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EL FANTÁSTICO VAR 

El equipo de Egipto anotó su segundo gol en el partido contra Argentina en el minuto 58 del Mundial 2026. El árbitro francés fue a revisar el VAR, y lo regresó no uno sino varios instantes hasta dar con una falta cometida en el otro lado de la cancha, con lo que el gol quedó anulado. Argentina remontó el marcador y cambió la historia.

Increíblemente el VAR siguió retrocediendo y llegó al 29 de junio del 2014, al juego de octavos de final del Mundial de Brasil, entre México y Holanda, e hizo ver que en realidad no hubo falta de Rafa Márquez, con lo que la famosa frase: “No fue penal” fue ratificada. Y ahora se espera la repetición del partido.

El VAR siguió remontándose y llegó al partido efectuado el 5 de julio de 1994, durante los octavos de final de la Copa del Mundo de Estados Unidos, cuando la Selección Mexicana se enfrentó a Bulgaria. El director técnico Miguel Mejía Barón, no metió a Hugo Sánchez a la cancha, y se vio que por esta acción, México quedó eliminado en la tanda de penales.

El VAR que no respeta a nadie, se inmiscuyó en mi vida, retrocediendo a enero de 1989, cuando a mis 22 imberbes años, compré un carro deportivo, usado y reparado, y me hizo ver claramente, que metí la pata, al no hacerle caso a mi papá, de que no lo comprara.

El VAR se remontó también al miércoles 13 de mayo de 1981, a la Plaza de San Pedro en Roma, y visualizó la multitudinaria Audiencia General del querido y santo Papa Juan Pablo II, cuando ocurrió el atentado, pero lamentablemente no se pudo anular nada.

El VAR retrocedió unas décadas más, al año 1907 cuando el joven Adolfo Hitler de 18 años no fue admitido a la Escuela de Bellas Artes de Viena anhelando ser pintor, con lo que pudo haberse librado la II Guerra Mundial y la carrera armamentista nuclear.

El VAR retrocedió aún más tiempo y llegó al año de 1520, y vio claramente cómo Hernán Cortés pudo haber sido derrotado en aquella noche triste por el Imperio Azteca, pero rearmado en Tlaxcala, los venció en Tenochtitlan, y ya no hubo oportunidad de un tercer partido.

Finalmente el VAR retrocedió todo lo que pudo hasta llegar a la era glacial, y descubrió ¡el eslabón perdido!, tan afanosamente buscado por antropólogos y científicos.

Lo cierto es que, el VAR, quizá podrá traer cosas buenas al deporte, sin embargo, quita la percepción humana del arbitrio, su grado de error, su limitación personal, su imperfección natural, con lo que también le quita realismo y belleza, no sólo al fútbol, sino a la vida.

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