El Nuncio Apostólico en México, Mons. Joseph Spiteri, visitó este miércoles el Memorial de la Misericordia, ubicado en la Loma Larga, donde presidió la Santa Misa y bendijo el nuevo mirador dedicado a la Virgen de Guadalupe, acompañado por Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey.
El Memorial de la Misericordia es una iniciativa impulsada por laicos comprometidos y cuenta con el acompañamiento y apoyo de la Arquidiócesis de Monterrey, además de la colaboración de personas e instituciones que se han sumado a su realización.
Durante la visita, Mons. Spiteri bendijo el noveno colado de la obra, dedicado a la misión de paz que realizan los representantes pontificios en diferentes partes del mundo. Cada uno de estos colados corresponde a un tramo de aproximadamente 2.50 metros.
Uno de los momentos centrales de la jornada fue la bendición del nuevo mirador de la Virgen de Guadalupe, concebido como un signo de la presencia maternal de María y como un espacio desde el cual se puede contemplar la ciudad.
Durante la bendición, el Nuncio Apostólico pidió que este lugar sea también un punto de encuentro para las familias y un espacio donde puedan fortalecerse relaciones vivas, amistosas y fraternas que contribuyan al bienestar de la comunidad.
“Te bendecimos, Padre, porque hoy podemos ofrecer públicamente este mirador de la Virgen de Guadalupe ya terminado”, expresó Mons. Spiteri en la oración de bendición, en la que también pidió que la gracia de Dios acompañe a quienes acudan a este lugar.
Un proyecto con mirada hacia el futuro
Desde la Loma Larga, el Memorial de la Misericordia busca integrarse positivamente a su entorno y ofrecer progresivamente un espacio de encuentro, espiritualidad y servicio para la comunidad y para el área metropolitana de Monterrey.
El proyecto tiene además como horizonte dos acontecimientos significativos para la Iglesia: los 500 años del Acontecimiento Guadalupano, en 2031, y los 2,000 años de la Redención de Jesucristo, hacia 2033.
La iniciativa busca que este espacio sea una oportunidad para agradecer a Dios, fortalecer la fe y aprender de Jesús a vivir la misericordia mediante el encuentro, la reconciliación y el servicio a los demás.
Durante el acto, el gobernador de Nuevo León, Samuel García, destacó la participación de empresarios, empresas, el patronato y diversas personas que han contribuido al desarrollo del proyecto.
También recordó que la Loma Larga ha sido durante décadas un lugar de peregrinación, oración y encuentro para numerosas familias, particularmente durante el Viernes Santo.
El gobernador señaló que la cruz que forma parte del proyecto busca convertirse en un símbolo de fe, esperanza y unidad, así como en un recordatorio de la importancia de ayudar a quienes más lo necesitan, acompañar a quienes atraviesan dificultades, perdonar y compartir.
“𝐋𝐚 𝐜𝐫𝐮𝐳 𝐞𝐬 𝐜𝐫𝐮𝐳 𝐝𝐞 𝐦𝐢𝐬𝐞𝐫𝐢𝐜𝐨𝐫𝐝𝐢𝐚”
Por su parte, Mons. Rogelio Cabrera López agradeció a quienes han participado en el desarrollo del proyecto y destacó que su realización ha requerido inteligencia, generosidad y perseverancia.
El Arzobispo de Monterrey subrayó que el objetivo del Memorial es rendir culto a Jesucristo y hacer de la cruz un signo que recuerde la redención y, al mismo tiempo, el llamado cristiano a vivir las obras de misericordia.
“La cruz es cruz de misericordia”, afirmó Mons. Cabrera, quien explicó que este proyecto busca estar acompañado de una dimensión social, de manera que la experiencia religiosa se traduzca también en servicio a los demás.
El Arzobispo también señaló que Nuevo León es una tierra que recibe a personas provenientes de distintas partes del país y del extranjero, por lo que expresó el deseo de que la cruz sea un signo del abrazo de misericordia y amor que la Iglesia de Monterrey quiere ofrecer a quienes llegan a esta comunidad.
Asimismo, recordó que la Arquidiócesis de Monterrey se prepara para celebrar en 2027 sus 250 años como Iglesia particular, un aniversario que será ocasión para agradecer a Dios por una historia marcada por la misericordia, el trabajo y el esfuerzo de numerosas generaciones.
La misericordia como misión de todos
Posteriormente, Mons. Joseph Spiteri presidió la Santa Misa, durante la cual centró su homilía en el significado del Memorial de la Misericordia y en la responsabilidad de los bautizados de llevar ese mensaje a la vida cotidiana.
El Nuncio recordó que la misericordia de Dios es un don y una gracia que los cristianos están llamados no solamente a recibir, sino también a vivir.
“Lo queremos también vivir según esta misericordia”, señaló al explicar que el Memorial busca recordar constantemente la necesidad de agradecer a Dios por el perdón y su ternura, pero también de encontrar la fuerza para practicar la misericordia con los demás.
A partir del Evangelio proclamado durante la celebración, Mons. Spiteri recordó que Jesús compartió su misión con los apóstoles y que esta misión no corresponde únicamente a los obispos, sacerdotes y demás ministros, sino a todo el Pueblo de Dios.
“Todos nosotros que hemos sido bautizados para continuar la misión de Jesús en el mundo, en el mundo de hoy”, afirmó.
El Nuncio relacionó esta misión con la construcción del Memorial, al destacar que la obra es fruto de la comunión y del esfuerzo de numerosas personas.
Explicó que una iniciativa puede nacer de una o de varias personas, pero necesita convertirse en expresión de una comunidad para poder avanzar y llegar a realizarse. En este sentido, señaló que lo que actualmente puede contemplarse en la Loma Larga es ya una expresión del empeño de la comunidad arquidiocesana de Monterrey.
Mons. Spiteri invitó además a no pensar que para vivir la misericordia son necesarias únicamente grandes obras. Por el contrario, llamó a prestar mayor atención a las necesidades de las personas que están alrededor.
“No hace falta hacer obras grandes para enseñar la misericordia a nuestro prójimo”, expresó, invitando a reconocer las necesidades concretas de quienes viven cerca y a responder desde el servicio y la fraternidad.
Finalmente, pidió la intercesión de la Virgen de Guadalupe para que, desde este lugar, pueda continuar siendo signo de protección y esperanza para quienes habitan en las zonas urbanas que rodean la Loma Larga.
La jornada concluyó con un llamado a vivir la misericordia no solamente como una experiencia espiritual personal, sino como una forma concreta de construir comunión, sanar relaciones y servir a los demás
Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.