CARLO ACUTIS: UN SANTO MILLENIAL

Su amor por Jesús Sacramentado, la dedicación a la adoración y la oración constante, un profundo y permanente deseo de que todas las personas conocieran a Dios; teniendo a María como su mayor confidente, son las principales características que denotan de Carlo Acutis. Un adolescente que día a día evangelizaba a su familia y a todas las personas que lo rodeaban y que, apoyado de su notable dominio de las tecnologías -con tan solo catorce años de edad- realizó una exposición sobre los milagros eucarísticos en todo el mundo.

Carlo tuvo una infancia común, en una familia católica pero que no practicaba su fe. Desde muy pequeño, el cuasi Beato comenzó a manifestar su interés en las cosas de Dios y es así como a los siete años de vida recibe el sacramento de la primera comunión; logrando también que sus padres retomaran el camino de la fe.

Además de dominar el uso de la informática, Acutis era un apasionado por la naturaleza y los animales, también disfrutaba mucho jugar futbol y videojuegos con sus amigos. A su vez, tenía conocimientos muy avanzados de diferente índole. Sin embargo, lo más notable a su corta edad, era su amor a la Eucaristía y las distintas acciones que él realizaba para alegremente alimentar su fe, como el asistir diariamente a misa, dedicar su tiempo a la adoración en el Sagrario, rezar el rosario y ser catequista, pues para él “la tristeza es dirigir la mirada hacia uno mismo, la felicidad es dirigir la mirada hacia Dios”.

A los 15 años de edad, al adolescente millenial, le detectaron leucemia fulminante; enfermedad que lo llevó a encontrarse con la hermana muerte –como él le decía, atribuyendo a San Francisco de Asís- tan sólo tres días después de haber recibido el diagnóstico de ese padecimiento. Aceptó su estado de salud y ofreció sus sufrimientos con serenidad y entereza por el Papa y por la Iglesia Católica, pues él afirmaba que no quería hacer el Purgatorio y anhelaba ir directamente al Cielo.

Murió el 12 de octubre de 2006 y fue sepultado en Asís, ya que era su lugar favorito y en alguna ocasión había manifestado su voluntad de ser enterrado ahí. A su funeral acudieron personas cercanas la familia, pero también se hicieron presentes muchos hombres y mujeres sin hogar que habían sido ayudados por Carlo.

Fue el 12 de octubre de 2010, en la capilla de Nuestra Señora Aparecida en Brasil; donde al momento de la Bendición con la Reliquia se acercó un niño, llevado por su abuelo y que sufría de páncreas anular. Enfermedad que causaba que el niño vomitara todo el tiempo. Antes de recibir la bendición con la reliquia, el niño le preguntó a su abuelo qué debía pedir, y este le contestó “dejar de vomitar” y así lo hizo. Desde entonces, ya no volvió a vomitar; y en febrero de 2011 se confirma que el menor estaba completamente curado.

El 5 de julio de 2018 el Papa Francisco firmó el decreto que reconoce las virtudes heroicas de Carlo Acutis, donde la Iglesia aprueba que el siervo de Dios vivió de manera sobresaliente las virtudes teologales de fe, esperanza y caridad.

El 22 de febrero del presente año, el Santo Padre aprobó el milagro atribuido al joven, sobre la curación de una anomalía congénita en un niño. La Beatificación de Carlo Acutis se llevará a cabo en Asís el 10 de Octubre del 2020, dos días antes del aniversario de su muerte.

Sigamos orando y agradeciendo a Dios por Sus maravillas manifestadas a través de este gran ejemplo de vida y de fe.


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