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LA CASA DE LA COMUNIDAD XXII

LA DECORACIÓN EFÍMERA

Cada templo cuenta con una decoración permanente, lo que se pone para que adorne la casa de Dios por años o incluso con una perspectiva de que lo colocado dure ahí por siglos. Pero además la casa de Dios cuenta con decoraciones efímeras que se realizan pensando que estarán ahí por un lapso corto de tiempo, pensemos en unas horas, días, unas fiestas patronales o un tiempo litúrgico. Precisamente a esta decoración efímera dedicamos este artículo, centremos nuestra atención en aquello que se coloca en la Iglesia pensando que ahí estará un día (como por ejemplo pudiera ser el día de la fiesta de un santo), unos días (un novenario), etc.

Los que somos del noreste, o mejor dicho de todo el norte del país, nos quedamos perplejos de cómo se decoran las iglesias en el centro y sur. A quienes nos ha tocado la fortuna de ver decorado un templo de aquellas regiones con ocasión de alguna fiesta patronal nos quedamos pasmados. No únicamente por la belleza de muchos de los diseños que vemos sino además por el dinero que se invierte en ellos. Y eso es fruto de una cultura enraizada en muchas comunidades, una cultura que en ocasiones viene incluso de siglos atrás. Recuerdo que hace muchos años me tocó ver una decoración en un pueblo de Michoacán con ocasión de las fiestas a María Santísima, patrona del lugar. Era una decoración que enriquecía en mucho aquel bello y antiquísimo templo, las telas azul y blanco bajaban desde lo más alto de la nave principal del templo y la complejidad del diseño era algo realmente asombroso. Eso precisamente es lo que no solemos ver por acá… por el noreste del país.

En muchas ocasiones por aquellas latitudes vemos tapetes de aserrín, flores por toneladas (literalmente) que además el buen clima ayuda a su conservación por muchos días, recuerdo haber visto imágenes de iglesias poblanas decoradas en  algunos de sus pueblos con frutas naturales que de igual manera duran mucho tiempo por lo benigno del clima. Ello sin contar con decoraciones hechas con cartón, periódico, semillas y por supuesto banderines. Mucho de ello nunca llegó con esa misma fuerza e intensidad a estas regiones.

Pero aún así, en nuestras comunidades, se suelen hacer decoraciones efímeras en cualquiera de las fechas ya mencionadas. No tan complejas, pero sí se hacen.

Para estas decoraciones me permito poner ante la consideración de ustedes algunas orientaciones:

1.  Poner oportunamente. Al menos en Monterrey la fecha en que se comienzan a decorar las casas con adornos navideños suelen ser cada vez más tempranas. Pero en la Iglesia no debe de ser así. Colocar adornos navideños cuando faltan aún cuatro semanas o más para el domingo primero de adviento es algo que a todas luces no debería de verse. Una cosa es que nos tardemos unos días en ponerlo y tengamos que dedicar tiempo a hacerlo… y otra que lo pongamos con demasiada antelación.

2.  Quitar oportunamente. En la misma línea se acaba el tiempo de navidad, o la fiesta que haya sido, y hay que quitar todo oportunamente. Que extrañeza causa el ver series de foquitos navideños en cuaresma y todo por que lo que se puso no se ha quitado… Y peor se sigue encendiendo. 

3.  Jubilar oportunamente. Las cosas efímeras tienen duración efímera. Lo que ya se debe jubilar y no usar pues hay que decirle adiós oportunamente. Esas telas ya ni siquiera parecen ser del color que se supone que son, pues eso ya es una indicación de que ya hay que hacer un cambio. Ya dieron lo que tenían que dar.   

4.  Guiar al pueblo en la decoración. La decoración no puede hacerse sin la guía de los pastores. Los decoradores a veces se emocionan en su arte, pero recordemos que aquello no es un museo ni un aparador, es un templo que tiene un uso litúrgico y por lo tanto el altar, por poner un ejemplo, debe de ser visible en todo momento, si la gente no lo puede no ver pues algo ya no está bien.

5.  Evitar la risa. Recuerdo hace muchos años un sacerdote nos narró que se realizó en el Seminario una decoración por la fiesta de pentecostés. La “decoración”fue de tal gusto y calidad que al verla finalizada todos se rieron a tal grado que pensaron que habían cometido aquel pecado en contra del Espíritu Santo que no se perdona. Así habrá estado, así habrá sido. Exactamente no es el objetivo buscar la risa. 

6.  Decorar con seguridad. Pinos navideños que se encienden por las luces navideñas viejas, telas que se encienden por los candelabros que se encendieron muy cerca de ellas, cosas que están (literalmente) sostenidas por alfileres y se caen sobre las personas a veces incluso con atención médica. Lamentablemente el asunto no es de risa, es muy serio y no podemos ni debemos actuar (decorar) irresponsablemente.     

7.  Buscar lo bello, lo noble, lo sencillo. Toda la liturgia debe de ser bella, se debe de buscar la armonía, no la novedad por la novedad. Y todo ello no dependerá del monto económico invertido sino del buen gusto y la buena selección de formas y materiales.

¿Recuerdas en especial una decoración que haya habido en tu parroquia? ¿Por qué la recuerdas en especial? ¿Qué llamó tu atención de ella?

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