Debany Valdes2 de octubre de 2020
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Mediados del siglo XX a la actualidad

Hemos venido repasando brevemente el devenir de esta parroquia desde sus lejanos orígenes coloniales. Para finalizar esta serie de artículos nos acercamos a la grande reforma que sufrió a mediados del siglo pasado; después repasaremos los últimos cambios que ha sufrido y por último haremos algunos comentarios breves acerca de su patrimonio. Este artículo se basa en documentos del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey y además dónde se indica en testimonios orales.

  1. INVENTARIO.

Este documento será especialmente importante ya que se realiza cuando llega al templo el padre Carlos Valero quien estará en la parroquia sólo cuatro años, él será quien comenzará la grande reforma al templo que dejó el templo casi tal cual cómo lo vemos hasta el día de hoy.

Sólo por mencionar algunos detalles del mismo inventario subrayamos lo siguiente: en la torre había “una matraca muy usada” (para el viernes santo) que no había sido mencionada anteriormente en ningún documento; en el templo aún se mencionan el púlpito y el altar de granito que desaparecerán poco después.

CERCA DE 1960. GRANDE REFORMA DEL TEMPLO.

Precisamente siendo párroco el padre Valero se reformará por completo el templo. Se nos dice que estas obras fueron patrocinadas por la Sra. Barbarita Barrera mamá del empresario Roberto González (Maseca). Conforme lo que hemos podido escuchar, de vecinos y sacerdotes que han estado en esta comunidad, es que prácticamente el templo antiguo fue demolido excepto la fachada y la torre. Algunos afirman que las paredes de sillar desaparecieron excepto en el área del ingreso principal.

Se edificó nuevamente la nave principal ya no con terrado y vigas sino con losa; se abrieron los grandes vanos de las enormes ventanas que existen hasta el día de hoy pero que originalmente sólo tenían cristales. Se elevó la altura de la losa en el área del presbiterio. Por último, es de subrayar que en esta grande remodelación se edificaron los brazos del crucero que antes no existían.

El padre Cosme Carlos, oriundo de esta parroquia, nos señala que antes de esta remodelación había una escalera de madera para subir a los niveles superiores de la torre; después de esta reforma se accederá por escalones de concreto.

Ciertamente mucho de la riqueza patrimonial y del carácter norestense de esta importante parroquia se perdió en esta remodelación. Sin tener certeza señalamos que las obras debieron de comenzar cerca del año 1960.

  1. INVENTARIO.

En este año se realiza un nuevo inventario por el cambio de padre Valero, llegará en su lugar el padre Manuel Campos. La toma de posesión del nuevo párroco se realizará en la cercana capilla de Lourdes “por encontrarse el templo parroquial y parte de la casa en reconstrucción”, además el inventario del templo sólo enumera “los objetos que en él se encontraban y que ahora se hallan repartidos en la capilla de Lourdes y en algunas casas particulares”. La toma de posesión se efectuó el 1 de agosto de este año.

Hay que destacar que muchas son las piezas que, a lo largo de muchos años, y de muchos inventarios, se veían enlistando una y otra vez y es precisamente por estos años, coincidiendo con la grande reforma del templo, que se pierde la huella de muchas piezas de valor patrimonial. Un ejemplo es una imagen de bulto de tamaño natural de Nuestro Padre Jesús, nazareno cargando la cruz, mencionada desde el siglo XIX, a la cual se le pierde la huella precisamente en este tiempo.

ÚLTIMOS AÑOS.

En los últimos años se le han hecho algunos cambios, como por ejemplo no hace mucho se le retiró el comulgatorio metálico de la reforma de los sesentas; los vitrales fueron añadidos en los vanos de las ventanas por el P. Adán Bibiano, él mismo dirigió las obras para añadir el pórtico a la fachada; de estas obras por cierto él comenta que al hacer la cimentación se encontraron en este lugar restos humanos. Años antes el P. Juan Enríquez había edificado al norte el grande salón parroquial.

La parroquia luce en muy buen estado pero muy lamentablemente desprovista de su carácter norestense y casi carente de patrimonio antiguo que debió tener y acumular por siglos. Ojalá que en algún momento regrese a esta parroquia el aire norestense que en mucho ha perdido.

PATRIMONIO

“Polvos de aquellos lodos” es lo que queda del patrimonio parroquial.

En la torre tenemos cuatro campanas, las mismas que hemos visto enlistadas en varios inventarios. El estado de falta de limpieza, cosa común en los campanarios, y la altura nos dificultan el leer las inscripciones. Al parecer las antiguas son las que están en el primer cuerpo hacia el norte y hacia el sur. Debajo de la campana norte hay la antigua base de una esquila, curiosamente nunca enlistada en los inventarios como tal. La campana al norte parece tener la fecha de 1808, la del poniente posee la fecha de 1954 y cuyo nombre se lee parcialmente “María y José” y también posee otra fecha “1758” siendo seguramente una de las reformadas a mediados del siglo XX, la del sur parece no tener inscripción, pero se ve reformada en la parte superior. La campana mayor presente en el segundo piso posee la fecha de 1955, posee una altura aproximada de metro y medio.

De lo más destacado del patrimonio es el lienzo de la Virgen de Guadalupe firmado por Ma. de Jesús del Bosque, la bella urna para el monumento del jueves santo (mediados del siglo pasado) y un cáliz de plata (época colonial). Además, hay que recordar la pequeña cruz que se conserva en el Museo Arquidiocesano de Arte Sacro y cuya imagen ya se publicó acompañando esta serie de artículos.

