Vive

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Sandra Melissa García Palacios, originaria de la Ciudad de México, historiadora de profesión, mamá, esposa y gran colaboradora del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey desde hace tres años y medio. Participa en la elaboración de índices, revisa actas y ayuda a usuarios que llegan en búsqueda de documentos históricos, entre muchas otras funciones, incluyendo cuestiones administrativas. 

Melissa en conjunto de la Hna. Cecilia, la Señora Susana y bajo el liderazgo del Lic. Pbro. José Raúl Mena Seifert son quienes conforman el departamento del Archivo Histórico. 

Conozcamos como Melissa, quien siempre ha estado inmersa en la Historia Eclesial ya que anteriormente había trabajado en el Archivo Histórico Conciliar de México, y en el Archivo de la Basílica de Guadalupe, así como en un proyecto de investigación por la UNAM, que se llamó Poblando el Septentrión, nos cuenta su experiencia al colaborar para la Arquidiócesis de Monterrey.

1.- ¿Cómo fue tu llegada a colaborar al Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey?

Cuando llegué no encontré la oportunidad de trabajar como historiadora fácilmente ya que aquí la historia es muy complicada, así que laboré en otra empresa. Fue entonces que un ex compañero, desde la Ciudad de México, hizo una recomendación mía por correo que le llegó al Padre Mena, y después de algunas entrevistas, me abrió las puertas del Archivo Histórico; el cual me pareció genial, ya que es enfrentarte a cosas nuevas, porque se busca un tipo de historia diferente.

2.- ¿Qué aprendizajes, profesionalmente hablando, has obtenido con tus actividades laborales?

El trato al público, conocer la historia de cada persona para ayudar a realizar sus búsquedas en los libros de sacramentos. Mejorar la paleografía esto quiere decir que aprendí otras abreviaturas y leer más fluido Documentos del siglo XVI y XVII.

El uso de tiempos, para que el funcionamiento de las actividades y los servicios que se dan en Archivo y dentro de nuestro inmueble así como nuestro personal para que siga fluyendo para mejorar nuestras actividades.

 

3.- ¿Puedes obtener un crecimiento espiritual en tu trabajo?

Sí, ya que se tiene contacto con las personas que nos visitan, siempre se intenta ayudar y brindarles el mejor servicio para que sus investigaciones lleguen a buen puerto, se convierten en nuestros prójimos más cercanos. Creo que un buen aprendizaje que me han dejado algunas personas con las que he trabajado, desde el bendecir los alimentos, que era algo que no hacía y que hoy me hace sentir contenta. 

 

4.- ¿Qué experiencia o que acontecimiento dentro de tu trabajo ha dejado huella en tu vida personal? 

Aquí vine a conocer la fascinación de todas esas personas que nos visitan por saber su pasado, para mí fue impresionante, porque ni siquiera yo me había puesto a pensar en mi pasado. Ellos me hicieron pensar en todo eso que vienes cargando atrás, toda tu familia; eso me abrió el pensamiento por conocer mis antepasados. Precisamente el año pasado tuvimos mucho trabajo de este tipo con aquellos que buscaban saber si eran candidatos de la nacionalidad española. 

 

5.- Con la llegada de la Pandemia ¿A qué retos te has tenido que enfrentar para llevar a cabo tus labores?

Principalmente la visita debe ser previamente registrada con cita ya que por ser un lugar reducido, se permite el acceso solo a dos personas. El equipo de trabajo llevamos a cabo el protocolo establecido, en el cual la Hermana Cecilia toma la temperatura y pide a los usuarios portar cubrebocas. Antes el contacto era un poco más cercano, y con esta situación debemos respetar la sana distancia, aunque en ocasiones se complica ya que al momento de leer los documentos, el cubrebocas no te permite hablar libremente.

Por Equipo Pastoral Siglo XXI

AvatarDebany Valdes31 octubre, 2020
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Estamos a unos días de celebrar el “Día de los Fieles Difuntos”, en el cual tradicionalmente acostumbramos visitar en los cementerios a nuestro amigos y familiares, que se adelantaron en el camino.

Es un momento muy importante porque en esta visita ponemos nuestro corazón, es la manifestación de nuestro deseo de cercanía y expresión de amor y que no los olvidamos.

Hoy en día a causa de la pandemia, por indicación de la secretaría de salud, en muchos lugares estará prohibido el ingreso a los panteones, lo cual nos privará de este importante momento de encuentro de esta manera.

