Arquidiócesis

LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL DEBE ESTAR AL SERVICIO DE LA DIGNIDAD HUMANA : MONS . LUCIO RUIZ

La Pastoral Digital de la Arquidiócesis de Monterrey llevó a cabo la conferencia «Magnífica Humanitas«, impartida por Mons. Lucio Ruiz, secretario del Dicasterio para la Comunicación del Vaticano, quien invitó a reflexionar sobre el impacto de la inteligencia artificial en la vida de las personas y la necesidad de colocar siempre la dignidad humana en el centro del desarrollo tecnológico.

Durante su exposición, realizada en el Centro de Retiros Santa María de Chipinque, compartió la visión del Papa León sobre los retos éticos que plantea la inteligencia artificial, señalando que la innovación tecnológica no es moralmente neutra, ya que detrás de cada herramienta existen decisiones humanas, intereses y criterios que influyen en su diseño, desarrollo y aplicación.

Mons. Ruiz explicó que, a diferencia del pasado, cuando los Estados impulsaban gran parte de la innovación, actualmente el desarrollo tecnológico está liderado principalmente por actores privados, muchos de ellos con una capacidad de influencia incluso superior a la de numerosos gobiernos. Por ello, insistió en que la inteligencia artificial no puede quedar únicamente en manos de quienes la diseñan o financian, sino que requiere una reflexión ética permanente y un compromiso compartido con el bien común.

Uno de los llamados más significativos de la conferencia fue la necesidad de «desarmar la inteligencia artificial para humanizarla«, entendiendo que esta tecnología debe convertirse en una aliada del ser humano y nunca en un sustituto de su conciencia, libertad y responsabilidad. En este sentido, recordó que los límites y la fragilidad de la persona no representan errores que deban corregirse mediante la tecnología, sino rasgos propios de la condición humana que deben ser respetados y protegidos.

El secretario del Dicasterio para la Comunicación advirtió también que el uso de la inteligencia artificial nunca constituye un acto meramente técnico, pues cuando interviene en decisiones relacionadas con el empleo, el acceso al crédito, los servicios o la reputación de las personas, puede afectar directamente sus derechos, oportunidades y libertad. Alertó sobre el riesgo de confiar completamente estas decisiones a sistemas automatizados incapaces de conocer la compasión, la misericordia, el perdón y la esperanza de cambio que distinguen al ser humano.

Ante este panorama, Mons. Ruiz subrayó la importancia de construir una cultura de madurez y cuidado responsable hacia toda la familia humana, impulsando marcos jurídicos adecuados, mecanismos de supervisión independiente, educación para los usuarios, políticas públicas claras y espacios donde las comunidades puedan participar, dialogar y discernir sobre los criterios éticos que orientan el desarrollo de estas tecnologías.

Finalmente, afirmó que la inteligencia artificial representa una valiosa herramienta para el progreso de la humanidad, pero únicamente cuando permanece al servicio de la persona. El gran desafío, concluyó, consiste en aprovechar sus beneficios sin perder aquello que nos hace auténticamente humanos: la conciencia, la libertad, la capacidad de amar y la responsabilidad de cuidar el bien común

Relacionado

Salir de la versión móvil