Medita

AvatarDebany Valdes2 septiembre, 2020
pag.-11.jpg
8min39

Santa María de Guadalupe une a 2 pueblos irreconciliables

El 8 de noviembre de 1519, en el encuentro de 2 hombres tan distintos, se dio también el encuentro de 2 grandes culturas occidentales hasta ese entonces: Hernán Cortés, que representaba al Pueblo español y Moctezuma, emperador azteca. Ambos tenían de qué enorgullecerse, pues los españoles tenían como rey al mismo Emperador de Europa, ya que Carlos I, rey de España, pasó a ser tiempo después, Carlos V, emperador de Alemania.

 

En ese entonces España tenía el control naval de Europa. A finales del siglo XV y a principios del siglo XVI, España era toda una potencia. Por otra parte, en Mesoamérica, los Aztecas ampliaron su Imperio a finales del siglo XV y lo consolidaron a principios del XVI. La mayoría de los pueblos mesoamericanos estaban sometidos a los aztecas. Así que Moctezuma, llegó a ser el Emperador con mayor extensión de todos los pueblos prehispánicos.

 

Sin embargo, a partir del 13 de agosto de 1521, los aztecas quedaron sometidos al reino español. Pocos meses antes de la conquista, los españoles trajeron enfermedades letales a América, tales como la viruela, el sarampión y otras más. Mismas que fueron factor decisivo para la conquista.

 

Después de haberse derramado tanta sangre desde 1519 hasta 1521 y, de someter a los hijos del sol, aquellos que se creían los responsables de la armonía de todo el universo, todo se vino abajo, la llamada “gran depresión” dominó al pueblo vencido: les fueron quitadas sus tierras, abusaron de sus mujeres y se dieron toda clase injusticias. El sometimiento español hacía prácticamente imposible el mestizaje como respuesta ante tanta muerte. En ese tiempo, como lo afirman algunos frailes historiadores, los niños mestizos morían de hambre o simplemente eran arrojados a los montes, pues ni los españoles se hacían responsables de esos hijos que habían engendrado en la batalla, ni los indígenas los querían por considerarlos fruto de violación.

 

¿Cómo pensar en el resurgimiento de una Nación que se está muriendo? Ni los buenos españoles, ni los frailes que fueron llegando a México tenían la solución de lo inevitable. Poco a poco empezaron a llegar a México los evangelizadores franciscanos. Primeramente, los enviados por Carlos V en 1523: Pedro de Gante y otros 2 más. En 1524, el Papa Clemente VII envió a 12 frailes franciscanos. Después llegaron los dominicos. Pero fue tan frustrante el inicio de la evangelización que algunos frailes se regresaron a España y otros ya informaban al primero Obispo de la ciudad de México que deseaban regresarse a sus tierras por las pocas conversiones y lo devastado que estaban algunos pueblos, como lo informa el mismo Fray Juan de Zumárraga a Carlos V en 1529. La situación se puso aún más grave cuando estos mismos frailes, en su desconocimiento de la cultura indígena, al ver que los nativos de estas tierras adoraban ídolos que parecían demonios, les decían que sus ancestros estaban en el infierno por haber sido adoradores de satanás. Sin saber que una de las realidades más valiosas para los indígenas eran los antepasados, los abuelos, los ancestros.

 

Entonces, ¿No hay futuro para estos pueblos mesoamericanos?

 

El Acontecimiento Guadalupano vino a cambiar totalmente la realidad tanto social como religiosa en estas tierras. Lo sucedido del 9 al 12 de diciembre de 1531 vino a ser el detonante de algo nuevo. Antes de ser colocada la Imagen impresa de nuestra Señora de Guadalupe en la Ermita del Tepeyac el 26 de diciembre de 1531, ya eran cientos los que se acercaban a la Iglesia Mayor (donde ya había sido colocada por el mismo Obispo) para contemplar y leer la Imagen como un códice. Incluso, en la misma procesión de ese 26 de diciembre, los indígenas entonaron cánticos relacionados al evento guadalupano. Meses después del evento, el Obispo Fray Juan de Zumárraga partió para España entre marzo y mayo de 1532 para responder a las acusaciones que le hizo la Primera Audiencia. En 1533, en ausencia del Obispo, los mismos pobladores de Cuauhtitlan, agrandaron la Ermita por ser insuficiente para la cantidad de personas que asistían.

 

Nos informa Fray Toribio de Benavente “Motolinia” que para 1540 ya se contaban más de 9 millones de indígenas conversos. Nunca había sucedido tal evento en la historia de la Iglesia. Para 1556, el segundo Arzobispo de México, Don Alonso de Montúfar, construyó una nueva Ermita, pues, la construida por su predecesor ya presentaba deficiencias en la construcción.

 

Nos informa también Fray Bernardino de Sahagún que llegaban indígenas no sólo por cientos, sino por miles para solicitar el bautismo y más aún, venían de tierras que ellos desconocían y sin ser empujados o forzados. La fe cristiana en México vino a tener una proyección tan grande que para finales del siglo XVII podemos encontrar prácticamente un México católico, entre españoles, criollos y mestizos. Ante un México que estaba prácticamente desaparecido, surgió, y con nuevas fuerzas, un México más fuerte y unido entre 2 pueblos que en un inicio eran irreconciliables. La Madre de Dios, la Patroncita celestial, la Morenita del Tepeyac, hizo posible lo imposible y de sus manos amorosas surgió lo que hoy conocemos el Pueblo mexicano. Es por esto que para el mexicano, ser guadalupano, es algo esencial.

 

AvatarDebany Valdes2 septiembre, 2020
EDUCACION-EN-PANDEMIA.jpg
6min60

En los próximos días, estudiantes, profesores, padres de familia, personal de apoyo, personal administrativo, directivos de todos los niveles educativos vamos a vivir un reto sin precedentes derivado de la pandemia que sufre el mundo entero; ante el confinamiento nos vemos obligados a reinventarnos en muchos ámbitos, principalmente en la educación; por lo que en esta “nueva normalidad” hay varios desafíos importantes que habrá hacerles frente de la mejor manera posible.

Según la UNESCO, en la actualidad hay más de 156 millones de estudiantes que se encuentran sin asistir a clases presenciales en el mundo. Los países han tenido que implementar diversas estrategias para asegurar la continuidad de los aprendizajes, y México no ha sido la excepción. Uno de los principales problemas que acechan a las familias son derivados al acceso a la internet y a no contar con uno o varios aparatos de computación y se adiciona un problema más; la analfabetización tecnológica, problema que se ha trabajado en el sistema educativo, sin embargo ésta situación vino a dejar en evidencia la necesidad de educarnos en materia tecnológica.

