Bajo el lema “Mi paz les doy”, familias, jóvenes y personas pertenecientes a distintos grupos y movimientos parroquiales se reunieron ayer para vivir una nueva edición del concierto católico Cielo Abierto, en una noche marcada por la música, la oración y, especialmente, por el encuentro con Jesús Sacramentado.
Más allá de la música y los cantos de alabanza, el momento central de la noche llegó con la exposición del Santísimo Sacramento, ante cuya presencia los asistentes hicieron un alto para entrar en un ambiente de oración y contemplación.
Con el Santísimo Sacramento en medio de la comunidad, los participantes fueron invitados a poner ante el Señor sus preocupaciones, necesidades y anhelos, así como a elevar una oración especial por la paz.
El silencio, la adoración y las voces de los presentes se unieron en una misma petición: que la paz de Cristo alcance los corazones, las familias y las comunidades, y que pueda hacerse realidad también en un mundo que enfrenta distintas situaciones de violencia, división y dolor.
El lema de esta edición, “Mi paz les doy”, adquirió así un significado especial. Las palabras de Jesús recordaron a los asistentes que la paz cristiana nace del encuentro con Él y que es también un don que los creyentes están llamados a llevar a sus hogares y a los distintos ambientes donde desarrollan su vida.
Durante el concierto, personas de diferentes edades y procedentes de diversas comunidades parroquiales compartieron una misma experiencia de fe. Familias enteras participaron de los cantos y momentos de alabanza, mientras que la adoración al Santísimo permitió vivir un encuentro más profundo con Cristo presente en la Eucaristía.
De esta manera, Cielo Abierto se convirtió no solamente en un concierto de música católica, sino en una noche de evangelización y oración, en la que la comunidad se reunió para alabar a Dios, encontrarse con Jesús y pedirle el don de la paz.
Al finalizar, quedó la invitación a llevar esa experiencia más allá del recinto: hacer de cada familia y cada comunidad un espacio donde la paz de Cristo pueda ser acogida, vivida y compartida con los demás.
Porque, en medio de los cantos y la celebración, el mensaje fundamental de la noche fue claro: la paz que el mundo necesita comienza también en el corazón de cada persona que se encuentra con Cristo.
Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.