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EUCARISTÍA Y FRATERNIDAD UNA MOTIVACIÓN Y PERSPECTIVO

Tenemos que comenzar diciendo que, la fraternidad cristiana se fundamenta en la paternidad común de Dios, somos hermanos porque tenemos un Padre. Ésta paternidad común de Dios es una paternidad mediada por el Hijo, que incluye la unidad fraterna en ese mismo Hijo, así la fraternidad cristiana se vive sólo en la unión con Cristo. La paternidad de Dios confiere a la fraternidad cristiana su verdadera solidez. Cristo es el Hijo por el cual nosotros somos hijos, y por tanto, hermanos entre nosotros. La encarnación, que hace muy poco meditamos,  nos da acceso a la paternidad de Dios (cf. Gal 4, 6; Rom 8, 15s). La fraternidad de los cristianos tiene su fundamento dogmático en la incorporación a Cristo, en la peculiaridad del único hombre nuevo. 

 

         El acto donde primero se realiza esta incorporación es el bautismo. La realización permanente de nuestra unidad corporal con el Señor y entre nosotros, su nueva fundamentación, es la celebración  eucarística. La oferta de la eucaristía es la íntima unión con Cristo. Por eso la eucaristía nos mueve a la fraternidad, pues al unirnos al Hijo nos hermanamos entre nosotros y somos adoptados por el Padre. Aquí se fundamenta el hecho de la grandeza de la asamblea cristiana. La realidad de la fraternidad cristiana es captada mediante la fe y apropiada a través de los sacramentos. 

 

         ¿Cómo vivir la fraternidad? La fraternidad puede y debe realizarse en primer lugar en la comunidad local y concreta, en la parroquia de la que se forma parte. Pues es imposible vivir en fraternidad con alguien a quien no se conoce. Así, Iglesia, comunidad local y reunión de culto pasan a ser conceptos iguales, son lugares, momentos, espacios donde se debe vivir esta fraternidad.

 

         Si Iglesia y fraternidad son sinónimos, y si la Iglesia, que alcanza su sentido pleno en la celebración del culto, es esencialmente una comunidad fraterna, entonces la eucaristía ha de celebrarse también concretamente como culto fraterno. La eucaristía ha de volver a ser de manera visible un sacramento de la fraternidad.[1]

 

[1] ALDAZÁBAL, J., La eucaristía, Biblioteca litúrgica 12, Barcelona 1999.

PIÉ-NINOT, S., Eclesiología, Salamanca 2006.

RATZINGER, J., La fraternidad de los cristianos, Salamanca 2015.

HOPING, H., Il mio corpo dato per voi, Biblioteca di teología contemporánea 173, Brescia 2015.

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