Las instituciones educativas como parte de su responsabilidad social deben de disponer de material y contenidos en la web, el uso de medios masivos de comunicación para transmitir contenido, la utilización de plataformas digitales de aprendizaje y el envío de material pedagógico a los hogares son algunas alternativas que pueden ayudar a la educación, además de generar acciones que capaciten a maestros en el uso de herramientas digitales para incrementar sus conocimientos y las posibilidades de éxito en la enseñanza y en el aprendizaje de los estudiantes.

El maestro ya no puede pensarse sólo como un transmisor de contenido, sino que debe de ver más allá; ser empático y solidario con el estudiante ya que hoy más que nunca juega un papel muy importante su labor ante el reto de sociabilizar por medio de herramientas digitales y hacer vínculos afectivos a través de una pantalla. Algunas prácticas que ayudaran mucho para iniciar las clases virtuales, a distancia, mixtas o híbridas en los distintos niveles educativos son: marcar los objetivos en cada actividad, los compromisos por parte del estudiante, padre de familia y maestro, la flexibilidad en las estrategias, marcar normas, tiempos y formas de entrega, el acompañamiento y orientación en el desarrollo de las actividades antes, durante y al finalizar, una evaluación flexible pero con criterios de aprendizaje y la utilización de herramientas tecnológicas.

Por otro lado el estudiante debe aprender a conocer sus habilidades, debilidades y manejar adecuadamente la tecnología, formarse hábitos, tener una actitud positiva, comprometerse con lo establecido, planear su día como si fuera a ir a la escuela, ponerse metas, no saltarse las comidas para un mejor rendimiento, marcarse tiempos para realizar tareas, e inclusive hacer una lista de lo que se aprendió y de lo que no para estudiar, investigar en internet en fuentes confiables o aplicaciones acerca de los contenidos, preguntar al maestro dudas y llevar un diario, son algunas recomendaciones que pueden tomar en cuenta para el regreso a clases.

Por último, todas estas nuevas experiencias nos pueden servir a todos para demostrarnos que tenemos la capacidad para adquirir muchas competencias y nuevas formas de aprender a aprender, es indispensable contar con experiencias de los maestros y expertos ante lo que pueda surgir en el día con día, esto permitirá ampliar las formas de trabajar la enseñanza y de evaluar para mejorar el quehacer educativo, no olvidemos centrarnos en el estudiante, en su bienestar y en sus aprendizajes asegurando que nadie se quede atrás por ningún motivo.

Hay que aprender a convivir en esta nueva forma de vida y ser solidarios con los demás ante las adversidades, poner todo nuestro amor, pasión y compromiso como seres humanos y como actores en el sistema educativo en este reto que enfrentamos juntos en comunidad, será un proceso lleno de aprendizajes y sobre todo con la gratificación de que el trabajo en conjunto generará ciudadanos comprometidos con el prójimo.

AvatarDebany Valdes2 septiembre, 2020
PAG.-8.jpg
10min59

Saludo a todos con inmensa alegría, soy el Padre Julio Leal de la Parroquia Reina de México. Les comparto un poco mi caminar Vocacional en estos 22 años de Sacerdocio.

Vengo de una familia de 9 hermanos donde ocupo el lugar 5; mi papá Don Raúl Leal Guevara (+) y mamá la Sra. María de Jesús Martínez Gámez.

Mi familia desde que les dije que quería ser Sacerdote me apoyaron, y hasta la fecha, pero ahora con muchos sobrinos y hasta sobrinos nietos que Dios nos ha bendecido con una familia muy unida.

Cuando era niño vivíamos en la Colonia Villa Alegre en Monterrey, territorio de San Gerardo María Mayela, el primer día del Catecismo andaba en la cuadra jugando con mis amigos, tenía 6 años apenas, me invitaron a las clases y de inmediato fui a pedirle permiso a mi mamá, que en ese momento se encontraba lavando porque con 9 hermanos siempre andaba muy ocupada, y hasta la fecha. Lleno de alegría fui al catecismo y vi al Padre Elías Vázquez (+) y le dije que yo quería ser como él, Sacerdote, porque aunque era muy pequeño lo había visto muchas veces en las Misas y le dijo a mi hermana Alma “¡te lo encargo!”. Muchos años después nos vimos ya ordenado Sacerdote y le platiqué la anécdota, situación que le dio mucha alegría, posteriormente celebramos una Misa en la calle donde viví de niño y el Padre Elías recordó tantos momentos con los fieles de San Gerardo, que como Buen Pastor siempre los llevó en su corazón. El Padre Elías fue el primer Sacerdote que le manifesté mi deseo de entrar al Seminario.

Otro Sacerdote que le manifesté mi deseo de entrar al Seminario, fue por medio de una carta al entonces Rector del Seminario el Padre Miguel Ángel Alba Díaz a quien conocí por medio del entonces seminarista, el ahora Padre Marco Antonio Alanís Sánchez, el cual me dio todo el apoyo y me hizo la invitación a venir a Misiones ya que vivía en Puebla; al cabo de unos años regresamos a Monterrey.

Sin duda otros Sacerdotes que me impulsaron mucho con su testimonio y apoyo fue el Padre Lupito Galván, ahora Obispo emérito de Torreón, al cual le dije que quería entrar al Seminario, en ese entonces ya vivía en la Colonia Independencia y pertenecía a la Basílica de Guadalupe donde era párroco el Padre Galván; el 10 de Mayo de 1990 me tocó cantar en la Misa del Papa Juan Pablo II ahora San Juan Pablo II y le dije, a lo que me contestó: “primero voy con el Papa y mañana platicamos”, porque el Padre Galván fue el Ceremoniero en esa Misa del Papa, desde entonces nos dio todo el apoyo, ya que fuimos siete seminaristas los que entramos ese año de la Basílica de Guadalupe. Otro Sacerdote que también nos dio todo su apoyo fue el Padre Santiago Cavazos Almaguer que siguió de Párroco en la Basílica al haber sido nombrado Obispo el Padre Galván, y también contamos con todo su apoyo hasta el día de la Ordenación Sacerdotal y hasta la fecha, igual que el apoyo del Señor Obispo Lupito quien estuvo presente en la Ordenación Sacerdotal y en la Canta Misa.

