La comunidad arquidiocesana se unió en oración para despedir a la señora María Angelina García Becerra, madre del presbítero Ángel Josué Loredo García, durante la Santa Misa de cuerpo presente celebrada en la Parroquia María Madre de la Iglesia.
La Eucaristía fue presidida por Mons. Carlos Alberto Santos García, Obispo Auxiliar de Monterrey, quien dirigió un mensaje de cercanía y consuelo al sacerdote, a su familia y a los fieles reunidos, invitándolos a contemplar el misterio de la muerte desde la esperanza que ofrece Jesucristo resucitado.
Al inicio de su homilía, el Obispo recordó las palabras del prefacio de difuntos: «Para los que creemos en ti, Señor, la vida no termina, se transforma«, afirmando que, aunque la separación de un ser querido provoca un profundo dolor, la fe permite mirar más allá de la muerte y confiar en la promesa de la vida eterna.
Dirigiéndose al Pbro. Ángel Josué y a sus familiares, Mons. Carlos Alberto reconoció que existen momentos que nadie quisiera vivir, pero que forman parte del camino de toda persona. «No conocemos el día ni la hora, pero sí tenemos la certeza de que quienes mueren en Cristo resucitan con Él», expresó.
El Obispo destacó que la vida de la señora María Angelina fue ofrecida al Señor durante la celebración eucarística, como una existencia vivida en el amor y en la fe. Recordó que el Bautismo nos hace partícipes de la Pascua de Cristo y que, al concluir el peregrinar terrenal, esa promesa alcanza su plenitud.
Providencialmente, la celebración coincidió con la memoria litúrgica de Santa María Magdalena, la primera testigo de la Resurrección. A partir de este pasaje del Evangelio, Mons. Carlos Alberto reflexionó que, así como María Magdalena pasó de buscar un cuerpo sin vida al encuentro con Cristo vivo, también los cristianos están llamados a descubrir que sus seres queridos ya no permanecen en el sepulcro, sino que viven en la presencia de Dios.
«El vacío que deja la partida de una madre, una esposa o una abuela es real y ningún ser humano puede sustituirlo. Sin embargo, la fe nos recuerda que ella ya no está aquí, sino con Cristo, y esa certeza sostiene nuestra esperanza», señaló.
Asimismo, invitó a la familia a seguir el ejemplo de Santa María Magdalena, aprendiendo a confiar y a poner la vida en manos del Señor. Recordó que la existencia humana es un don recibido de Dios y que, al finalizar su misión en este mundo, cada persona regresa al Padre.
En la parte final de su reflexión, el Obispo Auxiliar pidió que el dolor de la despedida se transforme en esperanza, recordando las palabras de Santa Teresita del Niño Jesús: «No muero; entro en la vida», expresión que, dijo, resume la certeza cristiana de que la muerte no tiene la última palabra.
La Arquidiócesis de Monterrey elevó sus oraciones por el eterno descanso de la señora María Angelina García Becerra y manifestó su cercanía espiritual al Pbro. Ángel Josué Loredo García, a su padre, familiares y seres queridos, confiando en que Cristo Resucitado les conceda fortaleza, paz y el consuelo que brota de la fe.
