PARROQUIA DE SAN GREGORIO MAGNO, CERRALVO N.L.

Segunda parte. Documentos de un siglo (1777- 1874).

 

El mes pasado reseñamos los lejanos orígenes de esta comunidad hasta la erección parroquial en 1761. Recorreremos ahora casi un siglo de su historia apoyados de tres documentos.

1777 VISITA DEL DR. JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ.

El Dr. Martínez recibió la encomienda del obispo de Guadalajara de realizar en su nombre la visita pastoral a toda la región de lo que hoy es el noreste mexicano, esta visita se da en el contexto de encontrar el mejor lugar para la elección de la sede de un nuevo obispado que pronto será erigido y que como bien sabemos la sede elegida fue finalmente Linares.

Así el Dr. Martínez llega a Cerralvo en el mes de mayo (Visita…, CIESAS, 2013). Cumpliendo el objetivo de su visita hará un informe detallado del cual destacamos lo siguiente:

“(…) pasó a la iglesia parroquial (…) y en la puerta fue recibido (…) se comenzó la misa (…) y acabado el evangelio se leyó en el púlpito el título de visitador general (…). Acerca del púlpito más adelante el documento afirmará: “Que se mande hacer un púlpito nuevo porque el que sirve está muy maltratado”.

“Y acabada la misa (…) y por no haber sagrario ni depósito del santísimo sacramento visitó la pila bautismal, concha y crismeras de plata que se hallaron proveídas en conveniente forma a un lado de la iglesia, cerca de la puerta mayor por no haber bautisterio” así el bautisterio actual aún no existía.

“Visitó el altar mayor, que es el único que hay en esta iglesia parroquial, y lo halló con la decencia correspondiente (…) Visitó asimismo la sacristía con todos sus ornamentos, vasos sagrados, ropa blanca y demás alhajas que hay en ella para el servicio del culto divino (…)”.

“Y habiendo reconocido su señoría la iglesia toda por dentro y por fuera, advirtiendo los reparos de que necesita para su conservación y aliño [poner en orden], mandó que se eche un contracimiento de piedra y cal fuerte, revocando [pintando] las paredes (…), y en los ochavos del presbiterio se hagan unos pilares de buenas basas que sostengan su fábrica, que se abra una puerta al costado y se pongan encerados a las ventanas para que se eviten así la introducción de los animales volátiles e inmundos, como los vientos que empolvan las imágenes”.

Así en este documento se nos habla de una parroquia montada ya en forma adecuada pero que al mismo tiempo necesita una buena reparación.

  1. INVENTARIO.

A mediados del siglo XIX se realizó un detallado inventario de la parroquia (Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey), este aporta un retrato escrito de cómo era en ese tiempo la parroquia con su sacristía y su bautisterio.

La parroquia poseía una dimensión aproximada de 27 mt por 6 mt de ancho por 6 mt de alto. El techo es de vigas (62) y sobre ellas tabletas sobre las cuales está el techo “bastante arruinado”. Posee comulgatorio y un púlpito de madera con su escalera además de dos confesionarios y dos pilas de agua bendita. El coro alto “lo sustentan dos pilares que forman un arco”. El bautisterio actual ya existía con pila de piedra.

Describe los altares comenzando por el altar mayor que posee una imagen grande de la guadalupana y “el santo patrón Sr. San Gregorio Papa”. Además, se mencionan los altares de Nuestra Señora del Refugio, el altar del Sr. San Rafael y el altar de las benditas ánimas. Así existían 4 altares mientras en 1777 solo había uno.

La sacristía posee una colección de imágenes de bulto, entre ellas destacan Nuestro Padre Jesús Nazareno la cual poseía una corona con tres potencias de plata y una “de la resurrección de N. S. J. C.” entre otras muchas más imágenes. No recuerdo en alguna otra parroquia alguna mención antigua a una imagen al Resucitado.

La torre “de una altura y hechura razonable con sus almenas todo de piedra” en ella “tres campanas y una esquila de muy razonable y fino tañido”.

INVENTARIO: CASA ADJUNTA A LA PARROQUIA

En este mismo inventario se habla de los curatos o casas parroquiales. Una está a un lado de la parroquia y que está compuesta “por una sala y un cuarto con otras piececitas bastante arruinadas con todas las demás que apenas se advierte donde estaban por los cimientos o restos que han quedado en sus ruinas” probablemente esta descripción de ruinas se trate del antiguo convento franciscano que quedó en desuso desde la secularización de la parroquia en 1761.

INVENTARIO: CASA GRANDE

Pero aún más interesante es que la parroquia poseía otra enorme propiedad donada “a esta Iglesia y a Nuestra Sra. De Agualeguas” el inventario enlista las partes de la enorme propiedad: el cuarto de los arcos, recamara, sala, zaguán con portón, sala, recámara, cuarto en la esquina, otro cuarto, segundo zaguán, cuarto y la cocina. Cierra todo el conjunto una pared con una buena noria y un gran patio.

Muy probablemente la descripción que se hace de esta enorme casa es una antigua descripción de la edificación que hoy se conoce con los nombres de “Casas Reales” o “Presidio” o “Las Cureñas” o “Casa de Moneda”, esta casa aún hoy está localizada en la esquina de Guerrero y Mina frente a la Plaza 5 de mayo. Esta edificación se dice que tiene sus orígenes en el período de Martín de Zavala coincide con la descripción que se hace en el inventario yendo del extremo nororiente avanzando en el sentido de las manecillas del reloj hasta acabar en el extremo norponiente. Esta casa seguramente fue utilizada por los sacerdotes de aquí pudiera provenir el nombre de Las Cureñas que algunos explican porque fue de “curas hombres” pero esto carece de sentido dado que la cureña es un artefacto militar los cuales más bien pudieron dar pie a este nombre, además de que sería una redundancia decir curas-hombres dado que los curas siempre son del sexo masculino.

Todo el inventario de 1844 retrata una realidad floreciente de la parroquia.

1874 VISITA DEL SR. VEREA.

El Obispo Francisco de Paula Verea visitó la parroquia el 24 de enero de este año. En el detallado documento de la visita describe el templo “Es muy antiguo, sus paredes son de adobe, una de ellas cuarteada, vencido el techo al que debe ¿? pronto para evitar su ruina”, menciona el altar mayor con un retablo de la Virgen de Guadalupe y “altar y tabernáculo que están bien construidos”.

El bautisterio se encuentra “en regular estado” y menciona además que en mucho sirve de bodega, visitó la sacristía y en ella destacó los estantes “que encontró en regular estado”, el atrio se haya “bien cercado”.

Ya no se habla de la casa grande antes mencionada, seguramente retirada a la Iglesia en las leyes de Juárez, sino solo de la adjunta a la parroquia y de esta se dice “No hay casa en esta parroquia, el cura habita en una pieza contigua a la sacristía, junto a dicha pieza hay otra que sirve (…) para bodega o despensa”.

Acerca del archivo se anota “lo encontró en desorden, amontonado”.

El balance que deja este documento es de una parroquia descuidada y seguramente al encargado no le fue tan bien en la visita del obispo Verea. Pero peores reportes habrá de esta parroquia y los comentaremos el mes siguiente.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert
Centro de Investigación Historica CIHAM


Sobre nosotros

Somos el periódico católico oficial de la Arquidiócesis de Monterrey; en comunión con la misma y con el resto de los medios de comunicación católicos, enfocamos nuestros esfuerzos a ser la voz de la Iglesia en Monterrey.


CONTÁCTANOS

LLÁMANOS



Últimas publicaciones



Suscríbete a nuestro boletín







Categorías