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5 Elementos para que las personas puedan incrementar su bienestar y felicidad

¿Se puede ser feliz en tiempos de covid? La pregunta puede parecer una locura y más aún la respuesta, pues definitivamente, si se puede ser feliz. Siempre podemos experimentar la felicidad, pues lejos de toda idea referente a que está fincada en esos “cuando” “cuando tenga casa nueva”, “cuando me case”, “cuando tenga hijos”, “cuando se gradúe” “cuando compre carro” “cuando cambie el carro”, así puedo seguir interminablemente; lo cierto es que la felicidad radica en esos pequeños detalles del día con día.

Recuerdo que en mi consulta como psicoterapeuta atendí a un adolescente que no podía abrir latas, le di instrucciones de todos conocidas: “toma el frasco y golpea ligeramente contra el piso o la pared alrededor del mismo a la altura de la tapa”. Lo logró, claro que lo logró. Su rostro era radiante, dijo sentirse muy feliz por ello.

Y precisamente son los logros uno de esos 5 elementos planteados por Martin Seligman, precursor de la psicología positiva, en su modelo PERMA, para que las personas incrementen su bienestar y felicidad. Los enlisto en seguida:

P se refiere a Positive Emotions, emociones positivas, mismas que podemos experimentar, de diversas maneras; una de ellas es a través de los sí, lo que sí tengo, lo que sí puedo. Incluso con situaciones tan sencillas y cotidianas como observar la naturaleza, contemplar a un bebé, jugar juegos de mesa en familia, contar chistes blancos, entre muchas otras opciones.

E – (Engagement) Involucramiento: se trata de disfrutar o sacarle el mejor provecho a lo que hacemos en el día con día aunque nos parezca poco placentero. Recuerdo que estando embarazada de mi tercer hijo, tenía una hija de 6 años y otra de 3, con un titipuchal de trabajo y un pastor alemán como mascota. En una de esas ocasiones en que fui a limpiar el espacio de Maximiliano, nuestro perro, empecé a refunfuñar, (consideré que era injusta mi situación pues ya estaba en el octavo mes gestación y creo que hasta respirar se me dificultaba), en eso llegó un pensamiento maravilloso que me permitió lograr el involucramiento. Empecé a dar gracias porque tengo manos y brazos y piernas, porque podía hacerlo. Entonces vino algo más, el deseo enorme de cantar y empecé a cantar, y fui feliz recogiendo heces fecales de Max y lavando su espacio.

R – (Relationship) Relaciones: Es importante saber que siempre contamos con alguien, identificar y reconocer nuestras redes de apoyo.

M – (Meaning) Significado: que nuestra vida tenga sentido, por ejemplo cuando ayudamos a alguien, o bien a través del sentido profundo de fe.

Y como clave número 5:

A  –  (Accomplishment) Logro: saber que puedes hacer las cosas, y éstas pueden ser muy sencillas, como el ejemplo que di al inicio, o tantos otros. Los logros están relacionados con la determinación, la voluntad, el querer.

Qué tal si vamos siendo conscientes y agradecidos por quienes nos rodean, si vamos sumando todos esos sí, esos pequeños grandes momentos en todos los tiempos.

Amor, paz y bien. 

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Hoy en día donde la incertidumbre, angustia, ansiedad, depresión, PANDEMIA, falta de luz, agua o vacunas que no llegan, se han instalado en nuestros pensamientos y sentir; la RISA puede ser un buen recurso para salir adelante.

Algunos en terapia o en la enseñanza, hemos tenido que echar mano para provocarla, y que la persona genere hormonas positivas o de la felicidad y que contrarresten las nada saludables, como el cortisol, que arrasa con la salud física o emocional, de cientos o miles, que a diario atiborran la agenda de los psicólogos, psiquiatras, coach o doctores.

Recuerdo hace algunas décadas la película de la vida de Hunter “Patch Adams”, mejor conocido como el médico de la Risoterapia, en donde Robin Williams personificó al galeno que evolucionó el trato a los pacientes, sobretodo terminales, bajo la filosofía de hacerlo con humor y compasión, mejorando sus expectativas de vida, actitud y afrontamiento en cualquiera que fuera su padecimiento.

Desde 1969 que se exhibió este ejercicio e incursión de la risa en la práctica, a la fecha existen muchos voluntarios que en la presencialidad se disfrazan, o ponen alguna nariz de payaso, y que arrancan uno o varios “Jajaja” para que su cotidianidad sea más placentera para ellos y sus familias.