Sin embargo, no será imposible que este encuentro de cercanía, y la manifestación de nuestro a amor a nuestros fieles difuntos. La mejor manera de encontrarnos con ellos es hoy y siempre a través de la Santa Misa.

En la Misa podemos pedir por ellos, pero no solo eso, recordemos que la Santa Misa trasciende el tiempo y el espacio, uniendo a los fieles que están en el cielo, en la tierra y en el purgatorio en una comunión santa.

Por lo tanto podemos decir que el mejor lugar para estar cercano a nuestros familiares y amigos difuntos es sin duda la Misa.

Aunque hay restricciones para participar de la Eucaristía, como es en nuestra Arquidiócesis de Monterrey un aforo del 20% de la capacidad de fieles, podemos también participar de ella a través de los medios digitales.

En nuestra Iglesia dé Monterrey, Mons. Rogelio Cabrera López, presidirá el próximo lunes, a la 10:00 am, la Santa Misa, desde un panteón de la localidad, para pedir por todos los fieles difuntos. Esta celebración será trasmitida a través de las redes sociales de la Arquidiócesis.

Vivamos este encuentro con nuestros amigos y familiares difuntos, en compañía de Jesús, fuente de vida, esperanza y de amor.

AvatarDebany Valdes3 octubre, 2020
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El periódico diocesano Pastoral Siglo XXI, tras 27 años de servicio, sigue actualizándose para ser un buen instrumento de evangelización y dar la mejor información para todos, enfocando esfuerzos para ser siempre la voz de la Iglesia en Monterrey.

Por ello, hemos buscado brindarte nuevo contenido en nuestras redes sociales, con breves notas y reportajes informativos sobre eventos que destacan en nuestra Iglesia, entre ellos, las ordenaciones sacerdotales y diaconales, fiestas patronales y visitas de nuestros Obispos a las comunidades parroquiales.

Así mismo, el Noticiero Pastoral, conducido por nuestra compañera Lois Peña, ha renovado su calidad e imagen para que puedas disfrutar mejor de las noticias semanales de la Iglesia de Monterrey; descúbrelo todos los miércoles a las 5:00 p.m. por nuestras cuentas de Facebook y YouTube.

Próximamente tendremos a disposición el Boletín Semanal Diocesano que contribuyen en la meditación, compromiso y vivencia de nuestra fe católica. Vendrán nuevos proyectos en los que se invitará a más laicos a participar en esta misión de comunicar la Buena Noticia.

El equipo Pastoral Siglo XXI está listo para servirte; ponte en contacto con nosotros si deseas que seamos parte de algún evento, proyecto diocesano o desees adquirir mensualmente nuestros ejemplares.

Aprovechamos para agradecer a nuestro Arzobispo Monseñor Rogelio Cabrera López por la confianza que ha puesta en un grupo de jóvenes laicos para llevar a cabo esta importante misión de comunicar el Evangelio a través del periódico diocesano.

Agradecemos tu preferencia, apoyo y oraciones; no olvides seguirnos en nuestras redes sociales.

Correo de contacto: pastoralsiglo21@iglesiademonterrey.com

AvatarDebany Valdes2 octubre, 2020
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Hugo Eduardo Lara Cruz es el neosacerdote más reciente de la Iglesia en Monterrey; el 30 de septiembre por manos de Mons. Rogelio Cabrera López será ingresado al orden del presbiterio, en su comunidad de origen, Santa Teresita del Niño Jesús, en Escobedo, N.L.

A días previos de este gran momento, el hasta entonces diácono Hugo, abre su corazón lleno de gozo y amor, sintiéndose indigno de recibir este don de Dios, pero orgulloso de ser llamado por Jesús para servirle en la extensión del reino de los cielos y trabajar en la salvación de las almas.

“Esto me llena de emoción y de gozo, también humanamente es un impacto, porque es una gran responsabilidad y una cosa tan inmensa que yo jamás me imaginé, que Dios me fuera a llamar al sacerdocio; pero al escuchar su voz dejé todo lo que estaba haciendo y sigo caminando detrás del Maestro” compartió Hugo, quien antes de ingresar al seminario, ejercía su carrera profesional de Químico Farmacéutico Biólogo interviniendo en el área de la salud, que ahora con el ministerio del sacerdocio seguirá aplicando por el bien del enfermo pero no solo de cuerpo, sino también del alma y espíritu haciendo que prevalezca la paz: “también es un llamado a servir, para purificar, para sanar enfermos como el mandato del Evangelio”.