De las imágenes de bulto destacan la imagen de san Gregorio ya mencionada en 1844 y restaurada recientemente; el Cristo que preside la parroquia también ha sido restaurado recientemente y esto impide saber más de la antigüedad de esta pieza.

Mención especial merece una imagen de bulto de la Purísima Concepción colocada en el crucero norte.

Esta imagen posee manos y cabeza desmontables para vestirla adecuadamente, pero la imagen posee dos cabezas, una es de la Purísima y la de la Virgen Dolorosa. Es curioso este dato: un cuerpo para dos cabezas. Los inventarios antes mencionados mencionan esta curiosidad desde hace ya un siglo (inventarios de 1920 y 1924) ¿Cuál pudo haber sido el origen esta curiosidad? Probablemente que la cabeza de la Dolorosa haya pertenecido a la imagen mencionada en el inventario de 1844 como “más maltratada”; si la imagen se perdió, pero se conservó la cabeza, en algún momento alguien notó que al ser ambas de vestir y de manufactura similar las cabezas podían ser intercambiadas. Así la Purísima se viste de Dolorosa en las fechas adecuadas, pero además se cambia la cabeza para enmarcar más esas ocasiones.

 

 

Agradezco a las familias oriundas de Cerralvo y sacerdotes que atendieron mis solicitudes de información para esta serie de artículos, así como al P. Juan Córdova, actual párroco, así como al personal de la parroquia.

 

Debany Valdes2 de octubre de 2020
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Fotografía: Angel Yoshio Pérez Villanueva

El período que corre del primero de septiembre hasta el 4 de octubre, fiesta de san Francisco de Asís, has sido propuesto como el “tiempo de la creación”. Este tiempo fue promovido por los Obispos católicos de Filipinas en 2003, lo mismo que por la Tercera Asamblea Ecuménica Europea de Sibiu, en 2007, y también por el Consejo Mundial de Iglesias, en 2008.

 

El “Tiempo de la creación” se inaugura el primer día de septiembre, con la “Jornada mundial de oración por el cuidado del mundo”. Esta jornada fue establecida en la Iglesia Católica, a partir de la publicación de la Carta Laudato Sii’ (mayo de 2015) del Papa Francisco. Sin embargo, ya el 1 de septiembre de 1989, el patriarca ecuménico Dimitrios I había propuesto esta práctica a la que se sumaron luego, en 2001, otras grandes Iglesias cristianas europeas.

 

En el mensaje anual, publicado con ocasión de la mencionada Jornada mundial, el Papa Francisco expresa su alegría porque la familia ecuménica escogió “El jubileo de la tierra” como tema del “Tiempo de la creación” en este 2020, año en el que se cumple el cincuentenario del “Día de la tierra”.

 

Aunque ciertamente solo hasta el 2009, la ONU estableció el 22 de abril como “El día de la Tierra”, en realidad, esta efeméride se remonta cincuenta años atrás, hasta 1970, cuando el senador estadounidense Gaylord Nelson buscaba sensibilizar, con esta iniciativa, la conciencia frente a los problemas de la contaminación, la amenaza de la biodiversidad y la sobrepoblación.

 

Es pues claro que la efeméride católica de “El tiempo de la creación” tiene raíces no sólo en otras confesiones cristianas, sino incluso, en el activismo civil y laico.  Caer en la cuenta del origen no católico de dicha celebración podría sorprender e incomodar a algunos católicos, sobre todo, si además se advierte que, de hecho, el 22 de abril es oficialmente denominado por la ONU como el “Día internacional de la madre Tierra”. La consideración religiosa de la tierra como “madre” fue algo que ya provocó reacciones hostiles por parte de algunos católicos, durante el sínodo Panamazónico (2019), a causa de la presencia de la “pachamama” en varios eventos del mismo sínodo.

 

En su original lengua quechua, “Pacha-mama” es una palabra compuesta que en su conjunto significa “madre tierra”.  Pero no solo los pueblos amazónicos, sino muchas otras culturas, en otras latitudes y épocas de la historia, han considerado a la tierra como una madre. Se trata de una natural percepción común según la cual, la vida del ser humano depende de la tierra, como un bebé depende de la  vida y salud de su madre. Esta percepción no es ajena a la tradición católica, pues en su famoso cántico sobre las creaturas, “Laudato Sii”, de donde toma nombre la exhortación apostólica del papa homónimo, el pobrecillo de Asís se refiere a la tierra como “hermana madre” que nos nutre y nos gobierna.

 

Por otra parte, el segundo relato de la creación, en el libro del Génesis, cuenta que Dios formó a “Adam” con arcilla del suelo. Efectivamente, “Adam” es una palabra que procede del vocablo hebreo “adamáh” que significa tierra roja (dam=rojo). Por eso, en español, “humano” procede igualmente de la palabra latina “humus” que igualmente significa “tierra”. En consecuencia, tanto el nombre “Adam”, como “humano”, designan literalmente nuestra constitutiva realidad de terrestres.

 

Pero no se trata de mera etimología, pues nuestra composición bioquímica, como organismos, procede genéticamente de sofisticados y complejos procesos igualmente bioquímicos que culminan en los alimentos que consumimos. Sabemos de sobra que estos procesos enfrentan ahora una amenaza mortal, a causa del global desequilibrio ecológico. Sin embargo, no parece que actuemos en la solución con la urgencia que es debida, quizá porque pensamos que se trata de un problema ajeno a nuestra salud. Cuando nos enteramos que un vecino ha sido médicamente desahuciado por un diagnóstico terminal, tal vez sintamos algo de pena, pero nada más; finalmente es el otro el que está desahuciado. Sin embargo, el diagnóstico de desequilibrio ecológico no es en absoluto una enfermedad de la tierra, sino es también nuestra enfermedad, pues ella es nosotros mismos. Por eso, estando sentado, acostado o levantado y andando de camino, repite para tus hijos y para ti mismo este imperativo sagrado (cf. Dt. 11, 19): “amarás a la tierra como a ti mismo”.

