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La Virgen del Roble ¿de azul y blanco?

¿Mito o realidad? Capítulo 2

Seguimos con esta breve colección de análisis de algunos mitos o realidades de la iglesia regiomontana. 

A lo largo de los años son muchas las personas que han preguntado, y más en la última década, que por qué se le viste a la Virgen del Roble de otros colores que no sean el azul y el blanco “por ser sus colores”, “siempre había estado así”. Y es que efectivamente en ocasiones a la Virgen la vemos con otros colores que no sean esos. ¿De dónde viene la idea de que la Virgen debe de estar vestida así? Muy buena pregunta, pero ¿Es un error vestirla de otro color? ¿Está mal? 

Comencemos desde el principio a analizar el tema. La Virgen del Roble es una “imagen de vestir”. Eso significa que no puede presentarse al culto sin tener puestos sus vestidos. Sin sus vestidos estaríamos viendo una pequeña base cónica con dos pequeños brazos que solamente tiene “terminados” su rostro y sus manos. No está hecha para presentarse a los fieles sin vestido. Y de hecho la mentalidad de respeto a la Patrona ha hecho que prácticamente sea imposible que alguien la vea y mucho menos la fotografíe sin sus prendas. Y así hasta el día de hoy. 

El ser una imagen de vestir conlleva por consecuencia lógica que tenga sus vestidos. Y esto desde el inicio, desde su hallazgo milagroso a inicios del siglo XVII. El vestido del milagroso hallazgo se conserva hasta el día de hoy en posesión de una familia regiomontana que lo posee desde hace siglos y ese primer vestido ¡no tiene azul por ningún lado! ¡es solamente blanco! Con unas pequeñas flores bordadas por alguna mano piadosa. 

Hace algunos años se analizó todo el ajuar de la Virgen que se conserva en su Basílica. Este conjunto magnífico consta de cerca de 100 piezas: 31 mantos y velos, 30 vestidos, 16 fondos, una falda, un delantal, una crinolina y dos mantos para que el pueblo pase “por debajo del manto”. Y muchos de ellos no son ni color blanco ni color azul. 

De hecho, el segundo vestido más antiguo, después del encontrado junto con la imagen por la pastorcita, es color dorado con aplicaciones de plata.

¿Entonces? ¿De dónde le viene la idea a muchos fieles de que la Patrona debe de estar vestida de azul y blanco? Pienso que pudiera ser que a raíz de la coronación pontificia de la época del Sr. Arzobispo Alfonso Espino y Silva, que fue además la época de la reconstrucción de la Basílica, se imprimió mucho material consistente en libros, novenas, estampas y reliquias del tronco del árbol del roble en que la Virgen aparecía, todo con esos colores. De tal manera que de ningún modo son sus “colores oficiales” ni los rectores de la basílica ni los donantes transgreden de ningún modo la devoción a la Madre de Dios vistiéndola de otro modo. 

De hecho, en la lista mencionada se menciona al menos una falda y un pequeño delantal, eso nos habla de que tampoco el modo de vestirla siempre ha sido igual, el modo de verla en su altar ha variado a lo largo de los siglos. La piedad regiomontana se ha expresado a lo largo de los siglos en vestirla, pero eso nunca se ha considerado como un asunto cerrado a dos colores, al contrario, cualquier color adecuado ha sido considerado pertinente para verla rodeada del cariño del pueblo que la venera piadosamente.

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