El diácono Hugo no pensaría que el momento de su ordenación sacerdotal sería con cuidados y restricciones extremas, sin embargo, él considera que los tiempos perfectos y providenciales de Dios, siempre brindan luz en medio de las tinieblas: “La Pandemia me hizo el regalo de ordenarme en mi comunidad, un momento muy significativo por el contexto en el que vivimos”.

El día 01 de octubre, justo un día después de la ordenación sacerdotal de Hugo Eduardo, celebramos a Santa Teresita del Niño Jesús, doctora de la Iglesia, a quien el neosacerdote tiene gran admiración y cariño, no solo por ser la patrona de su comunidad de origen, sino también por tener gran pasión por el servicio a las personas y en ello se siente identificado: “Santa Teresita es universal, ella es patrona de las misiones a pesar de que vivió en contemplación a Dios todo su ministerio; la oración de ella, impregno de combustible a todos que se dedican en mantener el reino de los cielos”.

«En el corazón de la Iglesia, que es mi madre, yo seré el amor» dice Santa Teresita “y unido a Cristo lo logró” confirma el diácono Hugo, quien con esa frase identifica el sacerdocio. Teresa de Lisieux complemento muy bien la dupla de contemplación y acción que provocó trascendencia en el amor, de manera universal, en tiempo y espacio.

“Para mí el ser sacerdote es ser el fuego del amor de Dios, que arde en medio de la comunidad dándole calidez a las personas y a la misma sociedad iluminándola” dice el más reciente presbítero de la Iglesia en Monterrey, así mismo, Hugo Eduardo comparte uno de los anhelos más esperados que brindará con el servicio ante su respuesta de amor: “Confesar y perdonar los pecados en el nombre de Dios; restablecer en las personas la comunión de los santos y otorgarles la gracia santificante de Jesús”.

El diácono Hugo, muy contento e impactado por la gran misericordia del Padre para con él, brinda un mensaje para quienes deseen entregar su vida al servicio de Dios:

“Sé muy intrépido, sé muy valiente, porque a veces Dios pide lanzarse al vacío, que es un vacío seguro, pero implica ese acto de nuestra voluntad de decir, va, me la juego con Cristo y puedo encontrar la muerte, pero no importa porque es con el amado”.

AvatarDebany Valdes2 septiembre, 2020
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Comparto este editorial, subscribiendo uno de los sueños del Arzobispo de Monterrey que ha manifestado en el número 22 de su reciente Octava Carta Pastoral:

 

“Sueño con una Iglesia diocesana que acepta caminar y sentarse a la mesa con todos, no solo en medio de esta pandemia, sino en los retos y desafíos de cada día y de otras circunstancias extraordinarias. Una Iglesia que no excluye a nadie, ya sea por su atracción afectiva, su raza o su conducta moral, sino que incluye a cualquier persona, en especial a quienes pasan alguna necesidad o viven en las periferias geográficas o existenciales. Una Iglesia que se convierta en un lugar abierto a los heridos, lastimados, descartados y desechados…”

 

Al leer este texto, me ponía a pensar cuales son algunas de las razones que nos impiden vivir esta invitación, que no solo nos hace nuestro Arzobispo, sino el mismo Jesús en su Evangelio. Comparto cuatro sencillos puntos que considero nos alejan del sueño de nuestro pastor.

 

1.- No poner a Cristo como el Centro.

El Centro de la fe es Cristo y cuando no lo vivimos de esta manera, quien muchas veces se vuelve el centro, es nuestro criterio. Recuerdo con gran cariño unas palabras de un sacerdote, director espiritual, que constantemente nos decía: “quítate del centro”, esas palabras eran una invitación a dejar que Jesús reinara en nuestra mente y nuestro corazón y que nuestros criterios y nuestros afectos fueran los del Evangelio. Una persona que pone como centro a Jesús deja de ver las diferencias y ve lo que nos une, es capaz de ver más allá de lo superficial y no se deja guiar por apariencias.

 

2.- No tener paz en el interior.

