
Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez
Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 6 de abril 2020. Este domingo, el Arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera López, presentó su séptima carta pastoral, que lleva por nombre: PARA SER SACERDOTES ANIMADORES DE ESPERANZA, la cual va dirigida especialmente a los sacerdotes de Monterrey.
En la carta Mons.Rogelio hace un Llamado a la fe y vivencia de la propia vocación en las circunstancias actuales.
“La emergencia sanitaria mundial que estamos viviendo es histórica y la humanidad actual tiene que aceptar y responder a este desafío. Dentro de esta barca única de la humanidad, estamos nosotros, discípulos de Cristo, sus humildes servidores y sacerdotes del Señor”.
Además, el Arzobispo invita a sus sacerdotes ser profetas de la esperanza.
“El pueblo necesita profetas generadores de esperanza, no individuos quejumbrosos ni profetas rancios; sacerdotes llenos de fe, que abracen la cruz de Cristo, nuestra esperanza, y puedan alentar la fe de todos los feligreses ante estas circunstancias”.
En su mensaje, pone de manifiesto el dolor de fieles y sacerdotes por no poder celebrar juntos la eucaristía e invitó a no congregar fieles de manera innecesaria en esta Semana Santa.
“Es un gran dolor, para sacerdotes y pueblo, no poder celebrar la Eucaristía juntos, ni reunirnos para celebrar los sacramentos y compartir el caminar de la vida, como solíamos hacerlo y deseamos hacerlo”.
“El templo está vacío, pero está realmente ejerciéndose la unión espiritual del Pueblo con Cristo, adorando a su Creador en el Espíritu Santo y en Verdad”.
“No podremos vivir la Semana Santa como la planeábamos, así que, por amor a Dios y a tu comunidad, no congregues personas en las celebraciones litúrgicas. No las convoques a cosas innecesarias, no las expongas, todo es para evitar contagios y salvar vidas”.
Mons. Rogelio invita a los sacerdotes a cuidar su persona.
“Cuidemos mucho la estructura de nuestra vida personal y nutramos nuestro cuerpo, mente y espíritu con el alimento adecuado: dieta balanceada, ejercicio físico, lecturas motivantes e información veraz; diálogo fraternal, servicio y amor a los demás; ayuda mutua, creatividad pastoral, lectura y meditación de la Palabra de Dios, oración confiada, obras de misericordia…”
Finalmente, pide a los presbíteros confiar en la providencia de Dios y en la generosidad de los fieles.
“En cuanto a las necesidades económicas de nuestras parroquias e instituciones, dejemos que sean los fieles quienes tomen la iniciativa. Tú confía mucho en el Señor, saldremos adelante juntos, no sin la austeridad y sobriedad necesarias”.
Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.