Debany Valdes1 de octubre de 2020
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Red Católica en Monterrey (RedCM) es la radio difusora por internet de la Arquidiócesis de Monterrey la cual tiene como objetivo extender la Doctrina de Jesucristo a todo el mundo.

Desde hace 4 años Armando Rojas Caballero llegó a RedCM como operador de cabina, dándole un giro por completo a su vida, en el ámbito profesional y familiar.

Gracias al apoyo del Pbro. Javier Hernández Raygoza, director de RedCM, Armando pudo aprender y conocer más sobre sus tareas diarias y con el paso del tiempo ampliar su servicio en la coordinación y logística en proyectos dentro de RedCM.

Armando Rojas con mucho entusiasmo nos comparte un poco sobre su experiencia al servir y colaborar en los medios de evangelización actuales.

1.- ¿Cuál es su mayor satisfacción de servir en RedCM?

El conocimiento que he adquirido, ya que en su momento era un mundo desconocido para mí, ya que eran cosas que para nada manejaba en trabajos anteriores, como es el manejo operacional de la radio por internet y todo lo que conlleva esto, a parte el acercamiento y reforzamiento en la fe católica de manera personal y familiar en la iglesia.

 

2.- ¿Qué importancia tienen los medios de comunicación en la construcción de la Fe Católica?

Es de gran importancia ya que hoy en día cualquier medio como en este caso, radio católica por internet nos permite llegar más a la personas, oyendo variedad de cantos, recibiendo un mensaje de la fe por medio de un programa, etc.. Y que esto cause un mayor acercamiento y presencia en la persona que nos está escuchando, aprovecho para invitar a las personas que nos puede escuchar por internet las 24 horas por la página redcm.net y de lunes a viernes nos enlazamos a radio abierta de 7 a 10 de la noche por el de 1230 de am en radio fórmula, compartimos con ustedes cantos, variedad de programas,  noticias etc…

 

3.- ¿Tiene alguna experiencia en la que haya experimentado el poder de Dios en el ámbito profesional?

Si claro, ya que antes de llegar aquí, estaba en una situación personal difícil, que a la vez  estaba afectando cada vez más tanto a mi como a mi familia, y como comente anteriormente el padre Javier al cual siempre estaré agradecido por habernos ofrecido esta oportunidad ya que esto , vino a darme una estabilidad obviamente laboral, pero a lo que me refiero es que esto arreglo más una situación personal y más aun familiar, como siempre decimos, Dios no te suelta y se hizo presente en un momento difícil.

 

4.- ¿Qué valores considera importantes e indispensables para llevar a cabo sus actividades laborales?

Responsabilidad, honestidad, respeto entre los integrantes del equipo de RedCM y principalmente el amor por lo que uno hace.

 

5.-. La pandemia por covid-19 ha causado mucho daño en nuestra sociedad en general, pensando de manera positiva, ¿Qué de bueno le ha dejado esta situación en su vida y área profesional?

En lo personal, se reforzó el valor y el tiempo de calidad que nos damos en la familia y en lo profesional el valorar el seguir laborando y perteneciendo a este gran equipo  de RedCM, que aprovecho para agradecer al tanto al padre Javier Hernández Raygoza como al padre Javier De La Torre su apoyo, ya que sabemos que estamos viendo una situación difícil del cual esperemos salir lo más pronto posible, y principalmente agradecer a dios por  cuidar de nuestras familias y trabajos.

Debany Valdes2 de septiembre de 2020
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Tercera parte. Fines del siglo XIX hasta mediados del siglo XX.

 

Continuamos con estos breves apuntes acerca de la historia de la parroquia de Cerralvo, N. L. El mes pasado se reseñó en este mismo espacio el estado del templo en el año de 1874 conforme a la visita que realizó el obispo Francisco de Paula Verea. Antes de avanzar más en nuestro recorrido subrayo que la gran mayoría de la documentación utilizada para estos artículos se encuentra en el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey.

  1. VISITA DEL SR. MONTES DE OCA.

En el documento de la visita pastoral del obispo Ignacio Montes de Oca de este año se menciona que él mismo, siendo antes obispo de Tamaulipas, había estado en Cerralvo diez años antes y en aquella visita confirió el sacramento de la confirmación. Él mismo va a aludir a esta visita al hablar de los archivos parroquiales que no están en orden, incluyendo entre los pendientes las partidas de aquellas confirmaciones que no se han archivado adecuadamente. El obispo Montes de Oca señala que la parroquia “se encuentra con poca diferencia cómo la halló” el obispo Verea; y al señor cura “le ordenó y le ordena que vuelva a leer despacio y con atención el aviso de visita de 1874”. Una forma muy diplomática de confirmar que era casi nulo el avance con respecto al estado de la parroquia.

  1. VISITA DEL SR. JACINTO LÓPEZ.

El prelado visitó Cerralvo el 2 de febrero y encuentra en estado preocupante, por decir lo menos, la parroquia y sigue haciendo alusión a la visita del obispo Verea. Por citar sólo un ejemplo: al revisar el archivo se señala “desde septiembre de 1886 no se ha asentado (…) ninguna de las circulares (…) S. S. Ylma. vio con gran dolor tan notable descuido”.

