Conecta con nosotros

¿Que estas buscando?

ComprométeteArtículos

CANTANDO SU PALABRA

El coro de la misa de niños, el coro de la misa de jóvenes, el coro que solo asiste algunas veces porque sirven en varias parroquias, hasta el coro que no es realmente un coro (también conocido como «Las señoras del Rosario» ja, ja) son un elemento inigualable en los distintos servicios de nuestra Iglesia, pero, te has preguntado ¿qué se necesita para servir en este ministerio?

 

Por el hecho de ser cristianos todos estamos llamados a evangelizar; llevar la Buena Noticia no solo con nuestras palabras sino también con nuestra vida entera. Y al fusionar nuestros talentos musicales con este hecho, la evangelización con la música se vuelve la forma más poderosa de transmitir el mensaje más poderoso.

 

Cierto es que hay elementos que llaman nuestra atención cuando se trata de la parte musical de nuestras celebraciones: las voces, los uniformes, el sistema de sonido… Sin embargo, hay algo mucho más importante; algo más grande y necesario que tener la mejor voz, el mejor oído, incluso el coro más grande; lo más importante es tener vida de Gracia.

 

La vida de Gracia nos permite vivir profundamente nuestro ministerio, sin limitarnos a la belleza de nuestra voz, al sonido de nuestros instrumentos o al color de las playeras; gracias a la Gracia nuestra música y canto puede penetrar el corazón y vida de quien la escucha, sintonizar espiritualmente a los fieles con el misterio que celebramos en la misa.

 

A menudo olvidamos que el objetivo principal de cualquier apostolado es estar en gracia con Dios; sin ella, nuestros dones y talentos se reducen a ser solo un espectáculo, que, en lugar de ensalzar a Dios, nos ponen a nosotros en el centro del servicio.

 

El coro embellece y acompaña a la Palabra de Dios, por lo que es extremamente importante estar conscientes de lo que se canta en cada celebración, así como ser coherentes con lo que cantamos y lo que vivimos. No basta con cantar un canto solo porque nos hace sentir bien, porque es el que mejor le sale al vocalista principal o porque es el que está de moda. Nuestras voces deben estar en sintonía con el mensaje de Dios, para demostrar que nuestra música y nuestro corazón, vibran al son del amor de Nuestro Señor.

 

Es común que en nuestras parroquias haya distintos coros, con sus estilos y variedades, pero esto no debe ser motivo de disputas o preferencias; al contrario, cada coro es capaz de aportar sus aprendizajes, notas y letras que puedan enriquecer el repertorio de los demás. El servicio coral debe estar en comunión, ya que el fin es siempre el mismo. Incluso, entre comunidades es bueno y válido tener comunicación, de esta manera recordamos que nuestra voz está hecha para unirnos con Dios, en comunidad.

Es importante recordar que la Misa lleva su propio ritmo, no el nuestro. El coro debe respetar los tiempos de cada rito dentro de la Misa, sin olvidarnos que también nosotros estamos viviendo esta celebración, por lo que nuestro servicio y nuestra actitud deben estar activos, teniendo siempre respeto y cero distracciones, ya que no debemos ser indiferentes al milagro que está sucediendo frente a nuestros ojos.

Recordemos también que no todo canto es litúrgico. Frecuentemente escuchamos cantos que son bonitos y parecen perfectos para la celebración, pero eso no significa que sean apropiados. Se recomienda ampliamente el texto “Musicam Sacram” que nos ha brindado nuestra Iglesia, para comprender mejor: “Para que un canto sea apropiado para la liturgia debe haber sido escrito en música y letra para la celebración”.

No olvidemos que el camino con Dios es un sendero de constante aprendizaje, por lo que debemos estar siempre interesados en conocer más sobre el apostolado en el que nos desenvolvemos, por ello los invito a aprender sobre liturgia y música sacra, a mantener la oración en nuestros coros y frecuentar los sacramentos, así como vivir con alegría y compartir con humildad los dones que nuestro Señor nos ha regalado.

 

Comentarios
Escrito por

Relacionado