En el marco de la Solemnidad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo, el Arzobispo de Monterrey celebró la Santa Eucaristía en el Centro de Reinserción Social No. 1, ubicado en el municipio de Apodaca, donde compartió con las personas privadas de la libertad un mensaje de esperanza, reconciliación y confianza en la misericordia de Dios.
Durante la celebración, el Arzobispo invitó a los presentes a contemplar el testimonio de los apóstoles Pedro y Pablo, quienes, a pesar de haber experimentado el sufrimiento, las cadenas y la prisión, fueron transformados por el amor de Cristo y se convirtieron en pilares de la Iglesia.
Inspirado en la vida de ambos santos, recordó que el amor de Dios tiene la fuerza de liberar el corazón humano y que ninguna circunstancia, error o pasado es un obstáculo para experimentar su misericordia.
«La verdadera libertad nace en el corazón de quien se reconoce perdonado y amado por Cristo», expresó el prelado, al tiempo que animó a los internos a mantener viva la esperanza, convencidos de que siempre es posible comenzar de nuevo y transformar la propia historia desde la fe.
Con esta visita pastoral, la Arquidiócesis de Monterrey reafirma su compromiso de acercar la presencia de la Iglesia a quienes viven en contextos de vulnerabilidad, promoviendo la dignidad de toda persona y recordando que el Evangelio es un mensaje de esperanza, reconciliación y vida nueva para todos.