Fechas importantes me ha tocado estar en hospitales y el ambiente se vuelve menos difícil, física y emocionalmente, para pacientes, familiares y personal de salud; relaja el ambiente de incertidumbre o dolor y la risa como nota musical, incrementa la sintonía y el deseo de estar mejor. Es un regocijo en el momento.

En los años setenta, Norman Cousin, estudió el efecto de la risa a partir de su propia experiencia como paciente de una grave enfermedad. Los médicos le dijeron que le quedaban seis meses, los dolores que le aquejaban eran muchos y no dormía bien, por lo que él decidió sumar a sus medicamentos una dosis de risa diaria.

Hizo que le llevaran un proyector y películas cómicas. El resultado fue grandioso ya que pudo conciliar mejor el sueño y sin dolores severos, lo que logró ante el asombro médico su recuperación. El resultado de dos horas de carcajadas fue avalado en la Universidad UCLA, y continúa desarrollando innovadores trabajos sobre la conexión mente-cuerpo.

Lo expuesto anteriormente, es una atenta invitación a reír un rato, a motivar nuestro entorno para ver el presente y futuro menos desolador o incierto y a eso, agregarle una gran vitamina que se llama FE.

Hoy requerimos de esas dosis en altas concentraciones, y utilizarla como herramienta diaria de vida. Quizás no haya motivos suficientes en la realidad que vivimos, pero imaginemos uno en donde recordemos algo bello, y eso será suficiente para que nuestro cerebro se estimule y le ordene a nuestro cuerpo y alma estar mejor. ¡Ánimo!

Juan Pablo Vázquez Rodríguez6 de noviembre de 2020
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Aunque parezca mentira, esto no es un discurso de psicología positiva reciente, o el típico mensaje de autoestima de un coach de hoy en día, sino una máxima de San Agustín, que sigue vigente hoy.

Pareciera increíble pensar que alguien pudiera no conocerse, “si todo el tiempo estoy conmigo mismo”, sin embargo esta es una situación muy común. El no conocernos hace que nos perdamos de la verdad y de la realidad, es decir, percibimos lo que nos rodea de manera equivocada y no como realmente es.

Decía Alejandro Magno que “Conocerse a uno mismo es la tarea más difícil porque pone en juego directamente nuestra racionalidad, pero también nuestros miedos y pasiones. Si uno consigue conocerse a fondo a sí mismo, sabrá comprender a los demás y la realidad que lo rodea”.

Muchos problemas de nuestra vida cotidiana es que confundimos la percepción con la realidad: “es que yo entendí esto”, sin embargo muchas veces la realidad no es lo que nosotros entendemos, sino un reflejo de muchas cosas que tenemos en el interior (heridas, miedos, experiencias, expectativas) que no conocemos.

Aquí es donde viene la segunda parte, la importancia de aceptar: nuestra historia, nuestro proceso.

Para un individuo que se acepte a sí mismo no representará ningún problema relacionarse con las demás personas y mostrarse tal y como es, sin temor o miedo a no ser aceptado. Por el contrario, la persona que no goza de una aceptación hacia sí mismo tendrá serios problemas al momento de entablar relaciones con sus semejantes. Muy probablemente se encierre en sí mismo y vea como negativo lo que hacen los demás. Si no se es capaz de aceptar el proceso personal, menos se comprenderá y aceptara los procesos de los demás. 

Finalmente al hablar de la superación, pudiera abarcar muchos y diversos ámbitos: económico, personal, profesional, etc. Sin embargo, como cristianos, la superación “personal”, siempre incluye a los demás. Me supero yo, pero sin olvidarme de mi prójimo, de mi hermano. La superación no es para cumplir con los estándares del mundo de hoy, sino para lograr asemejarnos más a Cristo, en sus actitudes, en sus intenciones, en su santidad.

Como Iglesia, debemos también de luchar por conocernos mejor, profundizar en el mensaje del Evangelio, aceptarnos en nuestros diferentes carismas, procesos y formas de ser; superarnos y ser mejores en la forma en que vivimos la misericordia, la caridad y trabajar con creatividad en lo pastoral.

Como Iglesia de Monterrey, tenemos mucho que conocernos, aceptarnos y superarnos, y gracias al Espíritu Santo, nos está motivando e inspirando a lograrlo. Es una invitación personal y comunitaria que Dios no hace hoy.

Por Juan Pablo Vázquez Rodríguez


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