Se realiza la visita de una manera minuciosa y al acabarla se concluye el acta con las siguientes líneas que no dejan duda de la impresión que se llevó el obispo: “Se retira S. S. Ylma. (…) con el sentimiento de ver que después de 16 años no se ha reparado por completo el templo parroquial y que no se han cumplido muchas de las disposiciones que dictó el Ilmo. Sr. Verea (…) motivo por el cual guarda un estado triste y miserable la Iglesia y sus paramentos; ni (hay) alfombras para sus altares fuera de unas viejas y sucias que ninguna persona usaría en su casa”.

En este auto de visita pastoral se señala que la parroquia tiene techadas tres partes, pero faltan dos por techar y le pide al párroco que añada profundidad al templo y que en esta nueva ampliación se coloque el presbiterio.

  1. CAMBIO DE PÁRROCO.

Seguramente por la pésima impresión que se llevó el Sr. López, a los pocos meses cambió al párroco, esto en el mes de octubre del mismo año. Con ocasión de este cambio se realizó un inventario del cual sólo destacamos que se menciona que en la torre había cuatro campanas “dos buenas y dos reventadas”.

  1. REGRESA EL SR. LÓPEZ.

Preocupado seguramente por lo que había visto cuatro años antes, el obispo regresa a Cerralvo pero lo que ahora verá lo dejará más que satisfecho “el empeño, eficacia y buen éxito con que el actual cura (…) ha proseguido la reconstrucción del templo (…) ha concluido el cañón de la Iglesia con el aumento que entonces se indicó” aquí curiosamente utilizó la palabra cañón para referirse seguramente al techo de terrado. Continuemos con el acta de la visita: “Ha hecho nuevo el altar mayor aunque falta estucarse y dorarse (…), ha compuesto la torre que al parecer amenazaba ruina y al presente se halla firme y hermosa”.

Con este panorama más amable dejamos atrás el siglo XIX.

  1. INVENTARIO.

Este inventario nos detalla el estado del templo y su patrimonio. Nos da una idea exacta de cómo era y de lo mucho que ya no ha llegado a nuestros días. De entre toda la información que nos provee destacamos lo siguiente: el templo cuenta con cuatro altares, un confesionario, el púlpito, una escultura de tamaño natural de Nuestro Padre Jesús (Nazareno), ánforas de plata para guardar los santos óleos, un armonium, una tumba de tres cuerpos para exequias y una urna para el santo entierro. Además, se contaba con un fierro para hacer hostias “con sus recortes adecuados”. Por último, se describe la casa cural contigua a la sacristía, la casa estaba compuesta de dos piezas y dos tejabanes. Entre otra mucha información más.

  1. INVENTARIO.

Cuatro años más tarde se vuelve a hacer un inventario muy similar al anterior dónde sólo se dan algunos otros datos como por ejemplo que el templo aún tenía pavimento de madera y que en el muro del presbiterio había una pequeña alacena incrustada dónde se guardaban las ánforas de plata de los santos óleos.

  1. INVENTARIO.

De un cuarto de siglo después otro inventario nos habla ya del altar mayor “con gradas de granito”, en él un “camarín de madera con imagen de talla de San Gregorio Magno”. En la imagen adjunta se puede apreciar el altar mencionado. La torre contaba entonces con dos campanas grandes y dos medianas. Por último, subrayamos que se contaba con un papalote y un tinaco al servicio de la parroquia.

Cuatro años más tarde el Padre Pablo Ponce pide permiso al Arzobispo Alfonso Espino el 11 de diciembre para que sean bendecidas dos campanas reformadas.

El próximo mes concluiremos con la reseña de esta antigua e importante parroquia.

Debany Valdes2 de septiembre de 2020
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TIEMPOS DE RETOS SOCIALES

La situación de pandemia, con sus contingencias sanitarias y sus etapas de confinamiento voluntario nos han hecho revisar en qué tenemos puesta nuestra seguridad, y en quiénes podemos confiar para desarrollar en nosotros las habilidades y actitudes requeridas para superarla.

 

A inicios del 2020 veíamos el porvenir con optimismo, seguros de que los avances en la ciencia y en la tecnología nos abrirían caminos de progreso, confort, salud, multiplicación de recursos. Sin embargo, la presencia del coronavirus trastornó estas seguridades y nos hemos visto inmersos en un torbellino de noticias y eventos que no ofrecen la certidumbre de soluciones próximas y nos piden mantener la esperanza y la paciencia hasta que se encuentre la manera de contrarrestar esta enfermedad.

 

Si la ciencia y la tecnología nos tienen en un compás de espera, ¿cómo alimentar la esperanza y la paciencia? Si la situación parece prolongarse indefinidamente, ¿cómo comportarnos ante los retos sociales de estos tiempos?

 

Nuestra fe cristiana nos ayuda a pasar de las seguridades de este mundo a la confianza en Dios, Padre bueno, providente y cercano. Tenemos la seguridad, si recordamos la Carta a los Romanos (8,31-39), de que nada nos puede apartar del amor de Cristo, y que, si sufrimos situaciones contrarias, de todas ellas saldremos victoriosos por el amor que nos tiene. La confianza en Dios no es un paliativo imaginario, sino una experiencia cierta y sólida que nos mantiene atentos para responder conforme a la vocación divina a la que hemos sido llamados. La caridad es el aporte de quien confía en Dios.

 

Ahora bien, estamos en una recesión en todas las dimensiones de la existencia humana. Todos los recursos humanos van a la baja, o están ya comprometidos en auxiliar y sanar la pandemia. Las cosas accesorias o superfluas no tienen lugar ya en nuestros presupuestos, hemos de invertir en lo que verdaderamente nos da vida. Y la caridad, expresada en obras concretas de misericordia, es la mejor inversión para dar vida según el deseo de Cristo.