El alcance de la paz interior ha ocupado a lo largo de los siglos a todos los que buscan a Dios con sincero corazón. Solo en Él encontramos nuestra paz, Dante Alighieri resumirá este pensamiento en su célebre verso: “En su voluntad está nuestra paz”. Pero también, encontramos la paz interior cuando sanamos nuestras heridas, cuando llevamos un proceso y perdonamos de corazón. El no sanar, el no perdonar, nos nubla la vista, nos hace ver a medias y dirigir la mirada a lo que nos molesta y nos causa dolor.

 

3.- Dejarnos llevar por el éxito humano.

Los estándares del éxito sociales nos invitan a ser el número uno, los más populares, los más exitosos, los que más alcance tienen en sus proyectos o redes sociales, y un peligro muy grande es llevar estos criterios a nuestra pastoral, perdiendo de vista que lo más importante siempre es Dios en nuestros hermanos, especialmente el que más sufre y más adversidades tiene en su vida. El éxito humano tiene un impulso que es la vanagloria, la cual es capaz de convertir el más grande acto de caridad un acto de orgullo y vanidad.

 

4.- Falta de humildad.

La virtud de la humildad es una batalla de toda la vida, si nos descuidamos un momento, la soberbia se apodera de nuestra manera de vivir. Sin humildad pensaremos que nuestras ideas siempre son las mejores, que nuestro pensamiento se debe de imponer y que nuestras actividades son las mejores. La humildad ayuda a valorar y respetar la historia y los procesos de cada persona, nos acerca con aquel que no piensa igual que nosotros, nos ayuda a reconocer que a pesar de nuestras diferencias todos necesitamos de todos.

 

Que Dios despierte en nuestro corazón, el deseo de ser una iglesia cercana y misericordiosa.

AvatarDebany Valdes2 septiembre, 2020
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El 24 de julio el Pbro. Jorge Alberto Rodríguez Urbina a sus 34 años de edad, fue ordenado sacerdote por manos de Mons. Rogelio Cabrera López, en la comunidad parroquial de la Santa Cruz en Monterrey.

 

El Padre Jorge es el último de los 4 diáconos transitorios, de su generación, en ser ordenado en tiempos de pandemia; una situación tan distinta, pero a la vez tan especial y llena de esperanza, pues en medio de angustia y preocupación un rayito de luz podíamos ver al tener a un nuevo Pastor para nuestra Iglesia.

“Dios me llamó al camino de él por medio de mis amigos” hasta los 19 años el Pbro. Jorge recibió su llamado a la vida cristiana principalmente, tras mucho tiempo de haber dejado de cuidar y formar su fe. Fue entonces que conoció el amor de Dios por medio de sus amigos y del grupo juvenil, en la misma comunidad que años después se convirtió en el recinto de su ordenación sacerdotal.

En algunas ocasiones hemos visto o escuchado que el testimonio arrastra, y en este caso, no fue la excepción. El Pbro. Roberto Ibarra y el Pbro. Gerardo Basaldúa con su cercanía a la gente y con la alegría que ambos demostraban a su comunidad fueron quienes sembraron la inquietud por el sacerdocio en la vida de Jorge, quien no tenía ni la más remota idea de qué tenía Dios preparado para él.

La Familia siempre tendrá un valor importante en cualquier historia y es que el Padre Jorge tuvo la bendición de ser quien acercara a sus padres, a sus hermanos y a sus sobrinos a esta vida de fe; ninguno de ellos imaginaba que aquel joven trabajador y apasionado por los deportes sería elegido por Dios para el ministerio sacerdotal.

Jorge declaró cuál era su sentir antes de su ordenación en una entrevista para el Canal Digital Arquidiocesano y dijo “Es un agradecimiento a Dios porque siento que él no se ha equivocado de que me haya elegido, y pues obviamente esta elección que él ha tenido, pues me llamó no solamente para decir que soy sacerdote, sino también para decirle al pueblo que Dios nos ama y que podemos estar cerca de él”.

 

Se llegó el día más importante después de 10 años de preparación, el ahora Padre Jorge se encontraba muy nervioso, pero listo y contento para ser ingresado al orden del presbiterado de la Arquidiócesis de Monterrey.

 

Aun cuando el momento no era el “mejor” por cuestiones de la pandemia, El Padre Jorge consideraba que este no dejaba de ser un tiempo de Dios, “Un tiempo en el que Dios me ha mostrado su misericordia y que en esa misericordia que ha tenido para conmigo, es también una invitación que me hace para que yo pueda dar la misericordia al pueblo de Dios”.