Sin duda también el testimonio del Padre Monseñor Ochoa fue muy importante en mi vocación.

Otro Sacerdote que en ese entonces siendo seminarista me inspiró mucho fue el Padre Fernando Pérez el cual iba de Apostolado a San Pío X.

Mis Padres Formadores de nuestro muy querido Seminario de Monterrey también tuvieron un impacto muy importante en mi Vocación, por mencionar algunos, el Padre Enrique Flores, el padre Charles, el Padre Armando de León, el Padre Jorge Cavazos mi director espiritual ahora Obispo de San Juan de los Lagos, además de otros sacerdotes que me dieron todo su apoyo como el Padre Jorge Rodríguez Moya y su hermano el Padre Modesto Mario; cómo no hablar también del Padre Gustavo Rodríguez Vega ahora Arzobispo de Yucatán que me dieron todo su apoyo; ya de ordenado Sacerdote mis párrocos como Monseñor Miguel Neftalí González en San Alfonso que fue mi primer “Maestro” como dijo el Arzobispo el Cardenal Suárez Rivera (+) que fue quien nos ordenó sacerdotes al enviarnos al Padre Arturo Martínez y a mí, de Vicarios en San Alfonso: el Padre Miguel es Maestro de Párrocos, y en verdad tenía toda la razón. El Padre Paco Gómez ahora Vicario General del cual siempre recibí al igual que el Padre Arturo Mtz todo el apoyo y testimonio Sacerdotal.

En la parroquia de la Merced el Padre Juan Ángel Acosta también un hombre muy entregado y lleno de Dios. En verdad son muchos los Sacerdotes que me han dado ejemplo de entrega en el Ministerio que sería imposible mencionarlos a todos, pero sin duda han impactado mucho mi vida y mi caminar sacerdotal. Cómo no hablar de todos mis hermanos sacerdotes, en especial de mi generación ya que nos ordenamos 21 Sacerdotes el 15 de Agosto de 1998, hace 22 años; de los cuales el Padre Lupito Rodríguez, que éramos de la Basílica de Guadalupe, falleció a los siete años de Ordenado siendo un excelente sacerdote y amigo, también en paz descanse el Padre Mario Tamez, que Dios les dé el premio eterno en el cielo. Les pido una Oración muy especial por mi hermano Sacerdote que está muy delicado el Padre Rogelio Bertaud que a raíz de un accidente está en la Casa Sacerdotal.

Es muy importante mencionar a las Parroquias que son auténticas escuelas para nosotros los sacerdotes con el Testimonio de muchos fieles.

Parroquia San Alfonso María de Ligorio, Parroquia Nuestra Señora de La Merced, Parroquia Sagrado Corazón de Jesús en el Cercado, Parroquia San Juan Nepomuceno y ahora la Parroquia Reina de México donde actualmente soy el párroco por encargo del Sr. Arzobispo Don Rogelio Cabrera López, y comparto el ministerio con el Padre Everardo, Vicario en Reina de México.

Quiero con estas palabras animar a los jóvenes a responder al llamado de Cristo en la Vocación Sacerdotal teniendo a la Virgen de Guadalupe la “Reina de México” como intercesora.

“Hagan lo que ÉL les diga” Jn 2,5

“Tú puedes ser Sacerdote”

“Ven y responde”

AvatarDebany Valdes6 agosto, 2020
pag-11.jpg
8min88

El contexto desde el Pueblo de Israel

Con este artículo, arrancamos en la Arquidiócesis de Monterrey el camino hacia la celebración de los 500 años de las apariciones de Santa María de Guadalupe en el cerro del Tepeyac y el milagro de la estampación de su Imagen amada en la tilma de san Juan Diego Cuauhtlatoatzin. En este artículo les ofrezco el inicio de varios capítulos donde mes tras mes desglosaremos la expresión del Salmo 147, 20: “No ha hecho con otra Nación cosa igual”, frase bíblica que fue atribuida a Santa María de Guadalupe desde el siglo XVII. En cada artículo ofreceré datos relevantes para comprender el mensaje de Santa María de Guadalupe. Hoy nos remontamos a la expresión escrita por el Salmista atribuyéndola al Pueblo de Israel.

Jesús, nos dice en el Evangelio que Dios hace salir su sol sobre buenos y malos y manda su lluvia sobre justos e injustos. Esta acción de Dios tiene diferentes connotaciones: puede significar su gracia, sus bendiciones, su amor para con todos, así como su Palabra.

El concepto correcto Palabra, en la Sagrada Escritura, tiene muchas formas de representarse, pero la más accesible y cercana para nosotros es la de semilla. Este concepto fue tomado por los Santos Padres y más recientemente por el Concilio Vaticano II para explicarnos la manera en cómo Dios se dio a conocer a todos los pueblos.

Dios es Palabra, Él siempre nos habla. Es absurdo pensar en el silencio de Dios. El salmo 15 dice: “hasta de noche, Señor, me instruyes internamente”. También, Jesús le dice a sus discípulos: “a ustedes ya no los llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su amo. A ustedes les llamo amigos, porque les he dado a conocer todo lo que le he oído al Padre”. Jesús confirma su amistad para con los discípulos al mantener su Palabra en ellos.

Esta relación de Dios con la humanidad no es igual ni en todos los tiempos ni con todos los pueblos. Por un misterioso designio suyo, Él eligió en la antigüedad a Israel para hacerlo el Pueblo de las Alianzas. Mientras a unos pueblos les mandaba ciertas semillas, como a la cultura egipcia, griega, romana, etc., a otras culturas les daba otras semillas. No hubo un pueblo en todo el mundo que se quedara sin la semilla-palabra divina. Esto que Dios ofreció a todos los pueblos le llamamos: Semillas del Verbo.

Israel no solo recibió semillas, el Señor Dios, en Israel, cavó un lagar, construyó una torre, la rodeó y puso vigilantes. Su manera de manifestarse a Israel fue única: lo formó con sus mismas manos librando a Sara, Rebeca y Raquel de la esterilidad y forjando en Abraham, Isaac y Jacob, el gran Pueblo por el que realizaría su salvación.

Dios, por medio de Moisés, liberó a Israel de la esclavitud de Egipto; en el desierto le entregó las tablas de la ley e hizo este compromiso: “Yo seré tu Dios y tú serás mi pueblo”. Israel experimentó la misericordia de Dios y fue el único Pueblo que llegó a profesar no solo la existencia de Un solo Dios, sino que ese Dios es el verdadero y que es Uno. El acceso a esa verdad fue revelado por el mismo Dios en el monte Sinaí.