 

Y aquí, nuevamente, nuestra fe cristiana nos abre el horizonte de confianza al pasar de nuestras solas fuerzas humanas a poner en manos de la Providencia Divina los recursos limitados que tenemos. Como en el relato de la multiplicación de los panes que escuchamos en la liturgia dominical de hace algunas semanas (Mateo 14,13-21), los creyentes en Cristo multiplicamos los recursos que tenemos gracias a la caridad de Cristo con nosotros. No hay lugar para el “negocio” que enriquece de manera egoísta, sino para la caridad solidaria que enriquece a la familia de los hijos de Dios.

 

LA CARIDAD Y LA SOLIDARIDAD

 

Tuvimos una Cuaresma prolongada y una Pascua atemperada. Nuestros tiempos fuertes nos ayudan a superar los tiempos de retos sociales. Nuestra vivencia litúrgica como cristianos no se reduce al cumplimiento cultual de ciertas fechas, sino que es una experiencia espiritual que fecunda nuestra personalidad de modo que reproducimos en nosotros la vida el Espíritu que nos ofrece Cristo Resucitado. Si hemos muerto con Él, resucitamos con Él, y nos mueve su Espíritu para que nuestros ambientes sean transformados por los valores del Reino que hemos aprendido de Jesús.

Practicar lo que nos da identidad como hijos de Dios es en definitiva lo que nos hace discípulos y misioneros de Cristo. Es aquí donde la caridad y la solidaridad se convierten en los signos distintivos de quienes nos sentimos amados por el Señor y deseamos comunicar ese mismo amor a los demás. Las iniciativas que se esperan de los hijos de Dios en todos los ambientes de la vida social deben estar marcadas por el amor ágape, que ya hemos recibido y que espera ser reproducido y comunicado especialmente a los más necesitados.

 

Los retos sociales nos piden a los creyentes inteligencia creativa para encontrar soluciones, voluntad entusiasta para mantener el ánimo motivado para el compromiso, sensibilidad empática para colaborar en la superación de los retos, y espiritualidad experta en la caridad y la solidaridad para que los proyectos de sanación lleguen efectivamente a quienes más están sufriendo. Dejemos en nuestro mundo la huella de Cristo con el testimonio creíble y sincero de quienes ya hemos sido marcados por su amor.

Debany Valdes2 de septiembre de 2020
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Laura Vázquez Gómez nos permite conocer un poco más sobre su experiencia laboral dentro de la Arquidiócesis de Monterrey que comenzó hace 20 años.

Actualmente Laura es secretaria de la Oficialía de Matrimonios en donde realiza trámites y permisos especiales de quienes se están preparando para contraer el sacramento del matrimonio; sin embargo sus actividades siempre van de la mano con las secretarias parroquiales y bajo la autorización de su jefe el Padre Jesús Zalpa Velázquez, algunos otros sacerdotes y Obispos de nuestra Iglesia.

Una mujer comprometida y dedicada al servicio de la Iglesia, ya que fuera del ámbito laboral ella dispone su tiempo a coordinar la liturgia y la pastoral de la comunidad San Juan Evangelista en Monterrey en donde también tiene la dicha de formar su fe y ser Ministro de la Eucaristía.

A continuación te presentamos esta breve entrevista que le realizamos…

¿Qué te llevó a trabajar en la oficialía?

La verdad yo nunca pensé trabajar en este Departamento, Dios sabe por cual camino te lleva y aquí estoy. Estuve un tiempo en Asociaciones Religiosas, pero Mons. Galván (+) me pidió colaborar con este departamento, en el cual he aprendido mucho y me siento feliz de estar aquí. Y muy cómoda con mi jefe el P. Zalpa y mis compañeras Maricruz Vázquez Gómez y Lourdes Silva Uribe.

Dentro de los procesos que llevas a cabo, cuál es el que más disfrutas hacer

Todas, el trato con las secretarias, la gente, los Padres, los trámites el tratar de ayudar para que se lleve a feliz término los sacramentos (en especial matrimonios).

¿Cómo ha sido tu experiencia sirviendo dentro de la Iglesia de Monterrey?

Grata, ha sido una bonita experiencia, y me siento dichosa por vivir toda lo que pasa en estas oficinas, hasta te haces un poco psicóloga y a escuchar experiencias de otras personas.

¿Cuál es el valor que más prácticas en tus actividades laborales?

La paciencia, (que no lo lean las secretarias de parroquia), pero he aprendido que para trabajar tengo que tener paciencia y solidaridad para poder apoyar a mis compañeras de trabajo tanto aquí en oficina como de parroquias.

¿De qué forma ves manifestado el amor de Dios en tu trabajo?

Cada persona que viene, ya sea que labore en alguna Parroquia o un trámite, viene con una historia, en todos sin faltar ninguna ves el rostro de Dios, un Dios cansado, triste, enojado, alegre, feliz. Dios trae muchas caras pero de verdad el sale al encuentro y te dice apóyalos. Dios permita que todos los días nos envíe al Espíritu Santo para discernir y seguir en este bello trabajo, a mí y a mis compañeras.

Por Equipo Pastoral Siglo XXI

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Segunda parte. Documentos de un siglo (1777- 1874).

 

El mes pasado reseñamos los lejanos orígenes de esta comunidad hasta la erección parroquial en 1761. Recorreremos ahora casi un siglo de su historia apoyados de tres documentos.

