EVANGELIZACIÓN DIGITAL EN TIEMPOS DE COVID-19

Dar testimonio de la verdad es transmitir la fe en palabras y obras. Así que, sin importar cuál sea nuestra realidad, tenemos que manifestar con nuestra vida a Cristo con la fuerza del Espíritu Santo que hemos recibido por el Bautismo.

 

Nuevas formas de llevar la palabra

La pandemia por el COVID-19 nos ha orillado a la evangelización digital, puesto que las redes sociales se han convertido, casi exclusivamente, en nuestro medio para socializar. Por lo tanto, aun siendo la misma Iglesia, hemos mudado nuestras comunidades a un templo virtual y cada uno ha abierto las puertas de su casa para que Dios entre en cada una de ellas. Como Iglesia hemos encontrado nuevas formas de abrazarnos aún en la distancia. Dios nos invita modernizarnos y vivir la fe sin avergonzarnos de ella.

 

 Dios nos llama a profesar su palabra sin avergonzarnos

Dios debe manifestarse en toda la vida del cristiano, no solamente en su práctica religiosa en el templo. Por eso habríamos de verlo en el diario actuar, en sus palabras y hasta en las redes sociales. Aunque no todos tenemos un ministerio de evangelización digital, todos los cristianos, como testigos del Evangelio, estamos llamados a dar testimonio de fe sin ambigüedad en todo momento y lugar (físico o virtual).

 

Saliendo de nuestra zona de confort

Sacerdotes, diáconos, monjas, ministros de la eucaristía, catequistas, ministerios de música (como es mi caso) hemos tenido que adaptarnos a una nueva manera de cumplir la misión que Dios nos confió. Esto me ha traído personalmente sentimientos encontrados, puesto que desde hace tiempo me dedico a la evangelización digital y me había encontrado con rechazo por parte de personas que pensaban que las redes sociales eran para buscar reconocimiento y ahora todos hemos tenido que mudarnos a esta modalidad, mostrándonos que es solo otro medio para llegar a más corazones. Por otro lado, he tenido mis propias luchas con los aspectos técnicos de las transmisiones, con la falta de recursos económicos, pero la más grande lucha es la falta de los sacramentos y el abrazo de las comunidades donde ministraba. Sé que muchos servidores de Dios la han pasado igual que yo en cuanto a extrañar el calor de familia que se siente al estar con la Iglesia de Dios. Ha sido una experiencia agridulce, pero confío en que Dios todo lo aprovecha para santificarnos.

 

La oración: fuente de gracia para misionar

“Asimismo el Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, pues nosotros no sabemos orar como es debido, y es el mismo Espíritu el que intercede por nosotros con gemidos que no se pueden expresar.” (Romanos 8, 26) Aunque Dios conoce bien las necesidades que tenemos antes de que nosotros nos dirijamos a él, es bueno y conveniente para nosotros, servidores de Dios, estar en constante oración para recibir la gracia que necesitamos del Espíritu Santo, quien es el auxilio para vivir en libertad y comunión con Dios, para poder vivir conforme a su voluntad y llevar su palabra a todos los que la necesiten.

 

Misericordia, Dios nos amó primero

Si bien nosotros somos el medio, Jesús es el motivo y el fin de nuestra evangelización. Gracias a que Dios nos amó, nos llamó y nos dio su Espíritu es que nosotros podemos ser ministros de la buena nueva. Dios mismo es quien ha querido hacernos parte de su maravilloso plan para construir su Reino en la tierra. La iniciativa ha sido de él y él mismo es quien alimenta nuestras fuerzas para misionar. Si tomamos en cuenta que todo viene de Él y va hacia él para glorificarlo, podemos vivir la alegría y misericordia en medio de una tarea tan desafiante. Aunque él nos pide mucho, nos lo da todo.

 

Por Cindy Esparza.
@cindyesparzag

 


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