JESÚS NOS LLAMA A LA SOLIDARIDAD

¿Qué significa vivir en una dinámica de solidaridad en un centro de derechos humanos como CADHAC?

 

Significa reconocernos como hermanos y hermanas que somos, con una dignidad que nadie debe vulnerar bajo ninguna circunstancia, por lo que el eje de todas nuestras actividades es proteger, promover y garantizar que la dignidad de todos y todas sea respetada, sin importar cualquier diferencia que pueda haber entre nosotros y nosotras, ya sea por nacionalidad, religión, ideología, nivel socioeconómico, sexo, edad o cualquier otra. La dignidad que tenemos como personas es el valor más grande, en el que, con toda claridad, podemos ver todos los dichos y hechos en los Evangelios que nos hablan de Jesús.

– ¿Fue solidario el maestro que pasó del lado del forastero que había sido agredido en su camino, por llegar a tiempo a sus rituales?

– ¿Fueron solidarios los cuidadores de la Ley, al cuestionar al Señor Jesús que curaba en sábado?

– ¿Fueron solidarios quienes buscaban apedrear a la mujer porque había roto la ley?

Si nos centramos en los hechos y dichos del Señor Jesús, siempre estuvo atento y a favor de la gente que sufría, sobre todo cuando estaban cargados por una Ley, que llevaba a rituales muy lejos del verdadero amor. Jesús dejó bien claro que lo importante somos las personas, que el amor al hermano o hermana, está antes de cualquier perjuicio que podamos tener. Jesús nos señala el camino de la solidaridad, que es el camino de reconocernos necesitados unos de otros, el sabernos amados de Dios y sabernos parte de su Plan.

 

Repetidas veces Jesús nos mostró que quiere un mundo donde vivamos en la alegría y abundancia. Quiere un mundo donde todos y todas con nuestras diferencias asumamos un lugar importante. No quiere el sufrimiento. Somos parte de la construcción del Reinado de Dios en medio de la violencia que en los últimos 10 años ha venido aniquilando, despareciendo, torturando, secuestrando y encarcelando a la gente injustamente. Nos hemos dejado llevar por la lógica del miedo, del dinero, del poder, que es muy lejana a la lógica de Jesús que se basa en el AMOR. No ese amor dulzón, sino aquel que nos hace ponernos al lado que quienes más sufren, rompiendo nuestros miedos e indiferencias y lejos de juzgar si es bueno o malo, reconocerle como hermano y hermana que atraviesan una necesidad y buscar la manera de hacer menos pesada su carga.

 

Desde hace 10 años hemos acompañado a familiares que buscan a sus seres amados desaparecidos, que les fueron arrebatados por la violencia y mantienen la esperanza de saber qué les pasó. Así, en 2009 abrimos nuestras puertas a las primeras familias que necesitaban ser escuchadas y buscaban ayuda para denunciar y buscar e investigar. Sin saber bien lo que esto significaba, abrimos las puertas de nuestro corazón y de Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos (CADHAC)

 

Mamás, papás, hijos, hijas, hermanas, abuelas, niños y niñas que tienen algún familiar desaparecido han conformado AMORES, que significa Agrupación de Mujeres Organizadas por los Ejecutados, Secuestrados y Desparecidos de N.L. El amor por sus familias, les ha llevado a romper el miedo, corruptelas y venganzas y se han ido poniendo en la lógica de Dios. En su vida diaria siguen con ese dolor intenso, pero buscan verdad y justicia, siempre están disponibles ante el sufrimiento de sus mismas compañeras. Un ejemplo de esto, es que ayer murió la Sra. Nora Erika Villalobos García de 30 años de edad, que buscaba a su esposo desaparecido desde 2017, Nora dejó a 2 niños en la orfandad, AMORES al enterarse de esto, está buscando la manera de protegerles y no dejarles solos. Ayer también murió Jorge Alberto García Nuncio de 35 años de edad, hijo de la Sra. Graciela Nuncio, también integrante de AMORES; ante esto, dejamos nuestras comodidades y nos movimos para apoyarles de acuerdo a nuestras posibilidades para aligerar su carga, sobre todo en momentos tan complejos como estos.

 

Nosotras, desde CADHAC, estamos a su lado, fortaleciéndoles y abriendo caminitos ante autoridades, donde hoy por hoy, las municipales se han comprometido con estas familias a través de Ventanillas de Atención a Víctimas, esta es una muestra clara de solidaridad, porque todos podemos aportar algo para solucionar el problema.

 

Mirar cómo vivió el Señor Jesús y tener presentes sus palabras, nos conducen irremediablemente a la vida en solidaridad y apertura, como hermanos y hermanas que somos. Si nos creernos los buenos de la película y con autoridad para juzgar a quién ayudar y quién no merece nuestra ayuda, no estamos respondiendo al ejemplo de Jesús.

Debemos tener presente que no somos jueces, somos hermanos y hermanas de esta gran familia humana. Sigamos las enseñanzas de compasión y solidaridad del Señor Jesús, dejémonos guiar por él. Dejemos el miedo y prejuicios a un lado. Dejémonos inmiscuir en su dinámica de amor, cada uno y una de nosotros, desde lo pequeño, mediano o grande que seamos.

Por: Hna. Consuelo Morales.
Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos A.C.


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