DIOS ME AMA Y ME LLAMA

Mi nombre es Juvencio Pérez Caballero, religioso y sacerdote del Instituto Fuego Nuevo. Dentro de este Año Jubilar Sacerdotal que ha convocado nuestro Señor Arzobispo, Mons. Rogelio Cabrera López, dirigido a los Sacerdotes de la Arquidiócesis de Monterrey, me permito compartir mi experiencia vocacional.

 

Nací en el seno de una familia creyente. Mi niñez y adolescencia transcurrió en la escuela, la rondalla, jugando béisbol y los fines de semana visitaba con mi familia a mis abuelos en dos municipios, de Nuevo León, Dr. González y Marín. En la Parroquia María Madre fue donde hice mi primera comunión, ya como joven estuve en lo que es mi Parroquia familiar, Nuestra Señora de Guadalupe Reina del Trabajo, en la Colonia San Jorge, Monterrey, N.L.

Mi caminar en la Iglesia da un giro a partir de la experiencia de encuentro con Jesús en una Pascua juvenil de mi Parroquia, corría el año 1990. Saberme amado hasta el extremo por Jesús fue el inicio de toda una aventura de fe. Allí me invitaron a formar parte de un grupo juvenil en el cual participé y donde conocí más a Jesús. La juventud es una etapa muy bella, de anhelos e ilusiones, de sueños y de grandes e importantes decisiones.

 

Siempre he admirado al Papa San Juan Pablo II, su carisma, liderazgo y amor a la Virgen María y a la Iglesia. Recuerdo la primera vez que vino a Monterrey en el año de 1979, era un niño y hacía mucho frío, lo vi por televisión, pero fue en la segunda visita a Monterrey, el 10 de mayo de 1990, donde tuve la oportunidad de ir a verlo cuando celebró la Misa en el lecho del río Santa Catarina, me encontraba muy emocionado y con una experiencia espiritual muy singular.

 

Participando en mi Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe Reina del Trabajo, descubro a una comunidad religiosa que está iniciando, con un carisma muy peculiar, se destacaban por su alegría, el don de la fraternidad, su trabajo con los jóvenes y su oración festiva, su nombre Fuego Nuevo. El Fundador de este Instituto es el R.P. Pedro Garza Puente F.N., quien con un peculiar carisma y trabajo con la juventud y evangelizando a través de la predicación, el canto y la música, movido por el Espíritu Santo, da inicio esta obra. El carisma del Instituto es la Configuración con Cristo Resucitado desde la contemplación del misterio Pascual con la misión prioritaria de evangelizar y promover integralmente a los jóvenes adolescentes y niños, especialmente a los más pobres y necesitados.

 

En ese entonces yo me encontraba estudiando en la Facultad de Arquitectura de la UANL, gracias a Dios con muy buenas calificaciones y gustándome la carrera. Cuando todo iba perfecto, con mi familia, en mis estudios, con mis amigos, en mi grupo parroquial, empiezo a sentir una inquietud, un profundo deseo de plenitud, un gusto por servir, una pasión por el Reino de Dios, un amor profundo a Jesús Eucaristía, una búsqueda de realización y felicidad. Ante ello, dejo mis estudios y me embarco en un discernimiento en el proceso vocacional del Instituto Fuego Nuevo, a lo que me llevó a descubrir un llamado de Dios, no solo que me amaba sino también que me llamaba.

 

Y es el 27 de junio de 1991 cuando ingreso a Fuego Nuevo, el Instituto apenas estaba cumpliendo 5 años de haber iniciado su fundación. Mis primeros estudios los realicé al interno del Instituto en mis etapas de Postulantado y Noviciado, luego estudié la Filosofía en el Seminario Arquidiocesano de Monterrey y la Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca y en el Teologado Salesiano. A la par iba avanzando mi profesión religiosa en Fuego Nuevo, haciendo votos de pobreza, castidad, obediencia y fidelidad a la Iglesia, con los estudios seminarísticos hacia la vida sacerdotal.

 

El 1º. de julio del año 2000 recibí, por pura misericordia de Dios, el Orden Sacerdotal del Presbiterado en mi Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe Reina del Trabajo. Recién Ordenado, el Superior General, me confió el Aspirantado y Postulantado del Instituto, seminario menor, estando frente de la Casa de Formación de jóvenes de recién ingreso, fue un periodo que disfruté enormemente en todo lo que conlleva la formación. Una misión artesanal de gran responsabilidad, la formación de futuros religiosos y sacerdotes, al mismo tiempo combinado con trabajos administrativos y otras responsabilidades que se me han confiado desde la Casa General.

 

En este momento me encuentro en la Parroquia Santa Eduviges, Av. Alfonso Reyes en la Col. Burócratas Municipales en Monterrey N.L. como Administrador Parroquial, haciendo un trabajo en equipo junto con mis hermanos religiosos y sacerdotes. Apenas he cumplido un año aquí y me encuentro muy contento e ilusionado en servir al pueblo de Dios en una nueva faceta.

 

Y ahora dirijo una palabra a los jóvenes en ese proceso de búsqueda y realización. Recuerda que Dios sigue llamando. No tengas miedo a decirle sí. Abre tu corazón. Déjate ayudar y acompañar en este proceso de discernimiento. Vale la pena seguir a Jesús. Te espera una vida apasionada. Ánimo, Dios te bendiga.

 

 

Pbro. Juvencio Pérez Caballero F.N.

Párroco en Santa Eduviges


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