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Bajo tu manto

JUAN DIEGO

QUINTA PARTE

La relación entre Santa María de Guadalupe y Juan Diego es tan profunda que, cada vez que nos acercamos a Santa María de Guadalupe, Ella nos lleva a Juan Diego y viceversa.

Un ejemplo claro es que al buscar la Misa y Oficio de Santa María de Guadalupe en 1666 se habló más de Juan Diego, su existencia, su vida, su fama de santidad, que del mismo hecho Guadalupano. Ahora, que recientemente se abrió a principios de los años 80 el proceso de canonización, se ha descubierto más sobre Santa María de Guadalupe que en siglos anteriores. Mientras se buscaba llevar a Santa María de Guadalupe a la liturgia, se supo más de san Juan Diego y mientras se buscaba llevar a Juan Diego a los altares, se empezó a conocer más y mejor el mensaje de nuestra Reina del Cielo.

Padres como Javier Escalada, Mario Rojas, Lauro López Beltrán, después, y de una manera más intensa y profunda, el padre Fidel González, Monseñor José Luis Guerrero y ahora la máxima autoridad en el conocimiento y transmisión del mensaje Guadalupano, Monseñor Eduardo Chávez Sánchez, han logrado transmitirnos la mayor parte de lo que en otro tiempo prácticamente era imposible.

Junto con ellos a nivel eclesiástico, algunos laicos han hecho aportaciones importantes sobre todo a nivel médico y científico: como el Dr. Homero Hernández Illescas, Dr. José Arte Tonsman, Fernando Ojeda LLanes, más aquellos fotógrafos como Marcué, Carlos Salinas y el Dr. Grahue, nos han dicho que el mensaje de Santa María de Guadalupe es universal.

Todo fue marcando el camino para llegar a la Beatificación de San Juan Diego en 1991 y su canonización en el 2002. Buscando a Juan Diego nos encontramos más y mejor con Santa María de Guadalupe.

Pero, como ya lo dijimos, esto fue al revés hace ya cientos de años.

A mediados del siglo XVII se buscó para Santa María de Guadalupe Misa y Oficio. ¿Qué significa esto? Que en México pudiera celebrarse una Misa el 12 de diciembre, donde haya oraciones propias: Colecta, Ofertorio, Comunión, Lecturas propias, etc. Y, además, lo que hoy llamamos Liturgia de las Horas.

Es así que se inició un proceso a finales de 1665 y durante 1666. A esto se le llaman “Informaciones Jurídicas de 1666”. Si bien, al final no se consiguió tal objetivo, pues de los 3 documentos que se hicieron, la que iba a Roma se extravió en el camino, otra más se perdió sin encontrarse jamás y la última, también se extravió, pero fue encontrada hasta hace poco, durante el proceso de canonización de san Juan Diego por parte de Monseñor Eduardo Chávez. Ahora, con este documento completo podemos conocer mejor quién fue Juan Diego y cuáles fueron sus virtudes. Se obtuvieron otras informaciones en 1723 pero con menos testigos. Uno de ellos Fray Margil se consiguieron hasta 1754 por parte del Papa Benedicto XIV y no sólo esto, se concedió también la Octava, esto quiere decir que la fiesta se extiende durante 8 días, empezando el día 12 y terminando el 19 de diciembre, preparando mejor al pueblo Mexicano a las fiestas de Navidad.

Así es que, mientras se buscaba honrar en 1666 a Santa María de Guadalupe, lo que sucedió fue tener un mayor y mejor conocimiento de Juan Diego. Esto fue de suma importancia, ya que las personas a las que se les citó como testigos eran indígenas que únicamente hablaban Nahuatl, algunos eran oriundos de Cuautitlán, donde nació y creció Juan Diego. Algunos de ellos eran de 80 años y otros de 100 y uno más hasta de 115 años.

Así es que estos testigos de 1666 prácticamente fueron testigos de primera mano para hablarnos tanto de la historicidad de la existencia, vida y santidad de Juan Diego, como de las apariciones de Santa María de Guadalupe en el Tepeyac.

También se incluyeron como testigos a algunos mestizos y clérigos todos bajo juramento solemne, so pena de excomunión. Incluso los intérpretes de la lengua Náhuatl (que eran 3) tenían la misma obligatoriedad al traducir palabra por palabra lo que aquellos indígenas afirmaran. Fueron 20 testigos en total.

En la canonización de Juan Diego, el 31 de Julio de 2002, el Papa san Juan Pablo II puso como fecha para celebrarlo el 9 de diciembre, ya que fue el primer día en que nuestra Señora del cielo se le presentó con todos estos elementos celestiales, transformando totalmente el Tepeyac, como si estuviera entrando al Paraíso. No olvidemos que dentro de las preguntas que se hace Juan Diego una de ellas es: ¿Acaso estaré en la tierra celestial?”. Ese sábado 9 de diciembre de 1531, Santa María de Guadalupe se le presentó en 2 ocasiones a Juan Diego: cerca de las 3 de la mañana y cerca de las 2 de la tarde.

Así, al acercarnos a san Juan Diego, tengamos la plena seguridad que llegaremos a nuestra Patroncita, a nuestra Reina celestial y, al acercarnos a Santa María de Guadalupe, Ella no dejará en el olvido a su hijito, el más querido, para que veamos, por sus virtudes, un ejemplo a seguir.

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