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Bienes culturales

PARROQUIAS ANTIGUAS SAN JUAN BAUTISTA, CD. GARCÍA, N. L.

4ª. PARTE PATRIMONIO

El cuidado del patrimonio de la Iglesia comienza siempre por inventariar lo que se tiene: identificarlo, catalogarlo, fotografiarlo. En nuestra Arquidiócesis tenemos dos templos antiguos cuyo patrimonio está catalogado por completo: Catedral y la parroquia de san Juan Bautista en García, N. L. 

¿Cómo y cuándo se catalogó el templo de García? Cerca del año 2010, el Padre Héctor Leal, quien en ese entonces era vicario parroquial, me llamó por teléfono, hacía algunos días que los sacerdotes de la comunidad habían podido abrir una caja fuerte que por mucho tiempo estuvo cerrada y al poder ver su contenido encontraron muchas piezas de orfebrería, se desconocía en ese momento la antigüedad de las piezas. Con la anuencia del Párroco, el P. Humberto Rojas, acudí a la parroquia para ver el contenido de la caja fuerte, de inmediato comenzamos a identificar algunas piezas coloniales de plata. Le propuse al P. Rojas hacer el catálogo no sólo de la orfebrería sino de todo el patrimonio de la parroquia incluyendo las capillas del Santo Cristo y de San Elías. El Párroco aceptó la propuesta: inventariar todo el patrimonio artístico e histórico de la parroquia de García, N. L. incluyendo piezas elaboradas hasta el año de 1950 aproximadamente. 

Así comenzamos a revisar cajón por cajón, habitación por habitación y así toda la parroquia. De este trabajo de catalogación se elaboró un libro, un manual, de uso privado del cual sólo existen cuatro copias (al igual que los ocho tomos que resultaron del trabajo de catalogación de nuestra Catedral). Esas cuatro copias se conservan en la oficina del Señor Arzobispo, en el departamento de Asociaciones Religiosas de la Arquidiócesis, en la oficina del Párroco y en la oficina de quien esto escribe. 

Algunas de las piezas más importantes del patrimonio de García ya han sido comentadas en los artículos anteriores de esta serie, como por ejemplo la historia del plafón con la imagen de la Santísima Trinidad sobre el presbiterio de la parroquia. 

Casi todo el patrimonio parroquial, centrando la atención sólo en la sede parroquial, data de finales del siglo XIX, es decir, es posterior al incendio que destruyó el templo y el cual ya ha sido reseñado en estas páginas. Pero si hay piezas anteriores como por ejemplo los vasos sagrados de plata de la mencionada caja fuerte que datan de la primera mitad del siglo XIX. Así mismo la parroquia, que es realmente muy rica en su patrimonio, posee una pequeña colección de libros impresos antiguos, el más antiguo data del año 1803.

Dentro de lo realizado después del incendio destacan algunas piezas comenzando por el magnífico ciprés, único en la Arquidiócesis de Monterrey por su belleza y antigüedad. Este magnífico ciprés de mármol y alabastro data de la restauración posterior al incendio, es de muy buena manufactura, se desconoce quién y dónde lo haya hecho. Es de destacar una representación del Espíritu Santo en forma de paloma al centro del mismo, pero además un tablero labrado en el cual destacan unas mazorcas de maíz muy artísticas junto con otros elementos iconográficos como por ejemplo la cruz y el ancla.

Destaca también en la parroquia la aguabenditera de metal localizada junto el acceso principal de la parroquia, esta pieza probablemente en su origen tuvo otro uso como por ejemplo una fuente de jardín, pero es una pieza muy bella de estilo inglés seguramente también de finales del siglo XIX.

En la parroquia hay algunos lienzos que merecen nuestra atención como por ejemplo una Virgen del Refugio que pareciera ser de finales del siglo XIX; por su altura es una pieza que se percibe no sin dificultad. Además, destaca un lienzo de ánimas que se conserva en la sacristía, una obra de gran tamaño (239 cm por 163 cm) anónima de manufactura popular. 

Aunque conservadas en el área de las oficinas de la parroquia, en el edificio en contra esquina de la sacristía, dos lienzos merecen especial atención: uno es un lienzo que representa a san Juan Bautista de pie glorificado la cual es una obra anónima seguramente del siglo XIX y un lienzo de menor tamaño que representa la cabeza de san Juan Bautista degollado colocada en un plato, obra también anónima seguramente del primer cuarto del siglo XX.      

Al revisar todo el patrimonio parroquial hubo en especial una pieza que llamó mucho nuestra atención, revisándola se llegó a la conclusión de que seguramente era una pieza de hace cerca de un siglo, pero ¿qué era? Seguramente era una pieza de uso litúrgico de estilo neogótico, pero ¿para qué se usaba? Pareciera ser algo similar a una cruz alta, pero no lo era, o algo similar a unos ciriales, pero tampoco lo era. En el libro del catálogo parroquial quedó identificada como una pieza de uso incierto. Años después, como suele ocurrir, de casualidad, observé en una publicación una pieza similar. Finalmente supimos que la pieza de García estaba incompleta y que ello dificultaba su identificación, así pudimos saber que era: un tintinábulo.

¿Y qué es un tintinábulo? Es una campana que se lleva en alto para abrir las procesiones, por ejemplo, una procesión llevando el Santísimo Sacramento. Ni en Catedral ni en ninguna de las basílicas hay, hasta donde sabemos, otra pieza similar. Pero ¿Cómo fue a dar a García? No lo sabemos y más considerando que es un instrumento litúrgico exclusivo de las basílicas, de hecho un tintinábulo es una insignia propia de estos templos. Hace más de 10 años, al momento de elaborar el catálogo patrimonial parroquial, estaba incompleto le faltaba la campana, ya sabiendo de qué se trataba, hace unos 5 años se le colocó una campanita reciente para tratar de completar la pieza… El patrimonio de la Arquidiócesis de Monterrey no deja de sorprendernos.

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