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LA CASA DE LA COMUNIDAD XXV CLIMA EXTREMOSO

“Monterrey de las montañas (…)

pues sufres a descompás
lluvia y sol, calor y frío,
y mojados los inviernos
y resecos los estíos (…)”

Romance de Monterrey
Alfonso Reyes (1889-1959)

El clima de Monterrey. Sí. Extremoso. Complicado… un verdadero vía crucis… y con ese clima tenemos que ver qué podemos hacer para que nuestros feligreses no se hielen en invierno y no se “asen” en verano. El asunto sí es complicado como todos bien sabemos. 

¿Cómo poder tener una sensación agradable en nuestras instalaciones eclesiales en el verano? ¿Y en el invierno? Y lo peor es que del hielo al calor ardiente en ocasiones no hay sino horas… y el sol arde afuera y el edificio es un “congelador” adentro. Es, sí, complicado.

Recuerdo que siendo yo estudiante, antes de entrar al Seminario, solía ir en ocasiones a la capilla del Santísimo que no quedaba lejos de mi lugar de estudio… dispuesto a tener un momento con el Señor… y salía “volando” en pocos minutos “disparado” hacia el exterior tras sufrir la sensación de encierro del calor veraniego. 

El asunto no es sencillo y hay que prepararse para todo.

Temperaturas muy bajas en el invierno, temperaturas muy altas en el verano. Y, ya decíamos, todo con diferencia, en ocasiones, de pocas horas. Verano en invierno y en verano pasar de calor moderado a calor extremo todo ello en pocas horas.

De ordinario los presupuestos parroquiales no alcanzan para los más avanzados, y caros, sistemas de climatización. Pocos son los templos e instalaciones eclesiásticas que pueden contar con calefacción en invierno y clima artificial en el verano. Pero sí hay que prepararse para todo:

  • Abanicos / ventiladores: imprescindibles en nuestra región,
  • Clima artificial: en dónde ello sea posible… en muchas ocasiones las parroquias batallan para mantenerlos en buen estado y lamentablemente después de descomponerse no suele haber fondos para su reparación,
  • Calefacción: suele ser más complicada y sabemos que los métodos tradicionales de combustión traen implícitos ciertos riesgos en su uso.

La fama de la ciudad no es en vano… Hay algunos elementos que siempre habrá que tener en cuenta:

  • La vegetación de la región ayuda, y mucho, en el verano a atajar el sol, especialmente por las tardes, árboles grandes en una ubicación adecuada son un recurso maravilloso.
  • La orientación de los edificios oriente – poniente ayuda mucho también a que el sol no convierta los espacios eclesiales en “hornos” vespertinos
  • La ventilación natural: siempre hay que buscarla mientras ello sea posible, no tener espacios “sellados” que en el verano cuando el clima está encendido es muy agradable… y apagado es un “infierno” …

Arquitectos, ingenieros y los que trabajan estos temas nos pueden ayudar en mucho a ver soluciones para los problemas habituales en nuestra región. Y en muchas ocasiones las soluciones no son tan costosas como pudiera uno imaginar. Muchos materiales nuevos pueden contribuir en mucho a aminorar las inclemencias del tiempo e inclusive climatizar a tono con las tendencias modernas de cuidado del medio ambiente. 

Tarea difícil es, pero no imposible… hay que buscar hacer nuestros espacios lo más agradable que sea posible ponerlo a disposición de los fieles y ministros. ¡Ánimo!

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