Con una celebración eucarística presidida por el Arzobispo de Monterrey, el sacerdote asumió como párroco y rector de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, en la colonia Independencia.
Con el deseo de servir y acompañar a una nueva comunidad, el padre Adrián Villagrán inició ayer su ministerio pastoral como párroco y rector de la Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe, ubicada en la colonia Independencia.
La Santa Misa fue presidida por el Arzobispo de Monterrey, quien durante la homilía explicó a la comunidad el significado de los distintos signos litúrgicos que acompañan la entrega de un sacerdote a su nueva encomienda pastoral.
Cada uno de estos signos recordó que el ministerio sacerdotal es un servicio que implica cercanía, responsabilidad y entrega a Dios y a la comunidad que se le confía. En este contexto, el nuevo párroco fue recibido por los fieles que forman parte de esta comunidad dedicada a la Virgen de Guadalupe.
Al finalizar la celebración eucarística, el padre Adrián Villagrán dirigió unas palabras a los presentes. Explicó que decidió dejar a un lado el mensaje que había preparado para hablar desde el corazón.
“Permítanme no leer lo que había preparado, porque entonces hablaría de lo que dice la razón y prefiero hablar de lo que ahorita dice el corazón”, expresó.
En un momento particularmente emotivo, el sacerdote reconoció que esta nueva encomienda también estuvo acompañada por la memoria de su familia y manifestó cuánto extraña a su mamá.
Asimismo, agradeció al Arzobispo de Monterrey por la confianza depositada en él y recordó algunas de las palabras que recibió al conocer su nuevo nombramiento, las cuales, dijo, le ayudaron a pasar del temor y la incertidumbre hacia la esperanza.
El padre Adrián también expresó su gratitud por los sacerdotes con quienes ha compartido su ministerio a lo largo de los años y destacó la importancia de mantener la unidad entre los presbíteros.
Recordando una experiencia vivida durante unos ejercicios espirituales, señaló que la unidad sacerdotal es fundamental para el caminar de una comunidad, pues cuando los sacerdotes permanecen unidos pueden ofrecer un mejor testimonio y servicio a los fieles.
“Quiero que ahora, como rector de esta Basílica, mi responsabilidad sean mis hermanos sacerdotes, siendo responsables y corresponsables”, afirmó.
El nuevo párroco y rector subrayó que la comunidad parroquial será una de sus principales responsabilidades, pero también manifestó su deseo de trabajar de manera cercana con los sacerdotes que colaboran en la Basílica, así como con los diferentes grupos y organismos pastorales.
De manera especial, agradeció al padre Eduardo Mayorga por el acompañamiento que le ha brindado durante este proceso de transición.
Explicó que, después de recibir el nombramiento, comenzó un proceso personal que pasó “del miedo, del temor, a la esperanza”, y reconoció que las palabras y el acompañamiento del sacerdote le ayudaron a descubrir con mayor confianza la nueva misión que Dios le encomienda.
Con emoción, manifestó también su deseo de aprender de la comunidad a amar cada vez más a Dios a través de la Virgen de Guadalupe.
“Que me empiecen a enseñar a amar a Dios a través de la Virgen, que ya la amamos mucho a ella, pero nunca se deja de aprender en el amor”, expresó.
El padre Adrián invitó finalmente a los integrantes de los distintos grupos parroquiales y al Consejo de Pastoral a participar en un encuentro para comenzar a conocerse y establecer las bases del trabajo pastoral que emprenderán juntos.
De esta manera, el nuevo párroco y rector de la Basílica de Guadalupe inició formalmente una nueva etapa de servicio pastoral, poniendo su ministerio bajo la protección de la Virgen de Guadalupe y con la disposición de caminar junto a los sacerdotes y fieles de esta comunidad.
Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.