El Señor fue preparando a Israel por medio de los profetas y sabios para la llegada del Mesías. Ante estas y otras muchísimas maravillas, el Salmista no puede decir más que: “No ha hecho con otra Nación cosa igual”.

Dios tomó a Israel de la mano y le fue guiando día a día con un amor fiel e incondicional, concediéndole lo que a ningún otro Pueblo sobre la faz de la Tierra. Lo increíble es que, la Nación que más se acerca a lo hecho con Israel se llama: MÉXICO.

Israel tuvo su preparación en la historia de la salvación. De alguna manera, podemos afirmar lo mismo con la nación mexicana, pues el Señor fue sembrando su semilla en los diferentes pueblos mesoamericanos para preparar así un momento especial: 1531.

Para el Pueblo de Israel el punto de llegada de esta preparación fue la Encarnación del Hijo de Dios, su Pasión-Muerte y Resurrección. Para México, el punto de llegada de toda esta preparación fue el Acontecimiento Guadalupano, con las apariciones de Santa María de Guadalupe del 9 al 12 de diciembre de 1531.

A la luz de la presencia del Hijo de Dios en estas tierras mexicanas, ya que en el vientre Inmaculado de Santa María de Guadalupe se encuentra su Hijo amado, nuestro Señor Jesucristo, se pueden re-entender tantas narraciones, tradiciones, conceptos, manera de vivir, todo aquello que se fue gestando en los diferentes pueblos prehispánicos.

Como lo comenté al principio, cada mes iremos presentando un artículo que nos ayude a entender por qué el Papa Benedicto XIV, en 1754, aplicó este versículo 20 del salmo 147 al evento Guadalupano, en el mismo momento que se desenrolló ante sus ojos, una copia de la Imagen de la Reina de los mexicanos.

Pbro. Roberto Figueroa Méndez
Parroquia San Pablo Apóstol

AvatarDebany Valdes6 agosto, 2020
pag-10.jpg
6min264

Mi nombre es Alejandro Guadalupe Jiménez Arias, tengo 42 años y 15 años de haber sido ordenado presbítero. Durante 7 años he ejercido mi ministerio en la Parroquia Juan Pablo II en García N.L.

Agradezco la oportunidad de compartir mi experiencia vocacional en el contexto del año jubilar sacerdotal al que nos ha convocado Don Rogelio Cabrera López, arzobispo de Monterrey.

En el año de 1992 participé, junto a otros jóvenes del proceso vocacional, en las misiones de Semana Santa en el pueblo de Los Garzas, Agualeguas, N.L. El miércoles de esa semana, lo recuerdo bien, nos invitó una señora a comer unas albóndigas de papa con atún, sopa de arroz y una limonada bien helada. Mientras degustábamos esos alimentos, ella se dirigió a nosotros con las siguientes palabras: “Muchachos: que bueno que ustedes vinieron a visitarnos y a compartirnos la Palabra de Dios ya que nuestro sacerdote difícilmente puede venir con frecuencia a celebrarnos la Misa y aquí hay mucha gente hambrienta y sedienta de Dios”.

A mí me llamaron mucho la atención sus palabras, tanto que, cuando por la noche uno de los seminaristas que nos acompañaba, hoy monseñor Alfonso Miranda, nos preguntó en la evaluación, qué fue lo más significativo que habíamos vivido en el día, yo respondí: – Las palabras de la señora que nos invitó a comer: “Aquí hay mucha gente hambrienta y sedienta de Dios”. – Y por qué te llamaron la atención sus palabras, me dijo el seminarista. – Porque no entiendo cómo es eso de que la gente tiene hambre y sed de Dios. A lo cual me respondió: – La gente necesita la gracia de Dios, su Palabra y la Eucaristía que dan fuerza para la vida. – ¿Y cómo puedo ayudar a saciar su hambre y sed de Dios? le pregunté. – Siendo sacerdote, me respondió. -cuando escuché esas palabras sentí un calor en mi corazón y cómo si Dios mismo me lo estuviera diciendo. Eran como las 10:00 de la noche.

A lo largo del tiempo que Dios me ha permitido servirle en las distintas comunidades me he encontrado mucha gente con hambre y sed de Dios manifestada al menos de tres formas:
1. Hambre de espiritualidad: de conectar con algo o Alguien que les dé la fuerza interior para afrontar la vida, encontrar paz y libertad; necesidad de sentir a Dios cercano, nutrir el alma, entrar en contacto con lo sagrado como una experiencia sensible, espiritual y con implicación con su vida.
2. Hambre de ser sanados: muchos se sienten heridos, maltratados y rotos, necesitados de sanación no solo física, sino también emocional y espiritual, de tal manera que buscan espacios y experiencias donde se sienten amados, perdonados, donde sea escuchada su voz y legitimado su ser, pensar y sentir.
3. Hambre de pertenencia: de ser uno con Dios, consigo mismos, con los demás y con su entorno. De pertenecer a un grupo humano, a una comunidad eclesial donde se comparta la vida con la confianza de ser acogidos e incluidos con respeto para vivir fraternalmente como Jesús nos propone.

Una cosa que ha enriquecido mi ministerio es interactuar con personas que me han compartido una visión más amplia de la vida, de Dios, de la religión, incluso de cómo ven el sacerdocio. He tenido la oportunidad de expandir mi ministerio a través de disciplinas y aprendizajes a través de las cuales puedo servir de una manera más efectiva a las personas dándole un valor agregado a mi ministerio como facilitador de desarrollo humano, coach ontológico, acompañante espiritual, aclarador de panoramas y pregonero del perdón, siento que todo ello ha sumado para bien del pueblo de Dios que se me ha confiado y me han dado la oportunidad de crecer y aprender a ser humano.

Confío que Él me siga acompañando e inspirando para seguir sirviendo con alegría y entrega generosa. Convoco a los jóvenes a que conozcan a Jesús de Nazaret y descubran cómo su estilo de vida y su proyecto del Reino inspiran nuestro ser y orientan nuestras acciones para realizarnos plenamente en el diario vivir.

Pbro. Alejandro G. Jiménez Arias
Párroco de Juan Pablo II, en García.

