años de obispo, es una historia larga de afecto de parte de Dios, a quien obviamente le agradezco no obstante mis límites que ustedes conocen o al menos perciben”.

“Sale sobrando decir que me perdonen por lo que no hago bien, la dificultad que tenemos siempre es que son siempre más faltas de omisión, que las que uno alcanza a realizar, pero es siempre bueno manifestar la intención , la intención buena”.

“Estoy muy contento de servir a esta Iglesia de Monterrey, estoy muy contento de resolver todo aquello que la Iglesia me pida atender, pero también hoy tengo que pedirle perdón a Dios, hace poquito me confesé, hace tres días para prepararme para esta celebración eucarística, a ustedes yo les pido disculpas y perdón, porque seguramente por algún gesto alguna palabra pude haber lastimado”.
#IglesiaDeMonterrey
#ArzobispoDeMonterrey
#MonsRogelio

83663529_2582427521880145_6045196594020614144_o-1.jpg
4min46

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 20 enero 2020. Al ser cuestionado en la rueda de prensa sobre las medidas de seguridad en las primarias, el Arzobispo de Monterrey respondió no estar de acuerdo con medidas que afecten a los niños.

“Yo he dicho que no estoy de acuerdo con estas medidas, no podemos tener una sociedad siempre vigilada, no podemos estar siempre acechados de policías y soldados, quien tiene que garantizar que los niños llevan la mochila correcta son los papás, ellos son los responsables y nadie más”.

“Porque si no, vamos a tener una sociedad más en pánico, los que por alguna razón tenemos que viajar en avión sentimos muy agresivo que los perro anden caminando sobre nuestras maletas, si esto lo sentimos nosotros en un lugar que por seguridad se exige la revisión canina, no puede suceder eso en el caso de los niños y de las niñas”.

“Yo le pido a las autoridades que buscamos otros mecanismos de orden, porque sino desde niños van a vivir en el temor y en una mente siempre policíaca”.

“A los únicos que les encomendamos esto es a los padres de familia, ellos tienen que saber que llevan sus hijos en la mochila, los niños y las niñas tienen que aceptar que los papás tienen que revisar su mochila, porque si no esto es muy malo, pienso genera un daño mental el que los niños tengan que pasar por detector de metales y peor aún en algunos lugares han pedido la revisión con los perros”.

“Yo lo expreso con todo respeto a las autoridades que tienen el deber de cuidar el orden y bienestar de las escuelas, pero creo que no es la medida humana oportuna, creo que está en la familia y nadie más”.

Arzo-1.jpg
8min63

Mons. Rogelio Cabrera López

En el ser humano, la vida no solo es un llamado a la existencia, pues en su corazón subsiste la inquietud de una vida plena. Desde la antigüedad, la humanidad se ha propuesto llenar su vida y su corazón de formas diversas, siendo así que muchos aún experimentan que no basta una buena salud y gozar de bienestar.

Ese anhelo ha sido catalogado de melancolía, por desear un estado de vida anterior o de resentimiento, por quererlo alcanzar sin poder hacerlo. Al estado de plenitud que motiva a muchos seres humanos le llamamos felicidad, un concepto tomado de la misma vida humana y que se manifiesta cuando la persona experimenta momentos en que se une a una meta de bien propuesta desde la razón y la voluntad, y en los que todos los elementos de la existencia, en medio de su complejidad, tienen cierto orden y equilibrio respecto a uno mismo y a los demás, revelándole así su identidad y el sentido más profundo en su vida.

El deseo de la persona consiste en vivir siempre así, en esa altura de vida, pero es consciente que esos momentos no llegan solos ni por casualidad ya que es necesario el esfuerzo biopsicosocial, las virtudes fundamentales de la prudencia, templanza, fortaleza y justicia, la vivencia de las virtudes propias del estado de vida de cada uno y el ejercicio de las virtudes sociales necesarias para la búsqueda del bien común.

«De esta manera, la felicidad es un bien arduo, que requiere gran libertad y dedicación».

Debido a la multiplicidad de formas de pensar y de querer, los seres humanos batallamos para encontrar claridad en la comprensión y búsqueda de ese estado de felicidad. En ocasiones la confundimos con el gusto propio, con las ideas, con las habilidades, con los resultados obtenidos, con los intereses individuales y colectivos, con prácticas y ritualismos, con órdenes fantásticos, con desarrollo externo, con la posesión de la ciencia, con la manipulación colectiva, con el poder y el dominio, con las riquezas materiales y con un largo etcétera.

