Conecta con nosotros

¿Que estas buscando?

ArtículosArquidiócesis

BODAS DE PLATA MONSEÑOR ROGELIO CABRERA LÓPEZ

“Nunca pensé en que podía ser obispo … aspiraba a ser un buen sacerdote, a que la vasija de barro, mi persona, estuviera lo más limpia posible, para que no desmereciera tanto el tesoro que allí se iba a guardar”, con estas palabras iniciaba Mons. Rogelio Cabrera López la carta de agradecimiento por su XXV aniversario episcopal. 

En la Solemnidad de Jesucristo, sumo y eterno sacerdote, celebrada en esta ocasión el 27 de mayo, el Arzobispo de Monterrey, festejó sus bodas de plata episcopales, con una misa de acción de gracias en la Basílica de Nuestra Señora del Roble, acompañado por el Nuncio Apostólico Franco Coppola, el cardenal Carlos Aguiar, miembros del orden episcopal en México, sacerdotes, diáconos, seminaristas, consagrados y religiosas, algunos miembros de su familia y fieles representantes de toda la Iglesia de Monterrey.

El momento de la Homilía fue presidido por el Pbro. Rubén Cabrera López, quien además de su mensaje al pueblo, dirigió unas bellas palabras de agradecimiento a su hermano mayor Don Rogelio:

“He constatado como para él toda persona es importante, prestando a todas la atención y escucha; se ha esmerado en llevar de la mano a sus fieles al encuentro con Jesucristo, con la Palabra, en la Eucaristía y en el amor al prójimo, haciendo de ellos una comunidad, de gracia, de caridad espiritual y material, y de apostolado”.

“A mi hermano en su caminar durante estos 25 años en cuatro diócesis diferentes; nuestro Señor Jesucristo le ha reiterado, como a San Pedro, la pregunta ¿me amas? Su respuesta afirmativa lo ha llevado a apacentar sus ovejas en Tacámbaro, Tapachula, Tuxtla Gutiérrez y ahora en Monterrey, siempre con suave sed de la evangelización, una sonrisa y un saludo, que manifiesta la construcción de la casita sagrada que es el lugar en dónde nadie se siente extraño”. 

Casi por concluir la celebración eucarística, Monseñor Rogelio recibió un Ramillete Espiritual ofrecido por los laicos de la Iglesia en Monterrey, así también en representación de ellos, el Lic. David Noel Ramírez dirigió unas bellas palabras de agradecimiento por su ministerio y por “ser un pastor con olor a Cristo buen pastor”. El Pbro. Francisco Gómez, vicario general, le hizo llegar un libro titulado, “Oveja con olor a ciudad” en donde se reúnen sus 8 cartas, 4 instrucciones y 3 cuadernos pastorales que ha escrito en los casi 9 años de estar acompañando a la grey de Monterrey.

El Padre Juan José Martínez dio voz a la carta de agradecimiento por el XXV aniversario como Obispo que escribió Monseñor Cabrera López, en la cual menciona:

“Hoy, ya en el crepúsculo de mi vida, quiero agradecer a quienes me han acompañado durante estos 25 años en mi ministerio episcopal. He considerado siempre este servicio como una bendición, un llamado a la conversión permanente, y una oportunidad para ser promotor de la esperanza y la alegría”.

“Una bendición porque este encargo me ha permitido no solo conocer a muchas y muy santas personas, sino porque he tenido la oportunidad de compartir con ellas nuestra experiencia de Dios y de intentar juntos avanzar en el camino de la santidad” 

“Pero lo que más agradezco de estos 25 años es que he intentado promover la esperanza, el ánimo. Me encanta visitar las parroquias, escuchar a los laicos, a los consagrados y a los sacerdotes, ser paciente con todos y darles siempre una palmadita de aliento… Ojalá haya podido transmitir esta alegría y este amor”.

“Especial gratitud debo a mis papás, que de Dios gocen, a mi familia y a mis hermanos obispos. No olvido a mis amigos que me acompañaron hace 25 años en mi consagración episcopal y que ya no están con nosotros. Con mis papás aprendí a rezar, con ustedes a ser pastor. Ambos me enseñaron que la verdadera fortaleza reside en la misericordia”.

Para reafirmar este agradecimiento, monseñor Rogelio dirigió un breve mensaje para dar gracias por el acompañamiento de toda la Iglesia, de su numerosa familia, representada solamente por su hermana, su cuñado y su hermano, el Padre Rubén, quienes por causa de la pandemia pudieron estar presentes; a su vez mencionó:

“A través de ustedes reitero mi adhesión al santo padre Francisco, a quien les pido extiendan mis saludos y expresen el amor filial, que como Iglesia tenemos a él aquí en Monterrey. Pido a Dios bendiga al Papa Benedicto XVI, por el gran testimonio de vida que da a la Iglesia y escuchar la oración de intercesión que seguramente San Juan Pablo II, hará por esta Iglesia a la que visitó en dos ocasiones”. 

A nombre de los que formamos esta Iglesia De Monterrey, le decimos que lo queremos mucho y que rezamos por usted.

Gracias Don Rogelio por ser un pastor que se conmueve con el que sufre, con el pobre y necesitado. Por más que muchas veces trate de ser discreto, algunos nos alcanzamos a dar cuenta de muchas de sus acciones de caridad y ayuda a los demás. 

Finalmente, gracias por ayudarnos e invitarnos a ver siempre a Cristo, para dejar de ser autorreferenciales y ser una Iglesia fraterna, y que viva la alegría del Evangelio.

Comentarios
Escrito por

Relacionado