 

Mons. Rogelio, Arzobispo de Monterrey, durante la celebración brindó un mensaje para iluminar el ministerio del sacerdocio, que Jorge estaría por recibir, repitiendo las palabras providentes de Dios en el libro de Jeremías: “Les daré Pastores según mi corazón” y le invitó a tener siempre un corazón tierno, manso y humilde como un buen sacerdote que no pide tratos privilegiados, sino que siempre está pendiente del pueblo que lo necesita.

Al finalizar la misa, en donde estuvieron presentes su familia, algunos sacerdotes y un grupo reducido de amigos, se encomendó al neosacerdote Pbro. Jorge Alberto como vicario de la Parroquia Sagrada Familia en Guadalupe N.L.

 

AvatarDebany Valdes6 agosto, 2020
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Hace algunas semanas, al inicio de la pandemia por covid-19 en México, tuve la oportunidad de realizar un pequeño ejercicio, como parte de una materia del doctorado que trata sobre métodos cuantitativos en la investigación social; aunque era un ejercicio, las respuestas fueron suficientes para su validez, por lo que lo más relevante de los resultados pueden compartirse para ofrecer una idea, sea de futuras investigaciones o incluso sobre nuestras prácticas pastorales en los medios de comunicación en este tiempo; el estudio fue titulado “Percepción de los laicos sobre la respuesta pastoral de la Iglesia de Monterrey en los medios de comunicación, durante la pandemia por covid-19”, aquí les comparto algunas conclusiones a quienes participan de este ámbito o están interesados en él.

Los primeros matices que hay que poner es que se trata de percepciones, es decir un conocimiento subjetivo y parcial que se da de un tema concreto: puedo tener la percepción de que eres enojón, sin que lo seas; es lo que percibo, no necesariamente lo que es; estos estudios de percepciones en los medios de comunicación estudian la diferencia entre lo que yo creo que llega al otro en cuanto emisor y lo que el otro recibe/percibe, nos ayudan en perspectiva de futuro, sea para llegar a más, para llegar mejor o para que llegue el mesaje que queremos y no otro. Aún así no se puede decir que no sean datos importantes, pues si bien no es la realidad en sí, es la realidad de la percepción, es lo que llega al otro, lo que mueve al otro, además que las percepciones forman opiniones y generan comportamientos; un ejemplo claro lo vivimos recientemente cuando un joven de la comunidad LGBTQ transmitió en LIVE su llegada a la curia arquidiocesana; a causa de dicha transmisión algunos “perciben” una no disponibilidad a escuchar, un rechazo e incluso un maltrato de parte de la institución; idea que pueden conservar (con razón quizá) a pesar de la postura institucional de la arquidiócesis de escucha, de pastoral misericordiosa, de comprensión, al mismo tiempo que de posteriores diálogos y acuerdos. Las percepciones son muy importantes.

La inquietud fundamental de esta investigación era corroborar la hipótesis de que, en la percepción de los laicos, la presencia de la iglesia durante la pandemia se limitó a la pastoral litúrgica en los medios de comunicación, descuidando las otras pastorales que son también esenciales en su misión evangelizadora. Los datos fueron compilados entre el 30 de Abril y el 05 de Mayo, digitalmente por medio de Survey Monkey; con un muestreo probabilistico aleatorio simple, método elegido por las circunstancias que me permitián la distancia y el contexto de la pandemia; en total se obtuvieron 2661 respuestas de católicos del territorio diocesano, con un margen de error de 2,5% y un nivel de confianza de 99%. Los datos se analizaron con SPSS.

Entre las conclusiones más significativas, podemos decir que en general la Iglesia de Monterrey tiene una gran y rica presencia en los medios digitales, aunque confirmamos que, según la percepción de los laicos, los contenidos están concentrados en la dimensión litúrgica (sobretodo misas y oraciones devocionales). Aunque se percibe que la presencia de la Iglesia no se limita exclusivamente a lo litúrgico, de hecho en lo social y testimonial la presencia de la Iglesia es evaluada como mínima.

