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CONSAGRAN LA PARROQUIA PENITENCIARIA SAN PEDRO Y SAN PABLO DEL CERESO 1

Con una celebración eucarística presidida por el nuncio apostólico en México, Mons. Joseph Spiteri, fue consagrada la Parroquia Penitenciaria San Pedro y San Pablo del Cereso 1, en Apodaca, Nuevo León, como un espacio destinado a la oración, la celebración de la fe y la reconstrucción de la vida.

La comunidad penitenciaria del CERESO 1 vivió un momento significativo con la consagración de la Parroquia Penitenciaria San Pedro y San Pablo, en una celebración que reunió a autoridades eclesiales, sacerdotes y personas privadas de la libertad que forman parte de esta comunidad de fe.

La Santa Misa fue presidida por el nuncio apostólico en México, Mons. Joseph Spiteri, acompañado por el arzobispo de Monterrey, quien participó en esta celebración que marcó un momento especial para la vida pastoral del centro penitenciario.

Durante su homilía, el nuncio apostólico destacó el trabajo realizado para la reconstrucción y renovación del espacio, señalando que lo que se contempla en el templo también puede convertirse en un signo de la propia vida.

“En la reconstrucción de este espacio y verlo ahora impresionante el trabajo que todos ustedes han hecho”, expresó Mons. Spiteri, al reconocer el esfuerzo de quienes hicieron posible la transformación del lugar.

El representante pontificio subrayó que la reconstrucción del templo no debe entenderse únicamente desde una perspectiva física, sino como una imagen que invita a cada persona a trabajar en la reconstrucción de su propia vida.

“Aquí podemos ver verdaderamente la imagen simbólica de la reconstrucción de nuestra vida”, señaló, para después explicar que no se trata solamente de la reconstrucción física de un templo o de un espacio de oración y celebración, sino de un proceso en el que todos están llamados a participar.

“Lo que significa este proceso que todos, cuando digo todos no solamente los que están en este lugar, todos estamos llamados para construir nuestra vida”, afirmó.

Sus palabras hicieron eco en una comunidad que encuentra en la fe un camino para mirar el presente con esperanza y descubrir nuevas posibilidades de vida. La consagración de este espacio representa así no solamente la renovación de un lugar destinado al encuentro con Dios, sino también una invitación a continuar fortaleciendo el acompañamiento pastoral de las personas privadas de la libertad.

𝐔𝐧 𝐫𝐞𝐠𝐚𝐥𝐨 𝐩𝐚𝐫𝐚 𝐚𝐜𝐞𝐫𝐜𝐚𝐫𝐬𝐞 𝐚 𝐥𝐚 𝐏𝐚𝐥𝐚𝐛𝐫𝐚 𝐝𝐞 𝐃𝐢𝐨𝐬

Al finalizar la celebración eucarística, se vivió otro momento especial. El arzobispo de Monterrey y el nuncio apostólico entregaron personalmente una Biblia a cada una de las personas privadas de la libertad que participaron en la celebración.

Los ejemplares fueron un regalo de la Escuela Bíblica Arquidiocesana, como un signo de cercanía y como una invitación a profundizar en el encuentro con la Palabra de Dios.

La entrega de las Biblias permitió prolongar el significado de la celebración, poniendo en las manos de cada interno un instrumento para la oración, la reflexión y el conocimiento de la Sagrada Escritura.

De esta manera, la consagración de la Parroquia Penitenciaria San Pedro y San Pablo se convirtió en un acontecimiento que une la renovación de un espacio físico con una invitación más profunda: permitir que la fe ayude a reconstruir la vida y abrir caminos de esperanza.

Para la comunidad penitenciaria, este templo está llamado a ser un lugar de encuentro con Dios, de celebración de los sacramentos y de acompañamiento, recordando que la Iglesia continúa presente también en aquellos lugares donde las personas viven procesos de transformación y buscan nuevas oportunidades para su vida.

Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.

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