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Historias de vida

VIVENCIAS LLENAS DE GRACIA

En la historia de toda persona existe un llamado tan profundo, que el llegar a descubrirlo es muy interesante, divertido, intenso. En mi caso Dios se valió de muchos medios para poder escuchar su invitación en mi historia personal. En fin, te comparto un poco de cómo ha sido el llamado de Dios en mi persona. Hay algunos acontecimientos que pasan en nuestra vida que pueden marcar el rumbo de esta; por ejemplo: la familia en la que naces, en mi caso, mis padres se conocieron en la Iglesia y desde pequeño me enseñaron el amor de Dios, entré a un grupo llamado ACAN a los 6 años y serví como Monaguillo desde los 8 años, hasta mi adolescencia. Otro evento importante, fue cuando acabé los estudios de Preparatoria, me invitaron a vivir un DEA, este encuentro en realidad cambió mi vida ya que aquí fue donde surgió la inquietud por el llamado que Dios me estaba haciendo. Algo que debo mencionar, es que el lema del grupo al que pertenecí siempre llamó mi atención, y lo sigue haciendo, decía así: “todo por Dios y para Dios”, yo me preguntaba: ¿qué significa darlo todo por Él y para Él?

En una ocasión estando en un encuentro de jóvenes con el Arzobispo, esos que cada año se realizan en nuestra amada Diócesis, me encontré con una persona que curiosamente llevaba impresa en su playera la frase: “Si no es aquí, ¿dónde?, si no es ahora, ¿cuándo?, si no eres tú, ¿quién? TÚ PUEDES SER SACERDOTE”. Vivencias como estas iban ayudando para que mi débil respuesta se fuera fortaleciendo de alguna manera. Entré al Seminario de Monterrey un sábado 4 de agosto del 2007, y mi formación para la ordenación presbiteral duró 10 años. Me ordenaron sacerdote, junto con 6 hermanos de mi generación, el día 15 de agosto del año 2017 en la Basílica de Guadalupe.

Actualmente, estoy por cumplir 4 años de Ministerio Sacerdotal y he servido en 2 encomiendas dadas por mi Obispo Mons. Rogelio Cabrera López. El primer destino como sacerdote fue ayudar como acompañante en la Pastoral Vocacional de la Arquidiócesis de Monterrey promoviendo y acompañando a los jóvenes con inquietudes vocacionales, junto con otras tareas, como ser capellán de las Religiosas Angélicas y servir como animador vocacional en la Pastoral Educativa.

En el año 2019 comencé una época de estudios en España, realicé la Licenciatura en Moral y Espiritualidad en la Universidad de Navarra. Este tiempo de formación permanente fue muy peculiar, ya que me tocó vivir la actual pandemia estando lejos de mi patria, pero a pesar de ello, descubro que fue un tiempo de gracia. Me parece que lo más enriquecedor durante estos 2 años ha sido el conocer sacerdotes de diversas partes del mundo, así como el poder observar la manera en que vivimos nuestra fe con todo el bagaje cultural y religioso de cada uno. Así mismo, el ver la fe que se vive en España hoy en día ha sido toda una riqueza para mi experiencia como pueblo de Dios y pastor de la Iglesia. También fue un tiempo de gracia para forjar amistades con hermanos sacerdotes de otras nacionalidades y conocer personas de diversas culturas (incluido estudiantes laicos alumnos de la Universidad). Tuve la oportunidad de visitar algunos pueblos de este bello país acompañando a un hermano sacerdote a celebrar la Eucaristía algunos domingos en diversos pueblos de Navarra.

Después de este tiempo transcurrido en el Sacerdocio, me sigo sintiendo agradecido con Dios por todos los regalos que me da para continuar aprendiendo a ser sacerdote, y seguir tratando de servir mejor al pueblo de Dios con mucha alegría. Me encomiendo a su oración, reiterando mi cariño y gratitud por todos aquellos que oran por todos nosotros los sacerdotes del pueblo de Dios, así como el ofrecimiento al celebrar la Eucaristía por ustedes. 

Por: Pbro. Ángel Josué Loredo García

Vicario Parroquial Nuestra Señora del Refugio, Monterrey.

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