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CELEBRAN 25 AÑOS DE LA PARROQUIA DEL ROSARIO CON MARÍA ENNEL CORAZÓN

Con un corazón agradecido y bajo el amparo de Nuestra Señora del Rosario, la comunidad de la Parroquia del Rosario, en San Nicolás, celebró este miércoles 7 de octubre su fiesta patronal, enmarcada en los 25 años de misión como comunidad parroquial.

Durante la celebración eucarística, el párroco, padre Alfredo Rangel, M.C.I.U., invitó a los fieles a vivir este aniversario como una oportunidad para renovar el amor al Santo Rosario y fortalecer la vida de oración de las familias.

“Veinticinco años de misión… ¡con María en el corazón!”, fue la expresión que marcó el inicio de su reflexión, en la que también recordó que este jubileo parroquial coincide con los 75 años de la Familia Inesiana y los 45 años del regreso a la Casa del Padre de la Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento.

El sacerdote compartió que, al pensar en la advocación de la parroquia, es inevitable recordar el Santo Rosario, pero subrayó que esta oración no consiste simplemente en repetir palabras, sino que es una verdadera escuela de contemplación, en la que María conduce al creyente hacia el encuentro con su Hijo.

“El Rosario es la respuesta viva, sencilla y profunda a ese deseo de aprender a orar y a vivir en la verdad de nuestra fe”, expresó.

A partir del Evangelio, en el que los discípulos piden a Jesús: “Señor, enséñanos a orar”, el padre Alfredo explicó que el Rosario ayuda a entrar en la intimidad de Cristo mediante el Padrenuestro y las Ave Marías, contemplando los principales misterios de la vida de Jesús.

“El Rosario nos permite entrar en esa misma intimidad. Junto al Padrenuestro, cada Ave María es un latido que nos sintoniza con el Corazón de Jesús a través de los ojos de su Madre”, señaló.

𝐔𝐧𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐪𝐮𝐞 𝐜𝐨𝐧𝐬𝐞𝐫𝐯𝐚 𝐲 𝐭𝐫𝐚𝐧𝐬𝐦𝐢𝐭𝐞 𝐥𝐚 𝐟𝐞

En su homilía, el párroco relacionó también el mensaje de la primera lectura, tomada de la Carta de san Pablo a los Gálatas, con la misión del Rosario como instrumento para conservar y transmitir la fe.

Recordó que, a lo largo de la historia, esta oración ha sido una manera sencilla de acercar a las personas a las verdades fundamentales del Evangelio, especialmente a quienes no tenían acceso a la lectura de las Escrituras.

“El Rosario ha sido el gran custodio de la fe popular y de la verdad del Evangelio”, afirmó.

Asimismo, explicó que los distintos misterios del Rosario permiten recorrer la historia de la salvación: la encarnación de Cristo en los Misterios Gozosos, su anuncio del Reino en los Luminosos, su pasión y muerte en los Dolorosos, y su victoria sobre la muerte en los Gloriosos.

En el marco del mes dedicado a las misiones y ante la próxima celebración del DOMUND, el sacerdote recordó también que el Rosario tiene una profunda dimensión evangelizadora.

“Rezar el Rosario nos previene de instalarnos en una fe teórica o de una piedad superficial. Nos confronta con la realidad de un Dios que se encarnó, sufrió y resucitó por nosotros”, afirmó.

“𝐄𝐥 𝐑𝐨𝐬𝐚𝐫𝐢𝐨 𝐞𝐬 𝐩𝐨𝐫 𝐞𝐱𝐜𝐞𝐥𝐞𝐧𝐜𝐢𝐚, 𝐥𝐚 𝐨𝐫𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐝𝐞 𝐥𝐨𝐬 𝐩𝐮𝐞𝐛𝐥𝐨𝐬”

Al reflexionar sobre el salmo responsorial, el padre Alfredo destacó que, aunque se trata del salmo más corto del Salterio, su mensaje es universal: “Que alaben al Señor todas las naciones, que lo aclamen todos los pueblos”.

Desde esta perspectiva, afirmó que el Rosario es una oración que ha cruzado generaciones, culturas, idiomas y fronteras.

“Es una cadena de amor que une la tierra con el cielo y a los hermanos entre sí”, expresó.

El párroco recordó además que diariamente un grupo de adultos mayores de la comunidad se reúne para rezar los misterios del Rosario, representando de alguna manera a toda la parroquia y manteniendo viva esta tradición de oración.

En este contexto, retomó una reflexión de la Beata María Inés Teresa del Santísimo Sacramento sobre la importancia del Rosario en la vida familiar y su relación con la paz y el amor dentro de los hogares.

Por ello, animó a los fieles a no pensar que el Rosario solamente puede rezarse en el templo o en un horario determinado, sino a integrarlo en la vida cotidiana.

“Donde quiera que estemos, en todo tiempo y lugar, podemos rezar entre el diario quehacer que nunca se acaba”, afirmó.

María, camino para contemplar a Cristo

El padre Alfredo invitó finalmente a los fieles a descubrir en cada grupo de misterios una enseñanza para la vida cotidiana.

Los Misterios Gozosos, dijo, ayudan a aprender de María a acoger la vida, vivir con sencillez y ser portadores de alegría; los Luminosos, a ser luz en la familia, el trabajo y la escuela; los Dolorosos, a vivir el sufrimiento desde la fe, especialmente ante la enfermedad, el duelo y las crisis; y los Gloriosos, a renovar la esperanza en la vida eterna.

Al acercarse el momento de recibir la Eucaristía, el párroco pidió a la comunidad renovar el compromiso con una oración perseverante y poner bajo la intercesión de la Virgen las necesidades de cada familia.

“Que cuando deslicemos las cuentas entre nuestros dedos, se desaten también los nudos de nuestras preocupaciones, de nuestros egoísmos y de nuestras divisiones”, pidió.

La celebración concluyó así como una acción de gracias por los 25 años de camino parroquial y como una invitación a continuar la misión con María en el corazón, haciendo del Rosario no solamente una tradición, sino una oración que conduzca diariamente al encuentro con Jesucristo

Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.

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