1777 VISITA DEL DR. JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ.

El Dr. Martínez recibió la encomienda del obispo de Guadalajara de realizar en su nombre la visita pastoral a toda la región de lo que hoy es el noreste mexicano, esta visita se da en el contexto de encontrar el mejor lugar para la elección de la sede de un nuevo obispado que pronto será erigido y que como bien sabemos la sede elegida fue finalmente Linares.

Así el Dr. Martínez llega a Cerralvo en el mes de mayo (Visita…, CIESAS, 2013). Cumpliendo el objetivo de su visita hará un informe detallado del cual destacamos lo siguiente:

“(…) pasó a la iglesia parroquial (…) y en la puerta fue recibido (…) se comenzó la misa (…) y acabado el evangelio se leyó en el púlpito el título de visitador general (…). Acerca del púlpito más adelante el documento afirmará: “Que se mande hacer un púlpito nuevo porque el que sirve está muy maltratado”.

“Y acabada la misa (…) y por no haber sagrario ni depósito del santísimo sacramento visitó la pila bautismal, concha y crismeras de plata que se hallaron proveídas en conveniente forma a un lado de la iglesia, cerca de la puerta mayor por no haber bautisterio” así el bautisterio actual aún no existía.

“Visitó el altar mayor, que es el único que hay en esta iglesia parroquial, y lo halló con la decencia correspondiente (…) Visitó asimismo la sacristía con todos sus ornamentos, vasos sagrados, ropa blanca y demás alhajas que hay en ella para el servicio del culto divino (…)”.

“Y habiendo reconocido su señoría la iglesia toda por dentro y por fuera, advirtiendo los reparos de que necesita para su conservación y aliño [poner en orden], mandó que se eche un contracimiento de piedra y cal fuerte, revocando [pintando] las paredes (…), y en los ochavos del presbiterio se hagan unos pilares de buenas basas que sostengan su fábrica, que se abra una puerta al costado y se pongan encerados a las ventanas para que se eviten así la introducción de los animales volátiles e inmundos, como los vientos que empolvan las imágenes”.

Así en este documento se nos habla de una parroquia montada ya en forma adecuada pero que al mismo tiempo necesita una buena reparación.

  1. INVENTARIO.

A mediados del siglo XIX se realizó un detallado inventario de la parroquia (Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey), este aporta un retrato escrito de cómo era en ese tiempo la parroquia con su sacristía y su bautisterio.

La parroquia poseía una dimensión aproximada de 27 mt por 6 mt de ancho por 6 mt de alto. El techo es de vigas (62) y sobre ellas tabletas sobre las cuales está el techo “bastante arruinado”. Posee comulgatorio y un púlpito de madera con su escalera además de dos confesionarios y dos pilas de agua bendita. El coro alto “lo sustentan dos pilares que forman un arco”. El bautisterio actual ya existía con pila de piedra.

Describe los altares comenzando por el altar mayor que posee una imagen grande de la guadalupana y “el santo patrón Sr. San Gregorio Papa”. Además, se mencionan los altares de Nuestra Señora del Refugio, el altar del Sr. San Rafael y el altar de las benditas ánimas. Así existían 4 altares mientras en 1777 solo había uno.

La sacristía posee una colección de imágenes de bulto, entre ellas destacan Nuestro Padre Jesús Nazareno la cual poseía una corona con tres potencias de plata y una “de la resurrección de N. S. J. C.” entre otras muchas más imágenes. No recuerdo en alguna otra parroquia alguna mención antigua a una imagen al Resucitado.

La torre “de una altura y hechura razonable con sus almenas todo de piedra” en ella “tres campanas y una esquila de muy razonable y fino tañido”.

INVENTARIO: CASA ADJUNTA A LA PARROQUIA

En este mismo inventario se habla de los curatos o casas parroquiales. Una está a un lado de la parroquia y que está compuesta “por una sala y un cuarto con otras piececitas bastante arruinadas con todas las demás que apenas se advierte donde estaban por los cimientos o restos que han quedado en sus ruinas” probablemente esta descripción de ruinas se trate del antiguo convento franciscano que quedó en desuso desde la secularización de la parroquia en 1761.

INVENTARIO: CASA GRANDE

Pero aún más interesante es que la parroquia poseía otra enorme propiedad donada “a esta Iglesia y a Nuestra Sra. De Agualeguas” el inventario enlista las partes de la enorme propiedad: el cuarto de los arcos, recamara, sala, zaguán con portón, sala, recámara, cuarto en la esquina, otro cuarto, segundo zaguán, cuarto y la cocina. Cierra todo el conjunto una pared con una buena noria y un gran patio.

Muy probablemente la descripción que se hace de esta enorme casa es una antigua descripción de la edificación que hoy se conoce con los nombres de “Casas Reales” o “Presidio” o “Las Cureñas” o “Casa de Moneda”, esta casa aún hoy está localizada en la esquina de Guerrero y Mina frente a la Plaza 5 de mayo. Esta edificación se dice que tiene sus orígenes en el período de Martín de Zavala coincide con la descripción que se hace en el inventario yendo del extremo nororiente avanzando en el sentido de las manecillas del reloj hasta acabar en el extremo norponiente. Esta casa seguramente fue utilizada por los sacerdotes de aquí pudiera provenir el nombre de Las Cureñas que algunos explican porque fue de “curas hombres” pero esto carece de sentido dado que la cureña es un artefacto militar los cuales más bien pudieron dar pie a este nombre, además de que sería una redundancia decir curas-hombres dado que los curas siempre son del sexo masculino.

Todo el inventario de 1844 retrata una realidad floreciente de la parroquia.

