Mons. José de Jesús Sahagún de la Parra, obispo emérito de Ciudad Lázaro Cárdenas, Michoacán, es actualmente el obispo católico más longevo del mundo. Nacido en Cotija de la Paz, ha dedicado ocho décadas al ministerio sacerdotal y fue uno de los participantes del Concilio Vaticano II.
Con 104 años de edad, cumplidos el pasado 1 de enero, Mons. José de Jesús Sahagún de la Parra ocupa actualmente el primer lugar entre los obispos más longevos del mundo. Nacido el 1 de enero de 1922 en Cotija de la Paz, Michoacán, el prelado mexicano continúa siendo una figura singular dentro del episcopado católico.
Su historia sacerdotal comenzó el 26 de mayo de 1946, cuando fue ordenado presbítero para la Diócesis de Zamora. En mayo de 2026 cumplió 80 años de sacerdocio, una trayectoria que abarca buena parte de la historia contemporánea de la Iglesia en México y en el mundo.
Quince años después de su ordenación sacerdotal, el papa san Juan XXIII lo nombró, el 22 de mayo de 1961, primer obispo de Tula, Hidalgo, una diócesis que había sido erigida apenas unos meses antes. Recibió la ordenación episcopal el 8 de septiembre de ese mismo año, de manos del entonces delegado apostólico en México, Luigi Raimondi.
Testigo del Concilio Vaticano II
Uno de los aspectos más significativos de su trayectoria es su participación en el Concilio Vaticano II, celebrado entre 1962 y 1965. Sahagún de la Parra participó en las sesiones primera, segunda y cuarta del Concilio, convirtiéndose así en uno de los pocos padres conciliares que permanecen vivos.
Su ministerio episcopal en Tula se prolongó durante 24 años. De acuerdo con las referencias biográficas disponibles, durante ese periodo impulsó la creación de un seminario mayor y desarrolló iniciativas relacionadas con la atención social, entre ellas proyectos de vivienda para personas necesitadas.
En septiembre de 1985, san Juan Pablo II lo nombró primer obispo de la recién creada Diócesis de Ciudad Lázaro Cárdenas, en Michoacán. Permaneció al frente de esta Iglesia particular hasta el 3 de mayo de 1993, cuando presentó su renuncia al alcanzar la edad establecida para los obispos diocesanos.
Desde entonces lleva más de tres décadas como obispo emérito, aunque su figura continúa vinculada a la historia de la Iglesia mexicana.
El obispo más longevo
El fallecimiento del canadiense Laurent Noël, el 2 de julio de 2022, convirtió a Sahagún de la Parra en el obispo católico más anciano del mundo. Desde entonces ha conservado esta condición.
Las bases de datos especializadas en la jerarquía católica lo colocan actualmente en el primer lugar entre los obispos por edad, con 104 años, seguido por otros prelados centenarios de países como Sudáfrica, Brasil, Bélgica y Corea del Sur.
Su longevidad adquiere una dimensión todavía más particular al considerar la amplitud de su ministerio. Cuando fue ordenado sacerdote, en 1946, la Iglesia estaba apenas comenzando a reconstruirse después de la Segunda Guerra Mundial. Quince años después recibió el episcopado y, poco tiempo más tarde, participó en uno de los acontecimientos eclesiales más importantes del siglo XX.
Hoy, ocho décadas después de su ordenación sacerdotal, Mons. José de Jesús Sahagún de la Parra representa un vínculo vivo entre distintas generaciones de la Iglesia: la que conoció la Iglesia anterior al Concilio, la que vivió las transformaciones del Vaticano II y las generaciones que han continuado ese camino durante las últimas décadas.
A sus 104 años, el obispo emérito de Ciudad Lázaro Cárdenas conserva además un lugar singular en la historia del episcopado mexicano: es el obispo más longevo del mundo y el obispo mexicano con mayor antigüedad tanto en el episcopado como en el sacerdocio.
Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.