SILLAS VACÍAS

En este artículo no deseo hablar sobre la técnica de la Gestalt que la Psicología utiliza para algunas terapias, sino las que hoy verdaderamente encontraremos en nuestras mesas o vidas, sillas y hogares con ausencias por muerte en el pasado mes en el que celebramos ¡El Nacimiento de Jesús!

 

La pandemia que el covid 19 trajo a México y al mundo, dejó y dejará muchas sillas vacías por la muerte, de cientos de seres humanos. Padres, Madres, Abuelos, Abuelas, hermanos, hermanas, amigos, amigas, compañeros, compañeras de trabajo y escuela, vecinos o vecinas, sin olvidar a tanto Médico, Doctoras, enfermeros, enfermeras y personal de la salud.

 

Esto aunado a enfermedades crónicas degenerativas, accidentes, asesinatos y demás nos hace exclamar ¿y ahora quién podrá ayudarnos? Como la frase tradicional aludiendo al personaje del Chapulín Colorado. Y la respuesta es unánime, ¡DIOS! La fe que nos da la esperanza que abriga la alegría en estas fechas que están por cerrar un año difícil, pero con un gran aprendizaje…Vivir bien o morir bien.  La decisión es personal y no una moneda tirada al aire, a la suerte.

 

En esto la Tanatología es quien nos puede ayudar, la pregunta inmediata es ¿Qué es? Una disciplina científica que se encarga de encontrar al proceso de la muerte su significado, como disciplina profesional, que integra a la persona como un ser psicológico, social y espiritual. Del griego thanatos, muerte y logos, estudio.

 

En sus inicios su creadora la psiquiatra suiza Elizabeth Kübler Ross la centró en la atención a pacientes con diagnósticos terminales y cuidados paliativos, sin embargo, hoy se aplica junto con sus cinco etapas de Duelo: Negación, Enojo, Negociación, Depresión y Aceptación a todo tipo de pérdida: muerte, separación, mudanza, diagnóstico de enfermedades, jubilación, pérdida de empleo, vejez, robo y secuestro, por mencionar algunas.

 

Lo anterior nos hace (o debería) cuestionarnos, en dónde ponemos nuestra atención, y qué brújula guía nuestras vidas. Las sillas nadie las ocupará, pero bien vale orar por los que ya murieron y por los que en esta vida estamos, para que encontremos un sentido a nuestra vida y prioricemos el ser, no el tener.

 

Ver a muchos morir en el ejercicio de mi profesión me hace concluir lo anterior, además de viajar ligero, de cargas, de hubieras, o culpas que exceden el peso del equipaje y que al fin no necesitaremos. Solo bastará el alma llena de obras, de sentimientos y plenitud en la cotidianidad de nuestro vivir.

 

En estas fechas tan importantes podremos practicar el ejercicio de recordar, recordar bien la persona que ya no esté entre nosotros, no solo viendo la silla vacía, sino lo que hizo llenar nuestra vida… las ocurrencias de Fátima; la sonrisa de Jorge; los planes de Sofía; el Amor del “Gordito” por su familia; la belleza y obras de Socorro; el amor y las gracias de Carmen y de tantas personas que, como me dijo un Sacerdote antes de morir, “Ahora entiendo, morir es descansar en el Señor”.

 

Como tantas veces lo digo en conferencias y cursos, morir no es una derrota, es un triunfo cuando se tiene y se cuenta con el bello don de la Fe.

 

Que este Año Nuevo sirva de tributo a quien ya no habita entre nosotros.

 

Jesús con su nacimiento nos trae este 2021 no solo el bello regalo de su vida…sino de valorar y vivir el presente con tal magnitud que nos hagan vibrar de amor, paz, consuelo y esperanza.

 

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *


Sobre nosotros

Somos el periódico católico oficial de la Arquidiócesis de Monterrey; en comunión con la misma y con el resto de los medios de comunicación católicos, enfocamos nuestros esfuerzos a ser la voz de la Iglesia en Monterrey.


CONTÁCTANOS

LLÁMANOS



Últimas publicaciones



Suscríbete a nuestro boletín







    Categorías