La Iglesia reconoce el valor de las preguntas del ser humano acerca de su origen, identidad, destino y sentido de la propia vida y de la humanidad entera en cada etapa de la historia. Los seres humanos de hoy reclaman su derecho a ser felices e intuyen que el camino es el libre desarrollo de su personalidad. La felicidad se piensa hoy por los conceptos de libertad, derecho, desarrollo y personalidad: ¿será este el camino hacia la plenitud humana?

Esta pregunta surge también en nosotros, hermanos sacerdotes. El corazón sacerdotal también entra en crisis y pregunta por el destino y el sentido. Pedro también se lo expresó al Señor: “Ya lo ves, nosotros hemos dejado todo y te hemos seguido” (Mc 10, 28). ¿Cuál habrá sido su inquietud? Creo que este pasaje del Evangelio es provocador para nosotros en nuestro caminar sacerdotal pues nos conduce a preguntarnos si ha valido la pena el desprendimiento y si vale la pena seguir al Señor en un orden de vida tan difícil.

En varias etapas de la historia de la Iglesia, la consagración de la vida a Dios en comunidades religiosas y en el sacerdocio secular, ha entrado en momentos de crisis, cuestionamientos y persecuciones. Debemos reconocer que en el presente vivimos uno de estos momentos. No dudamos que en el corazón de algunos hermanos nuestros pueden surgir desalientos, dudas e incluso hasta sospechas; no faltan acusaciones, fundadas o infundadas, que nos hieren y separan. Hermanos, vivimos momentos en que es necesaria una respuesta muy madura, llena de humanidad y de fe.

Pedro pregunta, como todo ser humano, si será hasta el encuentro con el Resucitado cuando tenga certeza y fortaleza. Nosotros hemos de recorrer el camino del Crucificado para encontrarnos con el Resucitado, experimentando esa misma certeza y fortaleza en la vida. Solo así podremos encontrar la fe y la comunión para cumplir nuestra misión en la tierra alentados por las palabras de Jesús: “…he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos” (Lc 22, 32).

Dios nuestro Padre, en su infinita bondad, quiso llamarnos a la vida. Somos seres humanos con toda la complejidad que esto implica y, por la dependencia mutua que tenemos, con una relación necesaria con el resto de la creación, que hemos de amar y custodiar para mantener este don inicial de la vida. Además, anhelamos no solo vivir, queremos una vida plena por un estado de felicidad completo, mismo que solo será posible si contamos con una luz verdadera y cierta que clarifique e ilumine el caminar de toda la humanidad y de cada ser humano en particular.

Juan Pablo Vázquez RodríguezJuan Pablo Vázquez Rodríguez13 de diciembre de 2019
13-1.jpg
3min39

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez

Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 12 de diciembre 2019. El Arzobispo de Monterrey, presidió este jueves 12 de diciembre, la celebración de la Santa Misa en la Solemnidad de nuestra Señora de Guadalupe en la parroquia que lleva su nombre en San Pedro Garza García.

“Me encanta ver a los tres libres y humildes de espíritu juntos, a la Virgen María, a San Francisco y a San Juan Diego, pobres y humildes de corazón, que gracias a ese espíritu recibido de Dios m, son para nosotros siempre esperanza”, apuntó Don Rogelio.

“Los tres tienen en común, el que aceptan ponerse al servicio de Dios, son esclavos del Señor y en esa esclavitud evangélica alcanzan la grandeza que solo da el Señor”.

“Dios mira la humildad, Dios vio la humildad de su esclava, así miro también a San Francisco, así miro también a San Juan Diego y así el Señor quiere mirarnos a nosotros, porque el nos invita a ser humildes de corazón”. #IglesiaDeMonterrey


Sobre nosotros

Somos el periódico católico oficial de la Arquidiócesis de Monterrey; en comunión con la misma y con el resto de los medios de comunicación católicos, enfocamos nuestros esfuerzos a ser la voz de la Iglesia en Monterrey.


CONTÁCTANOS

LLÁMANOS



Últimas publicaciones



Suscríbete a nuestro boletín







    Categorías