Arquidiócesis

CON MUCHA ALEGRÍA CIENTOS DE ASISTENTES SE REUNEN EN LA CELEBRACIÓN ANUAL DEL HERMANO MAYOR EN MONTERREY

En torno a la Jornada Mundial de los abuelos y de los hermanos mayores que se celebró en días pasados, la mañana de este martes 9 de agosto se llevó a cabo la Celebración Anual del Hermano Mayor de la Arquidiócesis de Monterrey.

Cientos de abuelitos y hermanos mayores se reunieron en el Gimnasio Nuevo León, para vivir y celebrar este evento tan esperado e importante para la Iglesia y así dar gracias a Dios por el don de su vida en la Santa misa presidida por el Arzobispo de Monterrey.

Mons. Rogelio Cabrera López, previo a la celebración eucarística, tuvo a bien acercarse a la feligresía y escuchar a algunos de ellos, asimismo durante su homilía recordó la importancia de no olvidarnos ni mucho menos despreciar a “los más pequeños” como dice la Sagrada Escritura:

“Cuidado con despreciar a uno de estos pequeños, quienes son los pequeños, nosotros, para Dios para Jesús somos sus niños, sus niñas, no es que quiera el Señor que nos mantengamos infantiles sino que conservemos en el corazón la frescura de la Infancia”, señaló el arzobispo.

“El Señor nos llama a apreciar la vida en todos los momentos y ahora de modo especial queremos valorar nuestra vida en el momento culminante de ella, cuando somos hermanas y hermanos mayores, cuidado con despreciar”.

Don Rogelio mencionó el valor tan grande que tiene esta Pastoral, la cuál nació hace 9 años pensando en que sea una pastoral de “auténtico consuelo de Dios” en donde todos tengan presente el amor del Padre y lo lleven vivo y actual en sus corazones:

“Reconociendo el valor tan grande de su presencia y de su apostolado nadie como ustedes apoya tanto a la sociedad y a la Iglesia porque nos regalan su amor, como dije hace un momento, este amor añejo, amor probado por los años, pero siempre agradable, siempre de buen sabor”.

Y al Padre Edwin Romo García, coordinador de la Pastoral Del Hermano Mayor, y a todos los sacerdotes presentes les comentó:

“Ya sabes cuál es la tres más importante hacer comunidades de hermanas y hermanos que vivan su fe y amor a Jesucristo que puedan experimentar el cariño de la Iglesia, para la Iglesia nadie sobra, para la Iglesia nadie es despreciable”.

Por su parte el Padre Edwin, antes de finalizar la Santa misa agradeció la presencia del Arzobispo, de Mons. Juan Carlos Arcq Guzmán, Obispo Auxiliar y vicario pastoral de Monterrey, así como a todos los sacerdotes y coordinadores que estuvieron presentes.

Al finalizar la celebración eucarística, los abuelitos y hermanos mayores tuvieron momento de convivencia con alimentos y buena música.

Pedimos la intercesión de San Joaquín y Santa Ana, patronos de los abuelos y hermanos mayores, para que todos ellos sean siempre luz y testimonio para todos nosotros y siempre mantengan vivo el amor al servicio, a la Iglesia y a Dios nuestro Señor.

#IglesiaDeMonterrey

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