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Bienes culturales

SAN JUAN BAUTISTA, CD. GARCÍA, N. L. 2da PARTE

Retomamos esta breve crónica de la larga historia de la parroquia de García, N. L.

El mes pasado concluimos la primera entrega de esta serie de artículos con el terrible incendio que destruyó la parroquia en 1883, retomamos la crónica a partir de la bendición de su reconstrucción.

1884 RECONSTRUIDO

El obispo Ignacio Montes de Oca bendijo el templo el 28 de diciembre, a un poco más de un año después del incendio, la homilía se conserva en las publicaciones de sus obras completas. Entresaco algunas frases del largo discurso:

“Yo no lo presencié y el recuerdo del incendio me hace temblar. (…) ¡Oh calamidad! ¡Oh calamidad que a todos comprende, que a todo el pueblo sumerge en amarga desolación! (…) Una imagen apenas, puede, a costa de inauditos esfuerzos y peligrosas quemaduras, salvarse de las llamas [Nota: No sabemos si aún existe y cual pudo haber sido esta imagen]. (…) Pinturas y esculturas, altares y ornamentos, vasos sagrados y utensilios del culto, todo lo devoran las llamas (…). ¡No hay agua con que apagar el incendio, aunque las nubes, como por sarcasmo, no cesan de verter menuda llovizna! (…) ¡Ea, levantémonos, y redifiquemos antes de un año nuestra destruida parroquia! (…) Paredes, techo, altares, todo se levanta más sólido y más suntuoso que en el destruido edificio (…).” (MONTES DE OCA, Obras completas, tomo III).

El mismo obispo en el discurso señala que un día antes había consagrado una campana “la cuarta que en poco tiempo he consagrado en vuestra villa”, la mencionada campana es la que lleva por nombre “María del Carmen” la cual existe hasta el día de hoy en la cara norte de la torre, se trata de una esquila fundida en Monterrey en 1882, dado que es una esquila que se le conoce con el apodo de “la maromera”. No tenemos noticias de las otras tres que él menciona.

Prácticamente, como ya hemos señalado, todo en el templo era nuevo, así muchos de los objetos litúrgicos e imágenes que aún vemos en la parroquia datan de esta época.

1888 ALTAR MAYOR

En la mencionada bendición del obispo Montes de Oca el templo no estaba concluido del todo, así en el mes de noviembre de este año gracias a la generosidad de los señores Juan González y Anastasia Arizpe se puso al servicio de la comunidad parroquial el altar mayor. Esta información se obtiene de una placa conmemorativa conservada en el lugar.

1889 VISITA DEL OBISPO LÓPEZ

En este año el prelado visitó la parroquia, el templo era prácticamente nuevo “a excepción de la sacristía y la sala de la Hermandad y alguna otra cosa todo es nuevo desde sus cimientos”. El obispo contempla el templo en muy buen estado sólo señala que “le falta, sin embargo, que su atrio corresponda a la magnificencia del templo (y solicita al párroco) que lo cerque con el mayor decoro”. Al final del acta de la visita se señala que el obispo “se retira (…) muy complacido”

Tres años después, en 1892, el obispo López regresa a la parroquia, ahora le toca al P. Jesús Martínez recibir al obispo y en el acta de la visita sólo le solicita que haga lo que había pedido anteriormente acerca del atrio.

1909 DAÑOS

Como es sabido en este año hubo muy fuertes lluvias que provocaron múltiples daños y muertes, especialmente en Monterrey, y por supuesto Villa de García no se vio libre de sufrir daños, los desperfectos fueron reparados por el párroco, el P. Jesús Ma. González, y por las asociaciones piadosas locales.

1911 RELOJ PÚBLICO

Como ya hemos señalado en otros templos parroquiales antiguos, el ayuntamiento local colocaba en lo alto de la torre de la parroquia el reloj público por ser el edificio más alto del lugar, así el alcalde Benjamín Sepúlveda mandó colocar en la torre de la parroquia de García el reloj para servicio de los lugareños.

1912 INVENTARIO

En este año el párroco P. Jesús María González en el libro de gobierno describe el templo que posee paredes de adobe, piedra y cantera, techo de madera al igual que el piso, dos sacristías, el altar mayor de alabastro y mármol con un ciprés en el cual estaba colocado el Santísimo Sacramento y arriba el santo patrono san Juan Bautista. El atrio, finalmente, contaba ya con una reja de fierro colocada ahí por el ayuntamiento. La torre de dos cuerpos poseía seis campanas 

1920 INVENTARIO

En un reporte conservado en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis se señala que en ese entonces la parroquia contaba aún con techo y piso de madera; contaba con nueve altares: el mayor y ocho laterales de uno de ellos dedicado al Señor de la Misericordia, acerca de éste se señala que las imágenes del mismo (el Señor, la Virgen y de san Juan) se conservaban en casa de las señoritas Sepúlveda Fernández esto seguramente por las vicisitudes del tiempo; entre otros aspectos se señala que el templo contaba con 32 bancas “de propiedad particular”. El atrio en buen estado, con una sola puerta al frente.  

1923 ENTREGA AL NUEVO ENCARGADO

El P. Ignacio Garza entrega al P. Carlos Ramírez el templo y para ello se levanta un documento de entrega – recepción, algunos datos del mismo son interesantes, por ejemplo, se señala que una de las seis campanas mencionadas anteriormente ya está en el atrio inservible; hay que subrayar que curiosamente en este documento encontramos la mención más antigua al cielo del presbiterio que hoy vemos (muy restaurado) en el área del presbiterio: “un cielo de zink pintado al óleo”.

Pocos días después de haber firmado el anterior el P. Carlos Ramírez hará una carta al arzobispado señalando algunas precisiones del documento antes mencionado, por ejemplo “de las campanas mencionadas sólo dos están servibles”, y otros comentarios por el estilo.

1925 INFORME

La parroquia envío al arzobispado un informe de la realidad en ese tiempo, y así se informó que la comunidad contaba con un poco menos de cinco mil personas quienes habitaban en 34 poblaciones distintas, la que tenía más habitantes era la cabecera y la que menos tenía era el Rancho La Unión en el cual habitaban sólo seis personas. 

Concluimos así el primer cuarto del siglo XX, el próximo mes continuaremos con lo sucedido en los años siguientes comenzando con el efecto terrible de las leyes anticlericales. 

 

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