Entre otras muchas pequeñas conclusiones generales importantes, resalto las siguientes: los protagonistas de las transmisiones digitales eclesiales son casi siempre los clérigos, dejando fuera o muy poco presentes a las religiosas y l@s laic@s mism@s, cosa que automáticamente deja fuera a las mujeres de las comunicaciones oficiales; Facebook es la red social donde encuentran más frecuentemente los contenidos de la Iglesia y Twitter aquella donde menos la ven presente; las parroquias se han hecho mucho más presentes en las redes sociales durante la pandemia que antes de ella; en general los laicos están muy satisfechos de la presencia de la Iglesia durante la pandemia en los medios de comunicación.

De este breve ejercicio se puede aconsejar a quienes trabajan en los medios de comunicación de la Arquidiócesis de Monterrey que se esfuercen en hacer más visible su propia presencia en los ámbitos de la formación/catequesis, el apostolado social y los testimonios personales, manteniendo un equilibrio con la gran presencia que ya tiene en contenidos litúrgicos y devocionales; enriquecer la calidad de las trasmisiones via Facebook focalizada en los adultos, pues es por medio de esta red social, donde ellos buscan más sus contenidos; en cambio focalizar los contenidos de Instagram en los jóvenes, donde ellos buscan estos contenidos; fortelecer en general su presencia en Twitter; enfatizar y promover la presencia de la mujeres, los laicos, los diáconos y las religiosas en sus transmisiones oficiales, según los muchos ámbitos donde ellos y ellas se mueven; promover la diversificación y dar oficialidad con el uso del logotipo arquidiocesano a las diversas plataformas, protagonistas y canales que ya existen en vez de centralizar en un solo canal o reducido a las plataformas conocidas como oficiales; fortalecer y promover el contenido y la formación de los muchos protagonistas que, individualmente o con una cierta organización comunitaria se esfuerzan por promover la fe y la evangelización; continuar haciédonse presente en los diversos medios de comunicación.

Indirectamente este mismo ejercicio académico obtuvo datos del rápido aumento de desempleo en las primeras semanas de la pandemia en nuestra ciudad. Otros datos los puedo compartir personalmente a quienes estén interesados. Agradezco a los maestros de la Universidad Gregoriana que supervisaron estas conclusiones y a mis compañeros de equipo que se interesaron en nuestra arquidiócesis: Concilie Nduwimana (Burundi), Charis H. Casas Olivos (Colombia), Bruno Hermes (Brasil).

En este estudio no se han analizado los contenidos en sí mismos sino sólo enmarcados en el área pastoral a la que pertencen, pero se valen dos preguntas: si los medios de comunicación y redes de la Iglesia buscan sólo visibilizar la institución, a veces lejanos a los temas importantes de la sociedad y si en torno a la pandemia estamos cambiando sólo los canales de comunicación sin transformación profunda, ofreciendo “lo mismo” (las mismas actividades, litúrgicas o no, pero ahora por medios digitales; la misma pastoral antigua pero, canales nuevos) o si de verdad estamos abiertos a la transformación pastoral, a la conversión, al discernimiento, a los nuevos lenguajes, a caminar con los tiempos y poco a poco transformar nuestra pastoral en una pastoral urbana contextual; es decir, si acaso una nueva normalidad pastoral, más encarnada y sinodal, no es una llamada urgente y necesaria también para nosotros que guiamos la pastoral de la Iglesia; en todo caso sí me parece una llamada urgente a poner más teología a la pastoral y más pastoral a la reflexión teológica. La pandemia es también una oportunidad para todos, incluídos la Iglesia y su evangelización.

Padre Rodolfo García
Capellán Basilica del Roble/Sociología urbana

AvatarDebany Valdes6 agosto, 2020
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Daniel Morales Rodríguez fue ordenado sacerdote para siempre el pasado 07 de julio por manos de Mons. Rogelio Cabrera López, desde la comunidad parroquial Nuestro Señor de los Trabajos, en San Nicolás de los Garza.

Se podría pensar que los sacerdotes desde que son pequeños saben que están llamados al servicio de Dios, el ahora Pbro. Daniel Morales en una entrevista previa a su ordenación sacerdotal, platicó sobre su proceso vocacional y cómo fue que el Señor lo llamó aun cuando él consideraba que su vocación ya estaba definida; Joven de 23 años, Contador Público, con un trabajo estable y un gusto apasionado por los deportes.

El Padre Dani comenzó un proyecto de labor social por su propia cuenta, llevando ayuda a comunidades con carencias, esto después de ya haber sido tocado por el Señor en un encuentro. Desde su servicio nacieron las ganas de llevar a Cristo a todo lugar y en un momento de oración se puso a disposición de Dios: “Señor yo voy a donde tú quieras, yo quiero hacer tu voluntad, en qué te puedo servir”.