AvatarDebany Valdes4 agosto, 2020
pag-8.jpg
8min183

¿Qué significa vivir en una dinámica de solidaridad en un centro de derechos humanos como CADHAC?

 

Significa reconocernos como hermanos y hermanas que somos, con una dignidad que nadie debe vulnerar bajo ninguna circunstancia, por lo que el eje de todas nuestras actividades es proteger, promover y garantizar que la dignidad de todos y todas sea respetada, sin importar cualquier diferencia que pueda haber entre nosotros y nosotras, ya sea por nacionalidad, religión, ideología, nivel socioeconómico, sexo, edad o cualquier otra. La dignidad que tenemos como personas es el valor más grande, en el que, con toda claridad, podemos ver todos los dichos y hechos en los Evangelios que nos hablan de Jesús.

– ¿Fue solidario el maestro que pasó del lado del forastero que había sido agredido en su camino, por llegar a tiempo a sus rituales?

– ¿Fueron solidarios los cuidadores de la Ley, al cuestionar al Señor Jesús que curaba en sábado?

– ¿Fueron solidarios quienes buscaban apedrear a la mujer porque había roto la ley?

Si nos centramos en los hechos y dichos del Señor Jesús, siempre estuvo atento y a favor de la gente que sufría, sobre todo cuando estaban cargados por una Ley, que llevaba a rituales muy lejos del verdadero amor. Jesús dejó bien claro que lo importante somos las personas, que el amor al hermano o hermana, está antes de cualquier perjuicio que podamos tener. Jesús nos señala el camino de la solidaridad, que es el camino de reconocernos necesitados unos de otros, el sabernos amados de Dios y sabernos parte de su Plan.

 

Repetidas veces Jesús nos mostró que quiere un mundo donde vivamos en la alegría y abundancia. Quiere un mundo donde todos y todas con nuestras diferencias asumamos un lugar importante. No quiere el sufrimiento. Somos parte de la construcción del Reinado de Dios en medio de la violencia que en los últimos 10 años ha venido aniquilando, despareciendo, torturando, secuestrando y encarcelando a la gente injustamente. Nos hemos dejado llevar por la lógica del miedo, del dinero, del poder, que es muy lejana a la lógica de Jesús que se basa en el AMOR. No ese amor dulzón, sino aquel que nos hace ponernos al lado que quienes más sufren, rompiendo nuestros miedos e indiferencias y lejos de juzgar si es bueno o malo, reconocerle como hermano y hermana que atraviesan una necesidad y buscar la manera de hacer menos pesada su carga.

 

Desde hace 10 años hemos acompañado a familiares que buscan a sus seres amados desaparecidos, que les fueron arrebatados por la violencia y mantienen la esperanza de saber qué les pasó. Así, en 2009 abrimos nuestras puertas a las primeras familias que necesitaban ser escuchadas y buscaban ayuda para denunciar y buscar e investigar. Sin saber bien lo que esto significaba, abrimos las puertas de nuestro corazón y de Ciudadanos en Apoyo de los Derechos Humanos (CADHAC)

 

Mamás, papás, hijos, hijas, hermanas, abuelas, niños y niñas que tienen algún familiar desaparecido han conformado AMORES, que significa Agrupación de Mujeres Organizadas por los Ejecutados, Secuestrados y Desparecidos de N.L. El amor por sus familias, les ha llevado a romper el miedo, corruptelas y venganzas y se han ido poniendo en la lógica de Dios. En su vida diaria siguen con ese dolor intenso, pero buscan verdad y justicia, siempre están disponibles ante el sufrimiento de sus mismas compañeras. Un ejemplo de esto, es que ayer murió la Sra. Nora Erika Villalobos García de 30 años de edad, que buscaba a su esposo desaparecido desde 2017, Nora dejó a 2 niños en la orfandad, AMORES al enterarse de esto, está buscando la manera de protegerles y no dejarles solos. Ayer también murió Jorge Alberto García Nuncio de 35 años de edad, hijo de la Sra. Graciela Nuncio, también integrante de AMORES; ante esto, dejamos nuestras comodidades y nos movimos para apoyarles de acuerdo a nuestras posibilidades para aligerar su carga, sobre todo en momentos tan complejos como estos.

 

Nosotras, desde CADHAC, estamos a su lado, fortaleciéndoles y abriendo caminitos ante autoridades, donde hoy por hoy, las municipales se han comprometido con estas familias a través de Ventanillas de Atención a Víctimas, esta es una muestra clara de solidaridad, porque todos podemos aportar algo para solucionar el problema.

 

Mirar cómo vivió el Señor Jesús y tener presentes sus palabras, nos conducen irremediablemente a la vida en solidaridad y apertura, como hermanos y hermanas que somos. Si nos creernos los buenos de la película y con autoridad para juzgar a quién ayudar y quién no merece nuestra ayuda, no estamos respondiendo al ejemplo de Jesús.

Debemos tener presente que no somos jueces, somos hermanos y hermanas de esta gran familia humana. Sigamos las enseñanzas de compasión y solidaridad del Señor Jesús, dejémonos guiar por él. Dejemos el miedo y prejuicios a un lado. Dejémonos inmiscuir en su dinámica de amor, cada uno y una de nosotros, desde lo pequeño, mediano o grande que seamos.

Por: Hna. Consuelo Morales.
Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos A.C.

pag-12-1280x1571.jpg
7min464

Sinceramente me apasiona platicar sobre el apóstol Santiago, quien fue uno de los doce discípulos de Jesús. Ellos compartieron muchos momentos. Santiago vivió con Él, lo conoció y se encargó de extender su Reino y la palabra de Dios. En este mes celebramos la fiesta de aquél, quien fue el primer mártir de los apóstoles. Recordemos que dos de los misioneros de Cristo se llamaban Santiago y para distinguirlos, de acuerdo con su edad, se les ha llamado el mayor y el menor. Este 25 de julio, nosotros los católicos festejamos a Santiago el Mayor, también conocido, junto con su hermano Juan, con el sobrenombre de Boanerges, que significa Hijos del Trueno. Ambos hijos de Zebedeo y Salomé, siguieron al maestro, abandonando todo lo que hacían y sus padres no se opusieron a su llamado.

