La Comisión de Música Sacra de la Arquidiócesis de Monterrey y la Facultad de Música de la UANL celebraron la conclusión de la tercera generación de música sacra, la primera en conjunto FACULTAD DE MÚSICA- COMISIÓN DE MÚSICA SACRA de este programa académico.
Con una celebración eucarística en la Catedral Metropolitana de Monterrey y una ceremonia de entrega de diplomas en la Facultad de Música de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), se graduó esta generación del Diplomado en Música Sacra, fruto de la colaboración entre ambas instituciones.
La Santa Misa fue presidida por el padre Jesús Salvador García Ortiz, capellán de la Catedral, quien durante su homilía invitó a los graduados a convertirse, con su vida, en un canto bello para Dios, no solamente mediante su apostolado al servicio de la liturgia, sino también a través de su testimonio cotidiano.
Esta graduación representa un acontecimiento significativo para la formación musical al servicio de la Iglesia, al consolidar un proyecto académico que vincula los conocimientos musicales con la espiritualidad y el servicio litúrgico.
Durante la ceremonia estuvieron presentes el maestro Alan Alberto Martínez Sáenz, director de la sede y del área musical de Va Sacra; el maestro José Luis Marrero, de México Opera Studio; Mayela Villarreal Hernández, en representación de la Facultad de Música de la UANL, y el padre Salvador García, asesor espiritual de la Comisión de Música Sacra.
Por su parte, el doctor Gerardo Rocha, director de la Comisión de Música Sacra, envió un mensaje a los graduados, al no poder asistir presencialmente. En él, los invitó a reconocer su vocación como un llamado de Dios para evangelizar a través de la música.
“De entre tantas personas que fueron llamadas, tú eres uno de los elegidos, elegidos para vivir a Dios a través de la música y llevar esa vida a muchas más personas”, expresó en su mensaje, en el que también destacó que la música sacra tiene un mismo origen: un solo Señor, una sola fe y un solo Espíritu.
En representación de la Facultad de Música, su subdirectora manifestó la alegría de la institución por formar parte de este proyecto y recordó el interés con el que se recibió la propuesta desde sus primeros acercamientos.
Asimismo, felicitó a los graduados por iniciar un camino que los acerca más a Dios y expresó su confianza en que la semilla sembrada mediante esta formación continuará creciendo en cada uno de ellos.
Los participantes cursaron el diplomado desde distintas modalidades y sedes, incluida la comunidad de San Jerónimo, una sede híbrida y otra en línea, lo que permitió ampliar las posibilidades de acceso a esta formación.
Al concluir la entrega de diplomas, los graduados y sus acompañantes se reunieron para tomarse la fotografía del recuerdo y celebrar el inicio de una nueva etapa en su servicio musical a la Iglesia.
¡Muchas felicidades a los graduados del Diplomado en Música Sacra!
