Arquidiócesis

ÁNGEL OCTAVIO RECIBE EL ORDEN SACERDOTAL

El arzobispo de Monterrey presidió la celebración eucarística en la que Ángel Octavio González Baeza fue ordenado sacerdote, iniciando una nueva etapa de servicio a Dios y a su pueblo como miembro de los Misioneros de Familia y Juventud.

Con alegría y espíritu de acción de gracias, la Iglesia de Monterrey celebró este sábado la ordenación sacerdotal de Ángel Octavio González Baeza, perteneciente a la comunidad de los Misioneros de Familia y Juventud.

La Santa Misa fue presidida por el Arzobispo de Monterrey, quien, durante la homilía, destacó la importancia del ministerio sacerdotal y recordó que el sacerdote está llamado a configurarse cada día más con Cristo, al servicio de la Iglesia y de las comunidades que le son confiadas.

Durante la celebración, el nuevo sacerdote fue acogido también dentro de la Iglesia particular de Monterrey, donde continuará su camino de servicio pastoral. El Arzobispo señaló que, aunque Ángel pertenece a una comunidad religiosa con su propio carisma y autoridad, como sacerdote queda también bajo el cuidado pastoral del Obispo.

EL SACERDOTE, SERVIDOR DE LA EUCARISTÍA

A partir de las lecturas proclamadas durante la celebración, el Arzobispo reflexionó sobre la grandeza de Cristo y sobre la misión que la Iglesia encomienda a quienes reciben el sacramento del Orden.
Subrayó que el ministerio sacerdotal está íntimamente unido a la Eucaristía, centro de la vida de la Iglesia. Recordó que durante la Semana Santa la comunidad cristiana celebra de manera especial la institución de la Eucaristía y del sacerdocio, dos realidades profundamente vinculadas entre sí.

En este sentido, destacó que la Eucaristía constituye la fuente y la cumbre de la vida cristiana, de acuerdo con la enseñanza del Concilio Vaticano II. Por ello, invitó al nuevo sacerdote a vivir su ministerio con profunda conciencia de que cada celebración eucarística es un encuentro con Cristo y una expresión de la vida de toda la Iglesia.

TRES RESPONSABILIDADES PARA EL NUEVO SACERDOTE

En su homilía, el Arzobispo también recordó a Ángel tres responsabilidades fundamentales que acompañarán su ministerio sacerdotal: anunciar la Palabra de Dios, celebrar y agradecer en la Eucaristía, y vivir al servicio de la Iglesia y de su pueblo.

Estas responsabilidades, señaló, no son exclusivas de los sacerdotes, sino que forman parte del llamado de todos los bautizados a vivir la fe y a ser testigos del amor de Dios.

El nuevo presbítero fue invitado así a mantener siempre una actitud de servicio, recordando que el sacerdocio no es un privilegio personal, sino una vocación entregada al bien de los demás.

UN NUEVO CAMINO DE SERVICIO

Con la imposición de manos y la oración de consagración, Ángel Octavio recibió el sacramento del Orden en el grado de presbítero, quedando configurado de una manera particular con Cristo Sacerdote para anunciar el Evangelio, celebrar los sacramentos y acompañar al Pueblo de Dios.

La celebración fue también un momento de acción de gracias por el camino vocacional recorrido por Ángel y por el testimonio de los Misioneros de Familia y Juventud, comunidad a la que pertenece.

La Iglesia de Monterrey se une a la alegría de esta comunidad y de la familia del nuevo sacerdote, encomendando su ministerio a Dios y pidiendo que su servicio sea fecundo, especialmente entre las familias y los jóvenes, para que pueda llevar a muchos al encuentro con Cristo.

Que el Señor conceda a Ángel Octavio un corazón de pastor, fiel a la Eucaristía, enamorado de la Palabra de Dios y siempre dispuesto a servir a la Iglesia.

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