Especialistas de distintas disciplinas analizaron los retos de colocar a la persona en el centro de la educación, la tecnología, las políticas públicas y la impartición de justicia.
En el marco de las IV Jornadas Universitarias “Fe, ciencia y consciencia”, especialistas de distintas áreas del conocimiento participaron en el panel “Custodiando a la persona: humanismo integral de las diferentes áreas del conocimiento”, un espacio de reflexión sobre la dignidad humana y la aplicación del pensamiento humanista en la vida académica y profesional.
Durante el encuentro, los participantes abordaron la importancia de pasar de la reflexión a acciones concretas que permitan colocar a la persona en el centro de las decisiones y prácticas educativas, sociales, tecnológicas y jurídicas, tomando como referencia los principios del filósofo Jacques Maritain.
Desde el ámbito tecnológico, el doctor Enrique Portillo destacó los desafíos que representa la inteligencia artificial para la educación y la comprensión de la persona. Señaló que, aunque los algoritmos permiten procesar grandes cantidades de información, el conocimiento de los datos no sustituye la reflexión sobre la identidad humana, la búsqueda de la verdad y el pensamiento crítico.
Por su parte, la doctora Patricia Fernández, desde las ciencias sociales, explicó que poner a la persona en el centro implica que las instituciones y las políticas públicas favorezcan oportunidades para el desarrollo integral de todos. También advirtió sobre los riesgos de la polarización y el temor hacia quienes piensan diferente.
En el ámbito jurídico, el Dr. José Guadalupe Steele Garza destacó la importancia de avanzar hacia una justicia restaurativa que considere tanto a las víctimas como a las personas responsables de una controversia, mediante mecanismos como la mediación, la conciliación, la negociación y el arbitraje. Subrayó que el diálogo, la escucha activa y la empatía son fundamentales para atender los conflictos sin perder de vista la dignidad de quienes participan.
Desde la teología, el padre Edgar Alvarado invitó a reconocer que la persona es mucho más que una cifra o un indicador. Al referirse a la antropología cristiana, señaló la necesidad de comprender al ser humano en sus dimensiones racional, emocional, individual, comunitaria y espiritual, evitando reducirlo a una sola de sus capacidades.
A lo largo del panel, los especialistas coincidieron en que colocar a la persona en el centro no debe quedarse en un discurso o eslogan, sino traducirse en decisiones y prácticas que respeten su dignidad, libertad y capacidad de participación.
La jornada también permitió reflexionar sobre los desafíos que enfrentan las universidades para integrar el humanismo en sus aulas y en las distintas áreas del conocimiento, con el propósito de contribuir a una sociedad más justa, solidaria y consciente del valor de cada persona.
Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.