El Arzobispo de Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera López, anunció la publicación de su XII Carta Pastoral, inspirada en las palabras de san Juan: «Lo que hemos visto y oído también se lo anunciamos a ustedes», con la mirada puesta en la celebración de los 250 años de la Arquidiócesis de Monterrey, que tendrá lugar el 15 de diciembre de 2027.
A través de un mensaje difundido este día en sus redes sociales, el Arzobispo explicó que uno de los principales propósitos de la carta es invitar a la comunidad eclesial a realizar una memoria agradecida, reconociendo que la historia de la Iglesia de Monterrey ha sido construida por distintas generaciones.
“Nuestra Iglesia no comenzó con nosotros y tampoco terminará con nosotros”, señaló, al destacar que cada generación recibe una herencia que está llamada a discernir a la luz del Evangelio, enriquecer con los dones del Espíritu y entregar a quienes vienen detrás.
Mons. Cabrera López subrayó que la historia de la Arquidiócesis no debe contemplarse únicamente como un recuento de obras, sino como una oportunidad para reconocer la acción de Dios en el camino recorrido por obispos, sacerdotes, diáconos, miembros de la vida consagrada y fieles laicos.
En este sentido, retomó una expresión que ha acompañado el camino pastoral de la Arquidiócesis: “No lo hice yo; lo hicimos nosotros”, destacando la importancia de la participación y corresponsabilidad de todos los miembros de la Iglesia.
La comunión, eje de la carta
Uno de los conceptos centrales de la XII Carta Pastoral es la comunión, que el Arzobispo propone vivir de manera “afectiva, efectiva y contemporánea”.
Explicó que debe ser afectiva porque nace del amor sincero a Cristo y a su Iglesia; efectiva, porque se traduce en participación y corresponsabilidad; y contemporánea, porque la misión evangelizadora debe responder al mundo real y a las circunstancias actuales.
A partir del Evangelio del día, Mons. Cabrera López relacionó también el significado de tomar la cruz con el desafío de vivir la comunión, invitando a superar el individualismo y la tendencia a privilegiar únicamente los propios grupos, movimientos, formas de trabajo u opiniones.
“Significa aceptar que caminamos juntos y que todos tenemos algo que aportar”, expresó.
Una Iglesia más misionera y acogedora
Otro de los llamados presentes en la carta es a fortalecer el carácter misionero de la Iglesia, evitando conformarse únicamente con quienes ya participan en la vida eclesial.
El Arzobispo planteó algunas preguntas para orientar esta reflexión: “¿quién falta todavía en nuestra mesa?, ¿quién se ha alejado?, ¿quién está sufriendo?, ¿quién todavía no encuentra un lugar entre nosotros?”
Asimismo, manifestó su deseo de una Iglesia que se parezca cada vez más a la “Casita Sagrada” de la tradición guadalupana: una casa donde todos puedan encontrar acogida, escucha, consuelo y esperanza, particularmente ante realidades como la violencia, la desigualdad, la soledad y la fragmentación social.
En este contexto, informó que ha pedido a parroquias, movimientos e instituciones revisar sus formas de trabajo y discernir qué estructuras y acciones necesitan fortalecerse, renovarse o transformarse para responder mejor a las necesidades actuales y anunciar el Evangelio.
Reconoció que cambiar, escuchar, renunciar y aceptar que algo puede hacerse mejor no es sencillo, pero recordó que seguir a Jesús implica continuar avanzando y no permanecer cómodamente donde se está.
Prepararse para los 250 años
De cara al 250 aniversario de la Iglesia de Monterrey, que se celebrará el 15 de diciembre de 2027, el Arzobispo expresó su deseo de que esta conmemoración vaya más allá de una serie de eventos.
La celebración, afirmó, debe convertirse en una oportunidad para agradecer la historia recibida, fortalecer la comunión y renovar el compromiso misionero de la Iglesia.
Finalmente, Mons. Cabrera López recordó que la Iglesia no pertenece a quienes actualmente la integran, sino que sus miembros pertenecen a Cristo y tienen la responsabilidad de servirla durante el tramo de historia que les corresponde.
Con esta perspectiva, manifestó su deseo de seguir caminando junto con la comunidad para construir una Iglesia “discípula, unida, misericordiosa, misionera y de esperanza”, bajo la protección de Nuestra Señora del Roble y con la mirada puesta en Jesús.
La XII Carta Pastoral puede consultarse completa a través de la página electrónica de la Arquidiócesis de Monterrey y sus diferentes redes sociales.
Lic. En Comunicación y Desarrollo Organizacional Maestro en Métodos Alternos en Solución de Conflictos.