1874 VISITA DEL SR. VEREA.

El Obispo Francisco de Paula Verea visitó la parroquia el 24 de enero de este año. En el detallado documento de la visita describe el templo “Es muy antiguo, sus paredes son de adobe, una de ellas cuarteada, vencido el techo al que debe ¿? pronto para evitar su ruina”, menciona el altar mayor con un retablo de la Virgen de Guadalupe y “altar y tabernáculo que están bien construidos”.

El bautisterio se encuentra “en regular estado” y menciona además que en mucho sirve de bodega, visitó la sacristía y en ella destacó los estantes “que encontró en regular estado”, el atrio se haya “bien cercado”.

Ya no se habla de la casa grande antes mencionada, seguramente retirada a la Iglesia en las leyes de Juárez, sino solo de la adjunta a la parroquia y de esta se dice “No hay casa en esta parroquia, el cura habita en una pieza contigua a la sacristía, junto a dicha pieza hay otra que sirve (…) para bodega o despensa”.

Acerca del archivo se anota “lo encontró en desorden, amontonado”.

El balance que deja este documento es de una parroquia descuidada y seguramente al encargado no le fue tan bien en la visita del obispo Verea. Pero peores reportes habrá de esta parroquia y los comentaremos el mes siguiente.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert
Centro de Investigación Historica CIHAM

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Peregrinación diocesana 1941, el Sr. Tritschler con miembros del clero y del Seminario de Monterrey. Fotografía capturada en la sacristía de la antigua Colegiata, hoy Museo

 

Casi a mediados del siglo XIX se propuso que todas las diócesis mexicanas, las que existían en ese entonces, fueran una vez al año en peregrinación a la Colegiata, hoy Basílica, del Tepeyac. No tenemos el dato exacto de cuándo data esta propuesta, pudo haber sido en 1836 o en el año de 1837. Así la entonces diócesis de Linares (hoy Arquidiócesis de Monterrey) es invitada a ir cada año.

En el Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Monterrey (AHAM) no se conservan las primeras invitaciones para ir al Tepeyac, la más antigua invitación es del año 1841, es decir, carecemos de las primeras invitaciones. Pero cada año seguramente llegaba al obispo de Monterrey la invitación a acudir: algunas seguramente se han extraviado o nunca llegaron. Las cartas eran enviadas por el Cabildo de Guadalupe al Obispo o, más tarde, Arzobispo de Monterrey.

No quiere decir que no haya habido antes de estas fechas peregrinos regiomontanos en el Tepeyac, seguramente los hubo pero centramos nuestra atención al tema de la peregrinación anual diocesana que se sigue desarrollando hasta el día de hoy cada doce de agosto.

También es conveniente subrayar que un asunto es que tengamos las invitaciones anuales y otra muy distinta es que alguien haya ido. Lo que sí queda claro por los documentos es que, haya ido alguien de Monterrey o no, la Misa por nuestra diócesis se celebraba en el Tepeyac. Era celebrada por alguno de los miembros del cabildo guadalupano quienes reportaban puntualmente el hecho al obispo de Monterrey.

La primera noticia cierta que tenemos de la presencia de dos representantes de nuestra diócesis es hasta el año de 1877 ya que el obispo nombró como a sus representantes a los licenciados Jesús Ma. Aguilar y Jesús Ma. con apellido Cerda o Serna.

Al inicio no fue fija la fecha del 12 de agosto. En las invitaciones de los años 1841 y 1845 la fecha es el 12 de septiembre. No es sino hasta el año 1866 en que se fija para esta iglesia diocesana la fecha del 12 de agosto “según lo convenido en nuestro último concordato” escribe el cabildo de Guadalupe. Así tenemos más de siglo y medio, como diócesis, siendo representados o yendo cada 12 de agosto a la casa de la Guadalupana. El que las diócesis fueran cada día 12 es que la Virgen estuviera acompañada siempre por peregrinos ese día y no solo el 12 de diciembre.

SIGLO XX Y XXI

En el nuevo siglo las invitaciones seguirán llegando para la función anual. La última invitación que se conserva en el AHAM es del año 1940. El P. Tapia señala que un fuerte impulsor de estas peregrinaciones anuales fue el Sr. Arzobispo Guillermo Tritschler, Siervo de Dios, quien animó a la asistencia a la misma desde su misma llegada a Monterrey en 1941.

En 1961 el Abad del Tepeyac preguntó al Sr. Espino si deseaba conservar esta fecha del 12 de agosto o si deseaba algún cambio y la respuesta del prelado fue que la fecha de agosto “ya es tradicional” entre la feligresía regiomontana.

Este año seguramente la presencia regiomontana será limitada por la pandemia pero como cada año desde hace más de siglo y medio el nombre de nuestra Arquidiócesis se escuchará en el Tepeyac este próximo 12 de agosto delante del manto sagrado.

Pbro. Lic. José Raúl Mena Seifert
Centro de Investigación Historica CIHAM

 

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Alma Elizabeth Gasque Montemayor, se integró al Tribunal Eclesiástico de Monterrey en el año 2008 y desde entonces se ha desempeñado como Notario en los Procesos de Nulidad Matrimonial, ahora bajo el cargo del Pbro. Pedro Pablo González Sias, Vicario Judicial.

 

Desde hace 12 años ha participado en dar fe en las actuaciones procesales de quienes van en busca de hacer nulo su matrimonio después de un extenso proceso que compruebe que desde un principio no existió ningún vínculo matrimonial; actualmente los casos que Gasque mantiene activos son supervisados por el Pbro. Justo Javier Treviño, juez en turno.

 

Conoce más sobre Alma Gasque, esposa, madre, compañera y amiga, a quien distinguen por ser servicial, comprometida, siempre alegre y muy empática.