 

El año 2016 fue nombrado por Francisco I el Jubileo de la Misericordia y tuve la bendición de recorrer en España cinco caminos (Catalán, Aragonés, Ebro, Vasco y Francés) hasta llegar a la Catedral de Santiago, ubicada en el municipio gallego Santiago de Compostela, en el noroeste. Es un templo católico proyectado en la Edad Media para custodiar las reliquias del apóstol nacido en Betsadia de Galilea. El Camino de Santiago es una peregrinación católica de origen medieval que conserva el testimonio de miles de peregrinos que por fe han transitado con diferentes manifestaciones de fervor, piedad, arrepentimiento, amor, esperanza, hospitalidad, religiosidad, arte, cultura, y nos lleva a dar un abrazo fraterno a quien también fue testigo privilegiado de las apariciones de Jesús resucitado y de la pesca milagrosa en el mar de Tiberíades.

 

En mi caminata, Dios me inspiró en oración a escribir un diario que fue publicado a mi regreso a México con el título de Cuéntame otra vez la noche que nací (Diario de un peregrino), bajo el sello editorial de El Parlamento de las Aves. Después de peregrinar más de 1,700 km tuve la dicha de sonreír con Jesús en un viaje lleno de aventuras y conocimiento. Santiago también estuvo presente en la resurrección de la hija de Jairo, en la transfiguración y en el huerto de Getsemaní. Cuenta la tradición católica que Santiago tras el Pentecostés, cuando los apóstoles fueron enviados a la predicación, habría cruzado el mar Mediterráneo para predicar el evangelio en la actual España y Portugal. Según relatos también escuchados, su prédica habría llegado hasta Galicia y todo el valle del río Ebro. Al final de sus días, en lo que ahora es el punto más occidental de España existe un pueblo a la orilla del mar de nombre Muxia (Fin del Camino), donde según leyendas cristianas, el apóstol Santiago había estado predicando sin aparente éxito y, desmoralizado, creyó rendirse, y en ese momento, mientras oraba en el punto donde hoy se levanta un templo, una barca de piedra apareció de entre las olas del Atlántico y en ella se encontraba María quien lo consoló, animó y dio por terminada su misión, pidiéndole regresará a Jerusalén.

 

Posteriormente quedaron en el lugar los restos de la embarcación, que son rocas con formas peculiares que se encuentran frente al Santuario de la Virgen de la Barca. Más tarde, Santiago habría de morir a manos de Herodes Agripa I. Cuentan también que en el trabajo de evangelización hizo algunos discípulos y siete de ellos continuaron con la tarea evangelizadora. Fueron llamados Varones Apostólicos, y a quienes la historia sitúa junto a Santiago en Zaragoza cuando la Virgen María se apareció en el pilar.

 

Hay mucho por contar sobre la vida y obra de Santiago y sin duda podemos encontrar una luz en el camino que nos ilumine a vivir nuestra fe con integridad, a ser testigos del evangelio y forjar un testimonio de esperanza y valor que nos impulse a cumplir con nuestra misión dentro de la iglesia: Seguir el camino, la verdad y la vida. Y principalmente nos enseña a ser humildes para dejarnos consolar y animar por la bienaventurada virgen María.

 

LCC. José Ramón Guerrero Padilla.

(Facebook @ JoseRGro)

pag-10.jpg
6min321

Estando en una reunión de señoras (de esas en las que se tienen cinco conversaciones al mismo tiempo, se habla, se llora, se discute y se arregla el mundo en dos horas), llegó una querida amiga a invitarnos a un curso en el colegio de sus hijos. –“Es sobre Teología del Cuerpo; hoy fue la primera sesión y me encantó. La siguiente es la próxima semana, ¡vénganse a tomarlo conmigo!”

 

Teología del Cuerpo… era algo que yo había estudiado en mi licenciatura, pero ya de eso habían pasado varios años e hijos. Al escucharla invitarnos, sentí que algo se movió dentro de mí… Una semana después, estaba en la caseta de vigilancia de su colegio. No conocía a nadie y me temía que mi amiga no se presentara, pero yo sentía una necesidad enorme de escuchar, de volverme a llenar de esos contenidos que recordaba maravillosos.

 

Un poco tímida, pregunté en dónde era el curso, y sin pensarlo demasiado por miedo a arrepentirme, entré al salón en medio de una docena de desconocidas. Y al comenzar todo cambió…

 

El 18 de mayo de 1920, Karol Jozéf Wojtyla nació en Wadowise, Polonia. Fue el tercer hijo del matrimonio de sus papás, Karol y Emilia. Su niñez y juventud estuvieron marcadas por la pérdida de sus seres queridos: su hermana Olga había muerto antes de que él naciera, su mamá falleció cuando él tenía 9 años, después su hermano Edmund y finalmente su padre, cuando comenzó la ocupación de la Alemania nazi.

 

En 1943, en medio de la Segunda Guerra Mundial, entró al seminario clandestino y fue ordenado sacerdote en 1946. El trabajo con jóvenes universitarios, parejas de novios y matrimonios fueron nutriendo su vida sacerdotal, conociendo el amor humano desde el dolor de la muerte, el horror de la guerra, el valor de los héroes, el amor de las relaciones humanas y la misericordia de Dios.

 

“Como joven sacerdote, llegué a amar el amor humano porque el amor es hermoso, y quien ha visto la belleza del amor, quiere dedicarse a él completamente, ponerse al servicio del amor hermoso.” Cruzando el umbral de la esperanza (132-133)

 

¿Pero por qué hasta el día de hoy estas enseñanzas de la Iglesia siguen siendo tan poco aceptadas entre los fieles católicos? Esto mismo se preguntó Karol Wojtyla y lo motivó a escribir lo que hoy conocemos como la “Teología del Cuerpo”, reflexionando frente al Santísimo Sacramento en la Palabra de Dios y lo que en ella se nos revela del significado del cuerpo, la sexualidad y el amor matrimonial.

 

“Varón y mujer los creó”, era como se hubiera llamado el libro que el Cardenal Wojtyla publicaría, pero después de ser electo papa en 1978, San Juan Pablo II transformó el contenido de su libro en 135 catequesis sobre el amor, aunque sólo entregó 129 (las otras tienen un contenido mucho más explícito ¡bellísimo y muy profundo! del amor conyugal) a la Iglesia universal entre 1979 y 1984 en las audiencias generales en el Vaticano.

 

A través de la Teología del Cuerpo, San Juan Pablo II quiere hacer un camino para el corazón: en lugar de darnos primero las normas que a veces se sienten rígidas, poco aterrizadas a la realidad, quiere explicarnos quiénes somos, para que entonces encontremos razones para saber cómo vivir (pasar del corazón y la experiencia a la moral). Su contenido interpela, habla directo al alma porque logra profundizar en la belleza del amor, incluso donde pareciera no haberla, con una clara conciencia y entendimiento de la experiencia humana.

