𝐒𝐚𝐜𝐞𝐫𝐝𝐨𝐭𝐞𝐬 𝐜𝐨𝐧 𝐦𝐞𝐧𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐝𝐢𝐞𝐳 𝐚𝐧̃𝐨𝐬 𝐝𝐞 𝐨𝐫𝐝𝐞𝐧𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐬𝐞 𝐫𝐞𝐮𝐧𝐢𝐞𝐫𝐨𝐧 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐟𝐨𝐫𝐭𝐚𝐥𝐞𝐜𝐞𝐫 𝐬𝐮 𝐯𝐢𝐝𝐚 𝐦𝐢𝐧𝐢𝐬𝐭𝐞𝐫𝐢𝐚𝐥 𝐲 𝐬𝐮 𝐜𝐨𝐧𝐟𝐢𝐠𝐮𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐜𝐨𝐧 𝐂𝐫𝐢𝐬𝐭𝐨 𝐁𝐮𝐞𝐧 𝐏𝐚𝐬𝐭𝐨𝐫‧
Con el propósito de fortalecer la vida sacerdotal, la fraternidad y el acompañamiento de los presbíteros que se encuentran en los primeros años de su ministerio, esta mañana se llevó a cabo la reunión del Clero Joven de la Arquidiócesis de Monterrey, en la Parroquia Nuestra Señora de San Juan de los Lagos, en San Nicolás de los Garza.
En el encuentro participaron sacerdotes con menos de diez años de ordenación, quienes compartieron un espacio de formación, reflexión y fraternidad, como parte del acompañamiento que la Arquidiócesis brinda a quienes comienzan a consolidar su experiencia ministerial.
La reunión fue organizada por la Pastoral Sacerdotal, a cargo del padre Gerardo Delgado, y el padre Israel Pardo, responsable del Clero Joven, con el acompañamiento de monseñor José Eugenio Ramos Delgado, obispo auxiliar de Monterrey.
Uno de los objetivos fundamentales de estos encuentros es favorecer la madurez personal de cada sacerdote y fortalecer la fraternidad sacerdotal, reconociendo que la vida en comunidad y el acompañamiento entre hermanos en el ministerio son elementos importantes para vivir con mayor plenitud la vocación sacerdotal.
Asimismo, estos espacios buscan impulsar una constante configuración con Cristo Buen Pastor, ayudando a los sacerdotes a responder desde el Evangelio a las exigencias y desafíos que plantea la realidad actual de la sociedad y del ministerio pastoral.
La formación permanente permite a los sacerdotes continuar creciendo no solamente en su preparación pastoral, sino también en su vida espiritual, humana y fraterna, para servir con mayor entrega a las comunidades que les han sido confiadas.
La Arquidiócesis de Monterrey continúa así acompañando a sus sacerdotes en las distintas etapas de su ministerio, procurando que cada uno pueda vivir su vocación con alegría, fraternidad y una renovada entrega al servicio del Pueblo de Dios.
Oremos por nuestros sacerdotes jóvenes, para que el Señor fortalezca su vocación, los sostenga en su ministerio y los configure cada día más con Cristo Buen Pastor. Oremos también por todas las vocaciones a la vida sacerdotal.