Un buen amigo de Daniel le invita a platicar con un sacerdote, el cual lo lleva en un proceso de discernimiento por 3 años, e impulsa a vivir el proceso vocacional. Para los 27 años Daniel es admitido en el Seminario Arquidiocesano de Monterrey.

Su formación sacerdotal, acompañada por su familia, amigos y hermanos seminaristas y sacerdotes que hicieron de su caminar una aventura y un conocimiento en la fe continuo.

La celebración más esperada después de 10 años de preparación había llegado, en circunstancias que nadie esperaba. El Covid-19 sigue causando que la población deba mantenerse en casa y muchas otras crisis y restricciones, sin embargo en el recinto donde  el diácono Daniel sería ordenado sacerdote la presencia de Dios era evidente, y con la afluencia permitida y los cientos de espectadores que siguieron la transmisión en vivo, el momento fue tan especial.

Mons. Rogelio, durante la homilía,  brindó un mensaje de ánimo sobre la misión sacerdotal y dijo “A nosotros nos toca, caminar, acercarnos, mirar, comprender, sentir y actuar” siendo semejantes a Jesús; señalando especialmente que los sacerdotes están llamados a consolar y a estar cerca de la comunidad. También compartió sobre los tres sacramentos que Daniel, en su sacerdocio, deberá llevar adelante y que la Iglesia le encomienda: la reconciliación, la unción de los enfermos y la Eucaristía.

Durante la celebración los papás del Pbro. Daniel, el Sr. Aurelio Morales y la Sra. Virginia Rodríguez fueron reconocidos, imponiéndoles la cruz como tradicionalmente se hace con quienes cuidan la vocación de su hijo, en agradecimiento por el bien que hacen en ellos.

El Arzobispo de Monterrey destinó al neosacerdote a la Comunidad Nuestro Señor de los Trabajos, como sacerdote adscrito, misma a la que pertenece y que es especial en su crecimiento de Fe.

“Me he sentido acogido por el amor de Dios, de ir, salir al encuentro del enfermo, poder darme y entregarme a los demás. Eso es lo que este tiempo de pandemia y esta ordenación sacerdotal, me inspiran a ser en el ministerio” dio como testimonio el Pbro. Daniel Morales, quien agradeció a su familia por el amor que le brindan; a sus amigos y seres queridos por el cariño y estar presentes. “Solo quiero hacer la voluntad de Dios y agradarle a Dios” así concluyó su primer mensaje como sacerdote el Padre Dani.

Por Debany Marcela Valdés

Pastoral Siglo XXI

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El Pasado 13 de junio se llevó a cabo la ordenación sacerdotal del Pbro. Edgar Alonso Del Río Reyna, por manos de Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de la Arquidiócesis de Monterrey. La Parroquia Nuestra Señora de San Juan de los Lagos en San Nicolás de los Garza fue el recinto elegido para esta bella celebración, la cual se vivió a puerta cerrada por cuestiones de contingencia.

 

El Pbro. Edgar del Río egresado del Seminario Arquidiocesano de Monterrey, fue admitido al Orden Presbiterado en el templo de la comunidad en donde descubrió su vocación; misma en la que estuvieron presentes sus padres, familiares, amigos más cercanos y algunos sacerdotes.

 

Mons. Rogelio brindó en su homilía un mensaje de ánimo para el Padre Edgar y todos los que presenciaron de manera virtual dicha ceremonia, pese a las adversidades causadas por la pandemia esta fiesta para la Iglesia Universal, no se rebajó en lo absoluto a tener la presencia de Dios y de su amor, por el contrario, se encontraba totalmente potenciada.

 

También Don Rogelio, compartió algunos consejos sacerdotales durante la homilía: “Cuidar siempre la predicación, acompañada con la oración, la convicción y la congruencia” así como hacía San Antonio de Padua, a quien ese día la Iglesia Universal celebraba su santo. Tomando como referencia el Evangelio y las lecturas anteriormente leídas dijo: “Que los sacerdotes proclamemos la verdad, amemos la verdad y sirvamos a la verdad”. Recordó que la vocación como tradición implica ser compartida “es ir detrás de otro, seguirlo, la vocación es misión, es servicio”.

