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ES CRISTO REY QUIEN NOS LLEVA A MIRAR SIEMPRE A NUESTRA SANTÍSIMA MADRE DE GUADALUPE

Miles de fieles, desde niños hasta adultos mayores, en compañía de algunos seminaristas, diáconos, sacerdotes y Obispos de la Arquidiócesis de Monterrey se congregaron con mucha alegría y esperanza el pasado 11 y 12 de agosto, para visitar y llevar a cabo la tradicional Peregrinación Anual a la Basílica de Guadalupe en CDMX  y al Santuario de Cristo Rey en Silao, Gto.

El primer punto de encuentro se dio en el Santuario de Cristo Rey, en Silao, donde el Arzobispo de Monterrey acompañado de sus hermanos obispos y sacerdotes, presidió una santa misa al mediodía del jueves 11 de agosto, en dónde agradeció a quienes hayan acudido a este “corazón geográfico espiritual de México”, y compartió:

“Qué bueno que podemos hacer estas dos peregrinaciones ambas emblemáticas, esa unión tan Grande como el misterio de la Encarnación entre Cristo y la Virgen María; siempre Cristo nos lleva a mirar a su mamá”.

“Este Santuario se construyó por amor a México, nunca quiso ser simplemente un signo de protesta por la persecución, no, quiso ser un símbolo, símbolo de amor a la patria, los mártires todos amaron a Cristo Rey y a la Virgen María y a la patria y así nosotros también estamos aquí porque queremos mucho a nuestro México” señaló Don Rogelio durante su homilía.

El jueves 12, como desde hace 120 años que la Iglesia de Monterrey visita la Casita Sagrada, se reunieron en la Glorieta de Peralvillo en CDMX todos los fieles que, guiados por los más de 20 grupos de Matlachines, danzaron y peregrinaron hasta llegar a la Basílica de Guadalupe.

Asimismo, ya en el majestuoso templo y bajo los pies de nuestra Santísima Virgen Morena del Tepeyac, Mons. Rogelio Cabrera López presidió la Santa Eucaristía, en la cual agradeció el esfuerzo de todos los que acudieron, y unidos a ellos, mencionó el objetivo de esta visita: “para decirle a la Virgen María lo mucho que la queremos y también lo mucho que la necesitamos”, pidiendo por la paz y la sequía de Nuevo León y de México y agregó:

 “Solo el que ama mantiene su divinidad respeta la dignidad ajena por el que recibe el amor materno como nosotros lo recibimos de Santa María de Guadalupe tenemos la capacidad de vivir como hermanas y como hermanos; esta es la Casita de México, aquí palpita el corazón de nuestro país. Monterrey se siente unido a todo México, queremos decirle a María que queremos a todos y a todas las mexicanas y a todos aquellos que cruzan por nuestra patria, que ella haga de nuestro corazón un corazón grande”.

¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe! 

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