NUESTRA ESPERANZA ES JESUCRISTO

Los acontecimientos que estamos viviendo, y que nos hacen recordar lo frágiles que somos, no deben ser motivo para que perdamos la esperanza en que todo podrá ser superado, aún y cuando se tengan que tomar medidas más estrictas en las que, tal vez, no todos estarán de acuerdo, pero que son necesarias para que pronto podamos retomar nuestras actividades cotidianas.

 

Es por eso que, quiero invitarlos a fortalecer en nuestra vida la virtud sobrenatural de la esperanza, misma que Dios ha infundido en cada uno de nosotros al momento de nuestro bautismo, y que nos da la firme confianza en que Dios, por los méritos de Cristo, nos bendice con las gracias necesarias para salir adelante.

 

Dice el apóstol San Pablo, en su carta a los Romanos (Cf. Rom 5,5) que la esperanza nunca defrauda. ¿Por qué? porque la esperanza es Jesús. Al respecto, dice el Papa Francisco: “Jesús, la esperanza, lo hace todo nuevo, es un milagro constante. No solo ha hecho milagros de curación, como dice la Escritura, sino que todo lo hace nuevo cada día. Cristo es el que hace nuevas todas las cosas en la creación, es el motivo de nuestra esperanza. Y esta esperanza no defrauda, porque Él es fiel” (Papa Francisco, Homilía 09/09/2013).

 

Queridos hermanos y hermanas, al poner nuestra esperanza en Jesús, sabemos todo será superado, por lo que no debemos dar un paso atrás, debemos seguir adelante. Si ahora nos piden cumplir con normas más estrictas, seamos obedientes. Es necesario que vivamos una auténtica solidaridad como miembros de una sociedad que atraviesa por una crisis en la salud de sus ciudadanos.

 

El número de contagios sigue siendo preocupante, pero no debemos quedarnos en la sola lamentación por lo que acontece, sino que debemos comprometernos a buscar juntos la solución, la cual se inicia quedándonos en casa.

 

La vivencia de nuestra fe, siempre será una acción esencial, por lo que no puede limitarse a un solo momento, debemos vivirla en todas nuestras acciones de la vida. Hoy, debemos permanecer en casa, en la Iglesia doméstica que nos fortalece, para que mañana podamos vivir lo nuevo con tranquilidad y esperanza.

 

Les pido que sigamos unidos en la oración, especialmente por todos los sacerdotes que, en torno a la Solemnidad de la Virgen María, celebran su aniversario sacerdotal. Que ella interceda en su vocación, para que sigan teniendo un corazón misericordioso y acompañen con fidelidad al pueblo de Dios, especialmente en estos tiempos de dificultad.

Dios les bendiga.

 

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey


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