 

¿Quién no quisiera entenderse mejor desde el amor y la misericordia? ¿Quién no quisiera saber la clave para ser feliz? Por eso, ese reencuentro con la Teología del Cuerpo marcó un antes y un después en mi vida: porque me permitió entenderme a mí y a mi esposo, a mi familia, mis hijos, mis proyectos, y replantearme mi relación con Dios desde mi condición de hija amada, cuyo Padre amoroso desea ser mi guía.

Lic. Alicia Contró 

(Instagram @alicia.contro / Facebook @alicia.contro1)

pag-9-1280x853.jpg
10min188

 

Si bien es cierto el fenómeno del “Pandillerismo” abarca una realidad humana, en toda periferia en el mundo existen este tipo de asociaciones de personas que en su mayoría son jóvenes que comparten fines comunes como la lealtad, la hermandad (Carnalísimo), la fidelidad al grupo, la religiosidad; en fin toda una gama de valores que pudiésemos enunciar.

 

La realidad de las “Bandas” en el noreste de México tienen ciertas características muy particulares, en el proyecto “Raza Nueva en Cristo” hemos descubierto muchos ápices de la realidad de éstas asociaciones juveniles (Conectas-juntas-uniones) que han tenido cierta evolución a lo largo de los años, y la constitución de las periferias ha conllevado a la fundación de estos grupos; muchos factores determinan la llamada “Defensa de los barrios” y ¿de qué se defiende el barrio?; se defiende de la injusticia, de la discriminación, de la violencia en todas sus modalidades, del hambre, de la incomprensión de la conciencia “Clasista”, donde no muchos de quienes crecen en los barrios tienen la oportunidad de vencer en esta lucha constante. En el barrio se lucha desde el día que llegas (desde que naces en él), es una batalla de todos los días, de todo momento; de defender la vida inicialmente por todo lo que conlleva vivir en una realidad extrema, se vive con una conciencia de persecución y ello conlleva a unirme a quienes también se defienden en las mismas condiciones.

 

En la película “Ya no estoy aquí” se dibuja una realidad ocurrida en la primer década de los años 2000, y que ha evolucionado hasta nuestros días, en los años 90 existían los llamados “pañuelos” que salen en alguna escena de la película y que nos pueden ubicar en ese tiempo, las vestimentas, peinados y ambiente que evolucionaron en esos años en Monterrey despertaron ciertas modas hasta establecer el fenómeno de los “Cholombianos”, que tuvo gran auge en esa época, hoy en día es difícil encontrar alguna banda con esa característica, yo recuerdo que la última que conocí fue en el año 2016 en el municipio de Juárez se llamaba “La Zona 13”; no dudo que pudiesen existir aún, pero de suyo son tendencias prácticamente extintas en la realidad urbana de Monterrey. Ese estilo era muy peculiar, fácil de identificar por las redes delictivas y por la policía misma, no fue fácil “renunciar” a ese rostro que predominaba en la época mencionada, en la película la escena donde Ulises se corta sus “patillas” dibuja la realidad que la sociedad busca, donde la libertad es coartada, como si fuese una propuesta a “dejar de ser” “me incomoda tu presencia”, es una tragedia social pretender esclavizar a los muchachos a estereotipos clasistas, tal y como ocurrió con el protagonista; pero la vida estaba en juego, la estabilidad si pudiese decirse “estabilidad” era el objetivo de la búsqueda.

 

La película de referencia conecta ciertas historias interesantes que por su naturaleza reflejan una ruptura no superada hasta nuestros días: La delincuencia organizada, el mundo de las drogas, la familia disfuncional, la persecución, la discriminación, la violencia contra la mujer, solo por mencionar algunas, habla de la “ruptura” del tejido social, jóvenes profundamente heridos que están en búsqueda de una identidad ya que la que tienen es rechazada, discriminada, hecha menos; es la interminable lucha de escapar para vivir. La vida de los protagonistas está en peligro, y el principal “Ulises” tiene que migrar a Queens en Nueva York, donde no termina su lucha; los jóvenes que decidían y deciden seguir las huellas del crimen organizado (que son la remota minoría) saben el camino, lo asumen con temeridad, ya que están en esa “búsqueda” de afirmarse en el barrio, no es justificación, sino comprensión, muchas veces orillados, sin salida, ellos lloran por dentro en mitad del placer que pudiesen experimentar, a final de cuentas se buscan ellos mismos, entras las sombras y persecuciones, infinidad de ellos terminan mal, pero si vemos el común de la película la extensa mayoría vive feliz entre su banda, entre sus bailes y ropajes, entre su lenguaje y grafitis, son muchachos y muchachas que buscan ser buenos pero no saben muchas veces cómo serlo, y cuando encuentran esa bondad, detonan la alegría de la vida, que creo la película no muestra del todo y que a mi parecer es una omisión, porque también los casos de plenitud existen en el mundo de las “bandas”.

 

Hoy en día las pandillas en Monterrey siguen existiendo, aunque no con esos auges de los años pasados, ya que la delincuencia en su tiempo los orilló a un exilio (ocultamiento), pero todo ser humano necesita de otro ser humano para salir adelante, nadie puede solo, y el mundo de la banda es la carta de presentación para ello; los muchachos son joyas en mitad en la adversidad, y saben identificar que pueden ser plenos; las pandillas tienen mucho que ofrecer a nuestra metrópoli, mucho, basta con ver que ellos potencian sus barrios, que pueden pactar treguas de sus “fallas” (pleitos) incluso muy antiguos hasta generacionales, que se pueden defender de la injusticia por la cultura del trabajo; a las pandillas no hay que exterminarlas con prácticas represivas sino con acompañamiento, con oídos dispuestos a escuchar sus historias y ahí nacen las oportunidades, y éstas no se les debe negar a ninguna persona. Debemos dignificar la cultura de la pandilla, acompañarlas y enseñarles lo que Dios ha hecho por ellas, y al tener tal sensibilidad religiosa podrán de sobremanera ser agentes que incluso evangelizan a otros (misioneros de Raza Nueva, PAGE, Compañía María de Nazareth, Bandas Unidas para el Bien) por mencionar los proyectos de evangelización en nuestra Arquidiócesis, y cierro mi comentario con aquella frase de san Juan Bosco “Comprende, no juzgues”, así nuestros jóvenes de las pandillas, al ser comprendidos lograran forjar con mucha fuerza un destino muy diferente al que la realidad social actual y disfuncional les invita a vivir, serán el destino de la esperanza, serán luz en un barrio donde todo ha sido oscuridad.

