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LA NAVAJA EN LA NAVAJA

Terminábamos de celebrar la Misa en el ejido la Navaja, por la solemnidad de la Santísima Trinidad, en la capilla que lleva su nombre en las afueras de Piedras Negras, cuando, me llevaron al lugar contiguo donde estaban dispuestas las mesas al aire libre, para compartir un desayuno, eran las 10 am. Desde otra mesa, me gritaban los niños monaguillos que me fuera con ellos, pero como estaba con la comunidad que me había recibido, les dije que mejor ellos se vinieran. Rodearon la mesa con sus sillas cinco de ellos, y empezaron a platicar conmigo. En eso nos traen el almuerzo, consistente en tamalitos, con arroz amarillo, y frijolitos a la charra, todo servido en un solo plato. Bajo la sombra de un frondoso fresno habíamos 70 personas distribuidas en 7 mesas. Hicimos la oración de los alimentos, pero no pudimos empezar a almorzar porque faltaban los tenedores. En ese momento se dieron cuenta los organizadores, y se arrancaron a buscar, siendo domingo, alguna tienda en el ejido para comprarlos. Pasó el tiempo, y un monaguillo de quinto de primaria que estaba al lado mío, me empezó a decir, pues comamos con tortillas, no hay, le dije, bueno pues con pan, es de dulce, le dijo una niña, no le hace, agregó. En eso, viendo que no llegaban, Jorgito vio a su papá en la otra mesa, que ya estaba, con navaja en mano, cortando un vaso de hielo seco, para formar cucharones, inmediatamente fue el niño con él, y corrió de regreso trayendo dos tiras blancas del vaso desechable, uno para usted y otro para mí, me dijo. En eso, llega la gente de la capilla, toda presurosa, con cajas de cucharas, ofreciéndonos a todos. Yo tomé una, para no desairar, pero jorgito, les contestó: no, muchas gracias, yo no lo necesito, mejor como con el de mi papá, dando a entender, que aunque las cucharas y tenedores, fueran de plata, él como quiera comería con el pedazo de hielo seco, en forma de cuchara que le había hecho su papá.

Feliz día del Padre.

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