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SEMINARISTA GRAVEMENTE ENFERMO DE LEUCEMIA ES ORDENADO SACERDOTE EN HOSPITAL DE ROMA

Por Juan Pablo Rodríguez Vázquez
Monterrey, N.L. (www.pastoralsiglo21.org).- 14 de abril del 2021

Livinus Esomchi Nnamani, religioso de la Congregación de la Madre de Dios, fue ordenado sacerdote el pasado Jueves Santo en el Presidio Sanitario Medica Group Casilino en Roma

El padre Livinus llegó a Italia desde Nigeria en 2019, y siempre luchó con todas sus fuerzas para vencer una grave enfermedad mientras continuaba sus estudios, pero las complicaciones de salud lo llevaron a solicitar al Papa que se cumpliera el deseo de su vocación: ser sacerdote. De su puño y letra escribió su petición a Francisco el miércoles 31 de marzo, durante la Semana Santa. Lo hizo desde el centro asistencial romano donde permanece hospitalizado por su leucemia. Quizá no podía imaginar que solo 24 horas después ese deseo se haría realidad.

Mons. Daniele Libanori, obispo auxiliar de Roma, fue quien impuso las manos al ahora padre Livinus, el cual compartió su testimonio para Vatican News.

«Me enteré de este joven religioso, enfermo y hospitalizado aquí en Roma. De su deseo de ser sacerdote, que necesitaba un permiso especial. Así que le dije a su superior que él mismo debía hacer esta petición», explica el obispo, que luego se encargó de que llegara al Papa.

«Una hora más tarde, aún no habían pasado dos horas -continúa-, el Santo Padre dio su autorización para que fuera ordenado. Todo esto tuvo lugar el 31 de marzo, la mañana del Miércoles Santo. Todo en menos de dos horas».

Al día siguiente, el Jueves Santo, monseñor Libanori estaba en la Basílica de San Pedro para la Misa Crismal que celebraba Francisco. «Mientras me revestía, una persona vino a llamarme diciendo que el Papa quería verme. Me reuní con él en su sacristía y allí me dio el documento en el que estaba su consentimiento para la ordenación de Livinus». Ese Jueves Santo se convertiría en un día inolvidable para el joven religioso nigeriano. «Esa misma tarde, en el hospital, procedimos a la Liturgia de Ordenación. Livinus estaba muy emocionado, pero también muy afectado por su estado. Celebramos la misa con dignidad, tratando de no fatigarlo demasiado. Se alegró de ello. Creo que fue un momento muy íntimo».

Durante la liturgia, el obispo ungió las manos del nuevo presbítero con el crisma consagrado por el Papa unas horas antes en la Basílica de San Pedro.

“Le he dicho a Livinus -concluye- que viva su sacerdocio también en esta ofrenda de sí mismo, en la enfermedad que le pesa, quizá incluso lo humilla, y ciertamente le impide vivir su ministerio como muchos otros. Pero la única, verdadera y gran Misa que todo cristiano celebra es aquella en la que se ofrece a sí mismo viviendo su vida cotidiana y, cuando Dios quiera, su muerte en unión con Cristo. Por lo tanto, el sacerdocio de Livinus no resulta disminuido por su condición, más bien es exaltado, porque es aún más evidente quién es el sacerdote.»

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