 

Exhortó a la comunidad a pedir por los sacerdotes, en especial por el sacerdocio de Edgar, con quien se alegra de compartir espíritu, para que por bendición de Dios y el amparo de María sea un sacerdocio “in eternum” es decir, para siempre.

 

Le siguieron cada uno de los ritos correspondientes a la celebración y por gracia de Dios fue ordenado el Pbro. Edgar Alonso Del Río Reyna; quien tuvo oportunidad de brindar unas palabras de agradecimiento, especialmente a su familia, y a su abuelita de quien reconoce proviene su amor por las cosas de Dios “Esta es la fe que ella – su abuelita – me regala, junto con la fe de mis padres. Muchas gracias y que Dios los bendiga a todos”.

Un momento muy emotivo fue cuando el Señor Arzobispo reconoció a los padres del nuevo sacerdote como ya es tradición; el Señor Pedro y la Señora Sonia recibieron la imposición de una cruz por cuidar la vocación de su hijo.

El ahora Vicario de la Parroquia San Juan de los Lagos, comentó en una entrevista previa a su ordenación que esta experiencia de vida la ve reflejada en la frase que utilizó el Papa Francisco al llegar a su pontificado “Mirándome con misericordia, me eligió”. Jesús vio en el sus debilidades y virtudes y comparte que “Con esa misma mirada me ha elegido para este ministerio”; ministerio que lleva “la extensión del mismo Ministerio de Jesús de Nazareth”.

Al finalizar la misa, un grupo de personas organizaron una caravana de automóviles para compartir con el padre Edgar la alegría de su ordenación, llevando carteles y globos en modo de festividad.

Posteriormente, en una pequeña reunión entre familiares y amigos más cercanos el Padre Edgar celebró haber recibido con gratitud este don maravilloso e “inmerecible”, otorgado por la benevolencia de Dios.

Por Debany Valdés

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Es una iniciativa pastoral de la Arquidiócesis de Monterrey, para animar y orientar nuestra vida cristiana durante la Pandemia, a través de cinco acciones cuyas iniciales componen la palabra COVID: Consolar, Orar, Vivir, Inspirar, Dar.

El Arzobispo de Monterrey, Mons Rogelio Cabrera López, señaló al respecto: “Deseo convocar a toda la Iglesia de Monterrey, a vivir una Pastoral Misericordiosa, a través de la MISIÓN COVID, iniciativa pastoral de nuestra Arquidiócesis, para animar y orientar nuestra vida cristiana en estos tiempos, tejiendo relaciones duraderas para cuando volvamos a compartir, todos juntos, lo cotidiano de la vida”.

“De manera especial, son cinco las acciones que realizaremos, cuyas iniciales componen la palabra COVID: Consolar, Orar, Vivir, Inspirar y Dar”.

“Cada uno de los miembros de la Iglesia, realizará estas acciones en los ámbitos en los que desarrolla su vida ordinaria y según su vocación, contando con el apoyo de la estructura pastoral diocesana”

Acciones de la Misión COVID:

#CONSOLAR

Curando, consolando y ayudando a sostenerse a las personas que sufren.

#ORAR

Procurando recursos y espacios para encuentros profundos de oración personal y familiar.

#VIVIR

Cuidando nuestra vida y la de los demás, anunciando la Vida plena en Jesús.

#INSPIRAR

Con la Palabra de Dios, que es alimento, guía, luz, fuerza y esperanza.

#DAR

Asumiendo una vida austera, seamos solidarios con las necesidades de los hermanos.

La Misión dio inicio el 3 de mayo. Domingo del Buen Pastor.

De manera significativa viviremos cuatro celebraciones dentro de la misión:

1.- Domingo 31 de mayo Pentecostés: Consagración de Monterrey a la Virgen del Roble en la conmemoración de su coronación pontificia.

2.- Jueves 4 de junio Jesucristo Sumo y Eterno Sacerdote: Inicio del Año Sacerdotal en preparación para celebrar el XXV Aniversario de Ordenación Episcopal de nuestro Arzobispo.

3.- Jueves 11 de junio Corpus Christi.

4.- Viernes 19 de junio Sagrado Corazón


Sobre nosotros

Somos el periódico católico oficial de la Arquidiócesis de Monterrey; en comunión con la misma y con el resto de los medios de comunicación católicos, enfocamos nuestros esfuerzos a ser la voz de la Iglesia en Monterrey.


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