Sacerdocio

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Pbro. Alejandro Leal Alejos

Desde tiempos inmemorables, se ha pensado solamente en el Sacerdocio Ministerial como el único existente, pero la Iglesia, en sus principios, valoraba el Sacerdocio Bautismal.

La diferencia entre ellos es que el Ministerial es referido al Sacramento del Orden Sacerdotal; el segundo, al que todos recibimos en el Bautismo. Los dos de gran importancia y necesidad en la Iglesia.

Es hasta el Concilio de Trento con el Papa iniciado y presidido por el Papa Paulo III (entre los años 1545 y 1563) en que se comienza a enfatizar en el sacerdocio común, cosa que era de pensamiento avanzado con el desarrollo de la teología pastoral empezando a ver la apertura de la Iglesia a la comunidad frente al surgimiento de la reforma protestante. Definió el sacerdocio común como interior (por el bautismo) y el ministerial como exterior, en base al servicio de algunos Ordenados para servir a la comunidad y comenzar a trabajar unidos por el Reino de Dios.

Lo mismo hace Pío XII y retoma el Concilio de Trento en 1947, basándose también en la 1ª. de Pedro 2, 5.9: “también vosotros, cual piedras vivas, entrad en la construcción de un edificio espiritual, para un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, aceptos a Dios por mediación de Jesucristo… «vosotros sois linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido, para anunciar las alabanzas de Aquel que os ha llamado de las tinieblas a su admirable luz» (Mismo texto de Trento)

Es ya hasta el Concilio Vaticano II (1962-1965) cuando se definen los campos y la manera de interactuar del mismo Sacerdocio de Cristo. Ya no es solamente una Iglesia de jerarquía, sino un Pueblo de Dios con pastores y ovejas en el mismo Cuerpo Místico de Cristo.

En nuestros tiempos de contingencia, debemos buscar la mejor interacción del Sacerdocio de Cristo en nuestras comunidades: El Sacerdote ministerial dedicado al Culto, la Palabra y los sacramentos; el Sacerdote Bautismal (Laico, que no es sacerdote ministerial) dedicado a sembrar el Reino en los espacios en donde se desenvuelve y a donde el Sacerdote Ministerial no puede llegar (por ser pocos) y a ver tanta necesidad de la presencia de Dios de parte de Todo Su Pueblo.

Es así que, conociendo ya las funciones del Sacerdote Ministerial, el sacerdocio común que tú debes ejercer, es hacer presente a Dios en tu casa, en tu trabajo, con los vecinos, compañeros de escuela, y todo aquel que tenga contacto contigo ejerciendo tu Bautismo.

Hoy en día, en cuando a la dispensa de la Misa dominical, cada hogar se ha convertido en una Iglesia, donde el Sacerdote Bautismal preside las oraciones de culto a Dios en la reflexión de su Palabra, presidiendo el Rosario, instalando un pequeño altar para participar en la Misa que se transmite por los medios conocidos, en el diálogo cristiano de la vida familiar y social, en las exequias y oraciones por los difuntos, etc.

Estos tipos del Único Sacerdocio de Cristo, se unen e interactúan para establecer el Reino de Dios entre nosotros. 

Lo que hoy vivimos, nos hace entender que no todo se debe dejar al Sacerdote Ministerial, sino que el Sacerdote Bautismal se haga presente como miembro del Cuerpo de Cristo, ejerciendo sus dones y virtudes dadas por Dios al servicio del prójimo.

Pbro. Alejandro Leal Alejos

Parroquia de Jesús Sacerdote en San Ángel Sur


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