 

La película de suyo es buena y muestra una realidad que no es común saber que existe, pero la realidad es que existe y que puede ser un proyecto de esperanza para quienes compartimos metrópolis como Monterrey.

 

Pbro. José Luis Guerra Castañeda

Director de Raza Nueva en Cristo

Pag-8-1280x876.jpg
8min86

Mi nombre es Juvencio Pérez Caballero, religioso y sacerdote del Instituto Fuego Nuevo. Dentro de este Año Jubilar Sacerdotal que ha convocado nuestro Señor Arzobispo, Mons. Rogelio Cabrera López, dirigido a los Sacerdotes de la Arquidiócesis de Monterrey, me permito compartir mi experiencia vocacional.

 

Nací en el seno de una familia creyente. Mi niñez y adolescencia transcurrió en la escuela, la rondalla, jugando béisbol y los fines de semana visitaba con mi familia a mis abuelos en dos municipios, de Nuevo León, Dr. González y Marín. En la Parroquia María Madre fue donde hice mi primera comunión, ya como joven estuve en lo que es mi Parroquia familiar, Nuestra Señora de Guadalupe Reina del Trabajo, en la Colonia San Jorge, Monterrey, N.L.

Mi caminar en la Iglesia da un giro a partir de la experiencia de encuentro con Jesús en una Pascua juvenil de mi Parroquia, corría el año 1990. Saberme amado hasta el extremo por Jesús fue el inicio de toda una aventura de fe. Allí me invitaron a formar parte de un grupo juvenil en el cual participé y donde conocí más a Jesús. La juventud es una etapa muy bella, de anhelos e ilusiones, de sueños y de grandes e importantes decisiones.

 

Siempre he admirado al Papa San Juan Pablo II, su carisma, liderazgo y amor a la Virgen María y a la Iglesia. Recuerdo la primera vez que vino a Monterrey en el año de 1979, era un niño y hacía mucho frío, lo vi por televisión, pero fue en la segunda visita a Monterrey, el 10 de mayo de 1990, donde tuve la oportunidad de ir a verlo cuando celebró la Misa en el lecho del río Santa Catarina, me encontraba muy emocionado y con una experiencia espiritual muy singular.

 

Participando en mi Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe Reina del Trabajo, descubro a una comunidad religiosa que está iniciando, con un carisma muy peculiar, se destacaban por su alegría, el don de la fraternidad, su trabajo con los jóvenes y su oración festiva, su nombre Fuego Nuevo. El Fundador de este Instituto es el R.P. Pedro Garza Puente F.N., quien con un peculiar carisma y trabajo con la juventud y evangelizando a través de la predicación, el canto y la música, movido por el Espíritu Santo, da inicio esta obra. El carisma del Instituto es la Configuración con Cristo Resucitado desde la contemplación del misterio Pascual con la misión prioritaria de evangelizar y promover integralmente a los jóvenes adolescentes y niños, especialmente a los más pobres y necesitados.

 

En ese entonces yo me encontraba estudiando en la Facultad de Arquitectura de la UANL, gracias a Dios con muy buenas calificaciones y gustándome la carrera. Cuando todo iba perfecto, con mi familia, en mis estudios, con mis amigos, en mi grupo parroquial, empiezo a sentir una inquietud, un profundo deseo de plenitud, un gusto por servir, una pasión por el Reino de Dios, un amor profundo a Jesús Eucaristía, una búsqueda de realización y felicidad. Ante ello, dejo mis estudios y me embarco en un discernimiento en el proceso vocacional del Instituto Fuego Nuevo, a lo que me llevó a descubrir un llamado de Dios, no solo que me amaba sino también que me llamaba.

 

Y es el 27 de junio de 1991 cuando ingreso a Fuego Nuevo, el Instituto apenas estaba cumpliendo 5 años de haber iniciado su fundación. Mis primeros estudios los realicé al interno del Instituto en mis etapas de Postulantado y Noviciado, luego estudié la Filosofía en el Seminario Arquidiocesano de Monterrey y la Teología en la Universidad Pontificia de Salamanca y en el Teologado Salesiano. A la par iba avanzando mi profesión religiosa en Fuego Nuevo, haciendo votos de pobreza, castidad, obediencia y fidelidad a la Iglesia, con los estudios seminarísticos hacia la vida sacerdotal.

 

El 1º. de julio del año 2000 recibí, por pura misericordia de Dios, el Orden Sacerdotal del Presbiterado en mi Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe Reina del Trabajo. Recién Ordenado, el Superior General, me confió el Aspirantado y Postulantado del Instituto, seminario menor, estando frente de la Casa de Formación de jóvenes de recién ingreso, fue un periodo que disfruté enormemente en todo lo que conlleva la formación. Una misión artesanal de gran responsabilidad, la formación de futuros religiosos y sacerdotes, al mismo tiempo combinado con trabajos administrativos y otras responsabilidades que se me han confiado desde la Casa General.

 

En este momento me encuentro en la Parroquia Santa Eduviges, Av. Alfonso Reyes en la Col. Burócratas Municipales en Monterrey N.L. como Administrador Parroquial, haciendo un trabajo en equipo junto con mis hermanos religiosos y sacerdotes. Apenas he cumplido un año aquí y me encuentro muy contento e ilusionado en servir al pueblo de Dios en una nueva faceta.

 

Y ahora dirijo una palabra a los jóvenes en ese proceso de búsqueda y realización. Recuerda que Dios sigue llamando. No tengas miedo a decirle sí. Abre tu corazón. Déjate ayudar y acompañar en este proceso de discernimiento. Vale la pena seguir a Jesús. Te espera una vida apasionada. Ánimo, Dios te bendiga.

 

 

Pbro. Juvencio Pérez Caballero F.N.

Párroco en Santa Eduviges


Sobre nosotros

Somos el periódico católico oficial de la Arquidiócesis de Monterrey; en comunión con la misma y con el resto de los medios de comunicación católicos, enfocamos nuestros esfuerzos a ser la voz de la Iglesia en Monterrey.


CONTÁCTANOS

LLÁMANOS



Últimas publicaciones



Suscríbete a nuestro boletín







Categorías