1.- ¿Cómo llegaste a laborar en el Tribunal Eclesiástico?

Para mí ha sido una “Diosidencia”, era parte del plan de Dios. En 2008 quedé desempleada; para esas fechas una amiga estaba de paso en Monterrey y la fui a visitar, al contarle mi situación me comentó que debía llamar a la bolsa de trabajo de la Parroquia Nuestra Señora del Rosario, a la que pertenecimos tiempo atrás, pero la Señorita me comentó que sabía de una oportunidad en el Tribunal Eclesiástico, me pidió mi información y justo un día después ya estaba en entrevista con el Pbro. Ernesto David González Muñoz, quien me solicitó quedarme de una vez para capacitación. Al día siguiente mi amiga volvió a su casa, pareciera que solo esperaba inspirarme a entrar a este lugar para que ambas pudiéramos continuar nuestros rumbos en tan buenos lugares.

 

 

2.- De los procesos que realizas día con día, ¿cuál servicio disfrutas más?

A mí me gusta mucho ayudar a las personas, aquí viene gente con mucho dolor y el escucharlas, darles cierto consuelo, para mí es algo muy importante. Al final del proceso para mí es mucha la satisfacción cuando la persona puede volver al sacramento de la comunión y tener un encuentro personal con Dios y después consolidar su sueño de contraer nuevas nupcias y estar en gracia de Dios con la familia actual, dando testimonio a sus hijos.

 

3.- ¿Consideras que hay posibilidad de encontrarte con Dios en el ámbito laboral?

Sí, yo pienso que Dios está en cada persona que viene a pedir ayuda para que se lleve a cabo su proceso, y así mismo tenemos que tratar a esa gente con caridad y paciencia, para que puedan alcanzar la felicidad, al poder volver al Sacramento del Matrimonio y así mismo el Sacramento de la Comunión.

 

4.- ¿Qué experiencia personal te deja la colaboración o servicio que brindas?

Tengo muchas y muy buenas experiencias, pero creo que resaltaré los buenos lazos e incluso amistades que he podido obtener, ya que en muchas ocasiones por lo profundo que es el proceso se llegan a tener muy buenas relaciones. También cuando después de cierto tiempo, algunas personas llaman para comentarme que ya se pudieron casar y que han recuperado la gracia de Dios. Me reconforta tanto saber que un factor importante es que gracias a la colaboración y cumplimiento de mi trabajo, ellos obtienen un bienestar espiritual.

 

5.- Qué recomendación das a quienes visitan el Tribunal Eclesiástico para llevar a cabo algún trámite.

Con el paso de los años he notado que el tema de la nulidad del matrimonio, en muchas ocasiones, no se toma con la seriedad que esto implica, por ello muchos desisten, incluso antes que el proceso terminé, los invito a ser pacientes, a confiar y practicar la paciencia.

Por Pastoral Siglo XXI

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Los acontecimientos que estamos viviendo, y que nos hacen recordar lo frágiles que somos, no deben ser motivo para que perdamos la esperanza en que todo podrá ser superado, aún y cuando se tengan que tomar medidas más estrictas en las que, tal vez, no todos estarán de acuerdo, pero que son necesarias para que pronto podamos retomar nuestras actividades cotidianas.

 

Es por eso que, quiero invitarlos a fortalecer en nuestra vida la virtud sobrenatural de la esperanza, misma que Dios ha infundido en cada uno de nosotros al momento de nuestro bautismo, y que nos da la firme confianza en que Dios, por los méritos de Cristo, nos bendice con las gracias necesarias para salir adelante.

 

Dice el apóstol San Pablo, en su carta a los Romanos (Cf. Rom 5,5) que la esperanza nunca defrauda. ¿Por qué? porque la esperanza es Jesús. Al respecto, dice el Papa Francisco: “Jesús, la esperanza, lo hace todo nuevo, es un milagro constante. No solo ha hecho milagros de curación, como dice la Escritura, sino que todo lo hace nuevo cada día. Cristo es el que hace nuevas todas las cosas en la creación, es el motivo de nuestra esperanza. Y esta esperanza no defrauda, porque Él es fiel” (Papa Francisco, Homilía 09/09/2013).

 

Queridos hermanos y hermanas, al poner nuestra esperanza en Jesús, sabemos todo será superado, por lo que no debemos dar un paso atrás, debemos seguir adelante. Si ahora nos piden cumplir con normas más estrictas, seamos obedientes. Es necesario que vivamos una auténtica solidaridad como miembros de una sociedad que atraviesa por una crisis en la salud de sus ciudadanos.

 

El número de contagios sigue siendo preocupante, pero no debemos quedarnos en la sola lamentación por lo que acontece, sino que debemos comprometernos a buscar juntos la solución, la cual se inicia quedándonos en casa.

 

La vivencia de nuestra fe, siempre será una acción esencial, por lo que no puede limitarse a un solo momento, debemos vivirla en todas nuestras acciones de la vida. Hoy, debemos permanecer en casa, en la Iglesia doméstica que nos fortalece, para que mañana podamos vivir lo nuevo con tranquilidad y esperanza.

 

Les pido que sigamos unidos en la oración, especialmente por todos los sacerdotes que, en torno a la Solemnidad de la Virgen María, celebran su aniversario sacerdotal. Que ella interceda en su vocación, para que sigan teniendo un corazón misericordioso y acompañen con fidelidad al pueblo de Dios, especialmente en estos tiempos de dificultad.

Dios les bendiga.

 

Mons. Rogelio Cabrera López

Arzobispo de Monterrey


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