EL CONSUELO, LA FORTALEZA Y LA LUZ DE DIOS

El tiempo que vivimos es uno de esos momentos como el que dice el Salmo 23: “Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.” La fe cristiana no lo ve todo oscuro, de hecho, el desarrollo dinámico de los dones del Espíritu Santo nos va enseñando a reconocer la presencia del amor de Dios en cada ámbito de la vida; pero el cristiano no puede ser ingenuo, sabe distinguir los momentos de oscuridad y de claridad en la historia humana. En medio de cada momento, hay motivos para la esperanza, hay encuentros de amor, de fortaleza y alegría.

 

Los tiempos que vivimos son exigentes, nuestro interior es urgido desde varios aspectos al mismo tiempo, tenemos batallas en muchos flancos; no es fácil mantener el corazón en calma y la mente clara para responder a las necesidades, a las urgencias, reclamos y problemáticas. Pensemos en una madre, un padre de familia, en una persona que tiene a su cargo otras personas en diversos ámbitos sociales… que tiene que hacer frente a la emergencia sanitaria, económica y social y todo al mismo tiempo. La fe de la Iglesia comprende la vida de todos nosotros en el mundo y, a lo largo de la historia, ha tratado de servir a estas necesidades interiores. Uno de estos servicios ha quedado consagrado en la capacidad de alentar y propiciar el encuentro con Dios en búsqueda de fortaleza.

 

La lectio divina es la lectura orante de la Sagrada Escritura. Se trata de un momento especialísimo de la espiritualidad cristiana desde los inicios de la Iglesia. Es un encuentro con el Señor Jesús, en el cual nos acercamos con actitud de discípulos que quieren estar y escuchar a su maestro, en un “acercamiento orante” [1]a su palabra. Se trata de un encuentro orante, un encuentro de diálogo con Dios, donde platicamos con Él en la confianza y cariño de amistad que Él ha querido regalarnos. En ella se vive auténticamente lo que Santa Teresa de Jesús decía acerca de la oración: “No es otra cosa oración mental, a mi parecer, sino tratar de amistad, estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”. (Vida, 8, 2). Se trata de un encuentro personal con el Señor donde nos comunicamos con Él en fe y esperanza y en el que su amor se desdobla hacia nosotros en consuelo, fortaleza y luz para nuestra vida.

 

         El Papa Benedicto XVI ha pedido a la Iglesia revalorar esta lectura orante, ya que la Palabra de Dios está en la base de toda espiritualidad auténticamente cristiana. El esquema de la lectio nos permite entrar en diálogo con Dios, no se trata de un silencio vacío ni de una oración individualista, sino de una disposición de escucha y entrega de la vida, una verdadera comunicación dialogante, donde el discípulo calla y atiende atentamente mientras Dios habla, y luego Dios calla y escucha misericordiosamente nuestras inquietudes: : «Tu oración es un coloquio con Dios. Cuando lees, Dios te habla; cuando oras, hablas tú a Dios»[2] La oración desde la Palabra de Dios es un encuentro donde el corazón humano es consolado y sanado por Dios, le es concedida la iluminación de la propia vida y se recibe una invitación personalísima a la conversión.[3]

 

         En cada Eucaristía escuchamos la Palabra de Dios, la meditamos con ayuda de la homilía del Sacerdote y celebramos la entrega de amor del Señor Jesús en su muerte y resurrección. El amor, la acción de gracias a Dios, la conversión del corazón, la vida cristiana del discípulo y la misión evangelizadora tienen como alma de la fe cristiana esta lectura orante. La lectio es una oración verdaderamente comunitaria, pues surge en la fe de la comunidad y nos envía, renovados y fortalecidos, a la suave e intensa búsqueda de la verdad, el bien, la justicia, la belleza de la cual el ser humano tiene sed cada día y que sólo encuentra en la comunión con el prójimo. La estructura de la lectio trata de mantener esta comunión aún cuando la realicemos de manera individual, pues no se trata de un monólogo o una cerrazón en nosotros mismos: necesitamos la Palabra de Dios escrita, necesitamos la ayuda de alguien que nos ayude a entenderla, y necesitamos alguien con quien vivirla.

En este contexto, inicio una serie de videos compartiendo un esquema de lectio divina desde el Domingo de la Palabra de Dios, Cuaresma y Pascua, a partir de la lectura del Evangelio en las misas dominicales. Los videos serán publicados en el Canal de Youtube y enlazados a mi cuenta de Facebook, ambas con el mismo nombre: P. Juan Armando Pérez Talamantes. Espero que sea un material que pueda ayudar en nuestra vida cristiana.


Sobre nosotros

Somos el periódico católico oficial de la Arquidiócesis de Monterrey; en comunión con la misma y con el resto de los medios de comunicación católicos, enfocamos nuestros esfuerzos a ser la voz de la Iglesia en Monterrey.


CONTÁCTANOS

LLÁMANOS



Últimas publicaciones



Suscríbete a nuestro boletín







    Categorías