En un ambiente de gratitud y alegría, el Arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera López, celebró este sábado el 30 aniversario de su ordenación episcopal durante una Eucaristía realizada en la Basílica de Nuestra Señora del Roble, en la que además presidió la unión matrimonial de 13 parejas que participaron en matrimonios comunitarios.
Al inicio de su homilía, Monseñor Rogelio compartió con los fieles el significado especial de esta celebración, al coincidir el aniversario de su ministerio episcopal con la bendición de nuevos matrimonios.
“Hoy, 30 de mayo, celebro mis 30 años de obispo”, expresó. Recordó que desde hacía más de un año había apartado la fecha en su agenda para acudir a la Basílica y dar gracias a Dios por estas tres décadas de servicio episcopal, providencialmente unido a la celebración de los matrimonios comunitarios.
Mons. Cabrera agradeció la presencia de los sacerdotes concelebrantes, del equipo pastoral de la Basílica y de los fieles que se sumaron a la acción de gracias. Durante su mensaje, reflexionó sobre el sentido profundo de su vocación sacerdotal y episcopal.
“¿Para qué fui ordenado sacerdote? ¿Para qué hace 47 años me ordenaron presbítero? ¿Para qué hace 30 años me ordenaron obispo? Solo para bendecir”, afirmó.
El Arzobispo explicó que la misión fundamental del sacerdote encuentra su expresión más plena en la celebración de la Eucaristía, donde Cristo “tomó el pan, tomó el vino, bendijo y dio gracias”. Por ello, señaló que las tareas más bellas del ministerio sacerdotal son precisamente bendecir, agradecer y celebrar la presencia de Dios entre su pueblo.
Dirigiéndose a las parejas que recibieron el sacramento del matrimonio, destacó la oportunidad de celebrar su aniversario episcopal bendiciendo nuevas familias cristianas.
“Creo que fue muy oportuno que, celebrando mis 30 años de obispo, presidiera esta celebración y bendijera su matrimonio, porque para eso soy sacerdote”, expresó.
Asimismo, invitó a los nuevos esposos a mantener siempre presente que el fundamento de su unión es el amor de Dios. En vísperas de la solemnidad de la Santísima Trinidad, les recordó que el matrimonio cristiano encuentra su fortaleza en la presencia del Señor.
“Que nunca olviden que el motivo de este matrimonio es porque se aman, pero sobre todo porque Dios los ama. Si aceptaron casarse por la Iglesia es para dejarse conducir por el Señor”, señaló.
Al concluir su mensaje, Mons. Cabrera pidió a los presentes que lo acompañen con su oración mientras continúa su servicio pastoral al frente de la Arquidiócesis de Monterrey.
“Les pido que oren por un servidor, en estos 30 años de vida episcopal, en los que he ido aprendiendo poco a poco a bendecir y agradecer”, manifestó.
Antes de finalizar la celebración, Mons. Fray César Garza Miranda dirigió unas palabras de felicitación al Arzobispo, destacando especialmente su cercanía y sencillez.
“Gracias por tener un corazón tan grande, tan noble y sencillo”, expresó, en nombre de la comunidad reunida.
La Eucaristía se convirtió así en una doble acción de gracias: por las nuevas familias que iniciaron su vida matrimonial bajo la bendición de Dios y por las tres décadas de servicio episcopal de Mons. Rogelio Cabrera López, marcadas por una constante invitación a bendecir, agradecer y servir al pueblo de Dios.
Finalmente, el Mariachi se hizo presente para manifestar la alegría por toda esta celebración.
Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.